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2016-August-23 14:04

La transformación de los residuos de la construcción

Por DANG XIAOFEI

 Una escultura de casi dos metros de altura atrae la mirada de Liu Xiaofan en una exposición. Aparentemente, la estatua está hecha en bronce pero, en realidad, es de material reciclado procedente de los residuos de obras de construcción. Eso lleva a Liu Xiaofan a pensar en si algún día los escombros acumulados en el exterior de su casa podrán también convertirse en objetos de artesanía como este.

Grava procedente de los desechos de la construcción.

 

 Fastidiosa basura

Liu Xiaofan vive en el oeste de Beijing, en un barrio cerca del tercer anillo. Con la llegada de la primavera, muchas familias llevan a cabo obras de remodelación en el interior de sus apartamentos, de modo que junto a los edificios o las zonas verdes se acumulan los desechos de las obras. Estos desechos no solo afean el vecindario, sino que también ensucian el ambiente, sobre todo cuando hace viento. Cada día, en la terraza de Liu Xiaofan cae una capa de polvo.

La vecindad de Liu Xiaofan es un ejemplo típico de lo que sucede en las actuales ciudades de China, donde se emprenden rápidas y constantes obras de renovación. Se calcula que en los últimos años las ciudades del país han generado entre 1550 y 2400 millones de toneladas de residuos procedentes de la construcción, lo que supone el 40 % de la basura urbana. La construcción de infraestructuras en las ciudades, además de la reparación y tendido de la red eléctrica y las tuberías, también produce residuos colosales: escoria, tierra, barro o materiales inútiles, entre otros desechos.

Hace más de diez años, recién llegado a Beijing, Wang Qiang se dedicaba a transportar en camioneta escoria y tierras residuales. Actualmente, es dueño de una compañía de transporte de residuos de las obras de construcción. Ha sido testigo del boom de los desechos generado en la capital china. “Los residuos de la construcción en Beijing no se acabarán por mucho que se los lleve continuamente fuera de la ciudad. Se generan siempre que hay una obra. Las zanjas y los hoyos en las afueras de la ciudad se han convertido en vertederos de escombros”.

Wang Qiang recuerda que, años atrás, por la falta de normativas destinadas al control y ubicación de la basura, lo que se hacía era volcarla en hondonadas deshabitadas en las afueras. En 2015 se contabilizaron 3700 obras en Beijing, las cuales produjeron alrededor de 40 millones de toneladas de escombros.

Según Wang Yimin, profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Tsinghua, durante las últimas décadas las ciudades chinas han promovido un extensivo proceso de urbanización basado, generalmente, en el desmantelamiento y la edificación de gran magnitud, lo que generó una cantidad colosal de residuos. Al mismo tiempo, los procesos de tratamiento y reciclaje de residuos son anticuados, de ahí la actual situación de las ciudades, sitiadas por los residuos de las obras.

“El tratamiento de los residuos de construcción no consistía más que en su transporte hasta el vertedero y su incineración, además de enterrarlos en agujeros, lo cual ha ocasionado ocupación del terreno, contaminación del agua, aire y tierra, y la presencia de otros riesgos potenciales”, agrega Wang Yimin.

“En realidad, los residuos de las obras de construcción contienen muchos componentes útiles, la mayor parte puede ser reciclada y reutilizada”, puntualiza Guo Haibin, secretario de la Alianza Estratégica de la Innovación Tecnológica de China para las Industrias de Reciclaje de Residuos de Obras de Construcción.

La empresa de tecnología ambiental Yuantaida es la primera planta de tratamiento de desechos de construcción de Beijing.

 

Convertir desperdicios en tesoros

Con pedazos de ladrillos y hormigón como materia prima se pueden producir agregados minerales reciclados que se emplean en la construcción en lugar de arenas y gravas naturales. Es uno de los productos de la empresa Yuantaida de tecnología ambiental. Fundada con la confianza de que el negocio sería fácilmente rentable, con materia prima por todas partes, Yuantaida es la primera empresa dedicada al reciclaje y tratamiento de residuos procedentes de la construcción en Beijing. Además de dedicarse al reciclaje, la compañía también fabrica hormigón de cemento, concreto asfáltico, materiales inorgánicos y ecológicos para la pavimentación, polvo reactivo (en lugar de cemento), cerámica arquitectónica, gas limpio, carbón de leña y comburente, insecticida ecológico y fertilizantes, etc.

