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2015-October-22 15:28

Por la construcción de una Ruta Verde de la Seda

Por LI WUZHOU y ZHOU LIN

DURANTE el V Foro Internacional de Kubuqi sobre el Control de la Desertificación, Sha Zukang, ex secretario general adjunto de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU y actual secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, concedió una entrevista a China Hoy. Al referirse al control de la desertificación, Sha señaló que la construcción de una Ruta Verde de la Seda es una responsabilidad común que diversos países deben asumir.

Sha Zukang, ex secretario general adjunto de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.

 

Los daños de la actividad humana

Sha Zukang recordó que la Ruta de la Seda fue, desde la antigüedad, una importante arteria de comunicación y transporte que atravesaba Asia y Europa, y fue también el lazo que unió a las antiguas civilizaciones de China, India, Egipto, Persia, Grecia, entre otras. A través de ella se logró el intercambio de mercancías, de tecnología y de pensamiento. “Se puede decir que la antigua Ruta de la Seda promovió la mezcla y el diálogo entre diversas culturas, e incentivó mucho el desarrollo y la prosperidad de las naciones y estados, lo que significó una página brillante dentro de la historia de la humanidad”, agregó Sha.

Sin embargo, actividades del ser humano como las guerras y las excesivas exploraciones agotaron el recurso ecológico a lo largo de la Ruta. En ese sentido, Sha mencionó que las tierras que una vez lucían llenas de vitalidad terminaron cubiertas por la inmensa arena. Las tormentas de arena enterraron las viejas urbes de Shuofang y Loulan, y la antigua civilización de Babilonia. La próspera Ruta de la Seda quedó desolada e inhabitada, mientras que las animadas urbes se volvieron ruinas. Estas lecciones de la historia demuestran que ninguna civilización sobrevivirá sin un adecuado ambiente ecológico, ni mucho menos desarrollarse ni progresar.

La Nueva Ruta y el respeto al medio ambiente

Las iniciativas de establecer una Franja Económica de la Ruta de la Seda y una Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI (abreviadas como “Una Franja y una Ruta”), propuestas por el Gobierno chino con el fin de optimizar el espacio de desarrollo, promover la cooperación internacional e impulsar la creación de un nuevo panorama económico regional, nacieron también por los deseos del país de construir una vía de colaboración con otras naciones en “un bloque de interés común y de beneficio mutuo” y en “un destino compartido” hacia el desarrollo y la prosperidad.

La Franja y la Ruta conectan a los dos principales círculos económicos de Asia y Europa, incluyendo a 65 países, con 4400 millones de habitantes y economías que suman 21 billones de dólares, cifras que representan el 63% y el 29 % del total mundial, respectivamente. De ahí que dicha región sea considerada la de mayor potencial de desarrollo en el mundo.

Sha Zukang señaló que, dada la notable diferencia en condiciones naturales y geográficas entre los países de la Nueva Ruta de la Seda –la mayoría se localiza sobre todo en el interior del continente–, destacan asuntos como la sequía y la desertización. No solo China enfrenta una asombrosa tasa de desertización en sus regiones occidentales, sino que han surgido también problemas ecológicos en varios países de Medio Oriente y Asia Central, donde afrontan dificultades como el descenso del nivel del agua subterránea, la degradación de la cubierta vegetal de la pradera, la reducción de la biodiversidad, entre otras.

“Un medio ambiente frágil no podrá garantizar un entorno favorable para el desarrollo de la Ruta. Por lo tanto, la construcción de la Franja y la Ruta tiene el importante desafío de resolver inicialmente la crisis ecológica. Es un deber compartido por todos los países implicados en la creación de una Ruta Verde de la Seda, a través de la estructuración de un entorno económico respetuoso con el medio ambiente. Esta Ruta ha de desarrollarse de manera ecológica”, sostuvo el funcionario de la ONU.

Apoyo en la construcción ecológica de la Ruta

Sha Zukang planteó, en primer lugar, el pronto establecimiento de un eficiente mecanismo que fomente la comunicación y la cooperación, o el constante fortalecimiento del diálogo comunicativo y la colaboración pragmática entre los países ubicados a lo largo de la Ruta en materia de civilización ecológica. Al mismo tiempo, propuso establecer un sistema que promueva la cooperación, con la finalidad de instituir una asociación de resolución de asuntos ecológicos a escala global.

El experto puntualizó que a través de plataformas como el Foro Internacional de Kubuqi sobre el Control de la Desertificación, los países pueden compartir con mayor eficacia sus experiencias en el tratamiento de retos ecológicos, demostrar la tecnología de punta para ampliar los logros de una civilización verde, además de incrementar la ayuda a los países aún frágiles frente al deterioro ambiental.

En segundo lugar, Sha exhortó a continuar fortaleciendo la colaboración tecnológica y el desarrollo de una industria ecológica. “No hay desarrollo ecológico sin el respaldo de la tecnología. Debemos incentivar a que otros recojan las experiencias en el tratamiento ecológico, así como introducir e innovar la tecnología ecológica y aplicarla en sectores fundamentales, como el ahorro de agua en la agricultura, la ganadería inteligente y el ecosistema compuesto que combina factores sociales, económicos y naturales”.

El nuevo aspecto del río Bawang, en Ulanqab (Mongolia Interior), después de ser tratado.

 
“Esta manera integral nos ayudará a lograr la autosuficiencia en alimentos, a la vez de recuperar el medio ambiente, reducir la pobreza y romper el círculo vicioso en el que el ser humano y la Tierra se encuentran en conflicto. En ese momento se podrá hacer realidad una situación de ganar-ganar entre el efecto ecológico y el efecto económico”, analizó Sha, quien invocó a que en la Nueva Ruta de la Seda se abran bases demostrativas de remediación ecológica o zonas especiales para asentar modelos de economía ecológica en zonas de fragilidad medioambiental. De este modo se podrán materializar los conceptos y acumular experiencia. Una vez madura, dicha experiencia ya podrá ser extendida hacia toda la nueva Ruta.

Sha, además, se mostró a favor de incentivar la participación de muchas fuentes en la construcción ecológica de la Ruta de la Seda, la cual, según él, “no debe ser solo una acción de Estado, sino que debe dar más importancia a la participación de actores sociales, especialmente a las empresas que tomarán parte en la construcción”.

Restablecer valores ecológicos

Durante la entrevista, Sha Zukang subrayó que la historia del ascenso y caída de la antigua Ruta de la Seda es también una crónica de los cambios ecológicos. Hoy en día, bajo el ritmo del progreso y la implementación de la estrategia de “Una Franja y una Ruta”, la construcción de una civilización ecológica ha adquirido un enfoque de mayor trascendencia y concita más atención. De igual modo, se ha alcanzado un consenso entre todas las naciones involucradas para establecer una Ruta Ecológica de la Seda y una Ruta Verde de la Seda.

“Confío en que mediante un trabajo coordinado y el esfuerzo conjunto de todos, la antigua Ruta de la Seda pueda restaurar los valores ecológicos, generar mayores beneficios para las poblaciones y repetir su esplendor histórico”, manifestó Sha.

La Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tuvo lugar en septiembre. En ese sentido, Sha Zukang anotó que los ODS hacen énfasis a la promoción del desarrollo en áreas como la economía y el ambiente.

Análisis

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