La empresa exhibe en sus escaparates muestras de sus productos, así como esculturas, bancos, mesas y sillas para parques y jardines hechos con materiales reciclados. Es muy difícil imaginar lo mágico que resulta la transformación de los residuos de las obras de construcción.

¿Cómo es el proceso de reutilización y aprovechamiento de la basura? Según Wang Gongsheng, inspector general de tecnología de Yuantaida, primero hay que llevar a cabo la recogida y selección precisa de escombros, y luego proceder a su tratamiento para producir nuevos materiales de construcción. Finalmente, con estos materiales se fabrica hormigón de alta calidad, materia inorgánica ecológica, sustancias sintéticas para pavimento, pasta de arenas, etc.

Entre los residuos de las obras de construcción puede haber acero de todo tipo, además de madera, bambú y aserrín, que sirven para fabricar tablas, y ladrillos rotos y pedacitos de cemento, que se pueden reutilizar en las obras como áridos o para elaborar ladrillos. Cabe mencionar que los polvos reactivos reciclados son el principal material para la impresión de estructuras arquitectónicas en 3D.

“Antes de introducirlos en el mercado, nuestros productos son sometidos a constantes exámenes de radiación, corrosión y contaminación ambiental”, explica Wu Sheng, gerente de proyecto en Yuantaida. Los productos de materiales reciclados no difieren de los normales. Son de igual calidad, pero los primeros siempre salen más baratos.

 
Taller de clasificación y recolección.
 

Cero emisiones

Al pasear por la fábrica de la empresa Yuantaida es fácil olvidar que uno está en una planta de tratamiento de basura. El entorno está muy ordenado y limpio. Bajo el cielo azul y cerca de la planta crecen pequeñas flores salvajes y árboles exuberantes sobre los que cantan los pájaros.

En la fábrica casi no se escucha ningún ruido. En realidad, cada taller está recubierto por una capa de tablas que absorbe el sonido. Además, “durante el proceso de triturar y descomponer los residuos, no generamos ninguna emisión de humo, polvo ni olor. En realidad, los exámenes demuestran que nuestras emisiones están por debajo del nivel mínimo establecido por las autoridades municipales de Beijing”, enfatiza el doctor Zhang Ying, científico de la empresa.

El agua utilizada en la producción también se recicla y aprovecha completamente. “El agua residual nace en dos eslabones de la cadena de producción. Uno de ellos es el lavado de las arenas y gravas, cuya agua se separa del barro. El agua resultante de ese proceso se emplea otra vez en lavar y el barro se dedica a producir cerámica después de ser sedimentado y deprimido. El agua residual generada durante la producción de cemento se recicla con la máquina para separar arena de grava y luego vuelve a ser utilizada”, señala Wu Sheng.

En realidad, la empresa ha logrado convertir el cien por cien de los residuos de las obras de construcción que llegan a la fábrica en materiales reciclados, a través de un proceso de producción que cumple con el cien por cien de las normativas medioambientales para obtener unos productos que se han vendido al cien por cien. Después de que estos productos reciclados fueran utilizados durante tantos años en multitud de obras se ha podido comprobar que cumplen con los estándares de la construcción.

“El logro de los tres ‘cien por cien’ se debe a las tecnologías clave del tratamiento y reciclaje de los desechos de las obras de construcción, las cuales hemos adquirido a base de estudios e investigaciones. Desde 2006, la empresa invierte cada año 100 millones de yuanes en I+D”, agrega Wu Sheng.

Con una capacidad anual de tratamiento de 1,5 millones de toneladas de residuos, la producción de Yuantaida supone ahorrar 20.000 toneladas de carbón y eliminar 30.000 toneladas de emisiones de dióxido carbónico cada año. Gracias a una política estatal para las empresas dedicadas al tratamiento de residuos de la construcción, cada año Yuantaida recibe un subsidio de 3 millones de yuanes.

Sin embargo, en comparación con sus ingresos anuales de unos 500 millones de yuanes, el mercado desempeña un rol impulsor mucho más fuerte. Al referirse al futuro de la empresa, Wu Sheng dice que Yuantaida ambiciona edificar plantas de tratamiento de residuos de las obras de construcción en 300 ciudades medianas y grandes del país. A corto plazo tiene planeado buscar varias ciudades representativas para establecer en ellas plantas ejemplares y extenderse después por todo el país.

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