Los campesinos resuelven sus asuntos entre ellos mediante las consultas
LA tarde del 29 de enero, cuando quedó libre, Zhang Sisi tomó el cuaderno donde tenía los apuntes sobre los asuntos civiles y salió a hacer su recorrido diario por las casas de los residentes en la aldea de Zhouliangzhuang. Desde septiembre de 2014, en que se convirtió en ayudante para asuntos de dicha aldea, esta joven, nacida en 1991, realiza esta tarea. Su oficina se encuentra en el comité de aldeanos de Zhouliangzhuang que pertenece a la vecindad de Zhouliang en Tianjin.
Además de aclarar a los aldeanos sus dudas sobre las políticas, darles los certificados que necesitan y registrar las informaciones administrativas, Zhang Sisi transmite las quejas y demandas de los aldeanos a los comités administrativos de la aldea y de la vecindad. “Los aldeanos plantean sus demandas y luego todos buscan la solución mediante la negociación y las consultas. Antes de la toma de alguna decisión importante, cualquier aldeano puede expresar su opinión”, explicó la joven. Según ella, en todas las aldeas subordinadas a la vecindad de Zhouliang, hay ayudantes para asuntos de la aldea, como ella.
Desde junio de 2013, el distrito de Baodi ha tratado de profundizar el sistema de la democracia consultiva a nivel de base del campo, a través de la convocatoria de reuniones de consultas democráticas en las aldeas y la ejecución de otras medidas creativas para que el pueblo pueda participar directa y ampliamente en la toma de decisiones, así como en la administración y la supervisión de sus asuntos. La creación del puesto de ayudante para asuntos de la aldea, es una de las iniciativas adoptadas.

“La democracia consultiva supone que todos negocian una solución”
A nivel de base del distrito de Baodi, los asuntos importantes de las aldeas rurales se deciden mediante negociaciones en las reuniones de consulta democrática.
En zonas rurales, la tierra es una cuestión de gran peso. Con el desarrollo de la agricultura moderna, la transferencia del derecho de gestión de la tierra se ha convertido en algo muy común, pero durante su aplicación, el proceso no resulta tan fácil. “Muchos se preocupaban de qué pasaría si un campesino se quedara sin tierra”, recordó Li Guang´en, secretario del Comité de la Célula del Partido Comunista de China (PCCh) en la aldea de Zhouliangzhuang.
La transferencia del derecho de gestión de la tierra en la aldea de Zhouliangzhuang experimentó vueltas y revueltas. Un aldeano, Zhang Xueyi, comentó lo sucedido. “Al comienzo, varios aldeanos nos buscaron diciendo que ellos intentarían transferir su tierra para luego ir a las ciudades a buscar oportunidades. Comunicamos esto al comité de los aldeanos y al Comité de la Célula del Partido Comunista de China (PCCh) de la aldea. Los dos comités convocaron a los representantes a discutir el tema, pero la mayor parte de los que acudieron estuvieron en contra de que se realizara, así que el proceso quedó detenido. Sin embargo, algunos aldeanos que se dieron cuenta de los beneficios proporcionados por la política persistían en buscarnos. Por eso fuimos a hablar con los aldeanos que no estaban de acuerdo, haciéndoles ver el ingreso que podrían obtener si cultivaban su tierra, comparándolo con el ingreso obtenido si alquilaban su tierra a los demás. Después de hacer la comparación, todos los aldeanos aceptaron transferir la tierra”, concluyó Zhang Xueyi.
Este hombre, de 70 años de edad, es miembro de un consejo compuesto por los adultos mayores más prestigiosos de la aldea. Entre ellos hay maestros escolares jubilados, cuadros o funcionarios gubernamentales retirados, viejos militares, veteranos miembros del Partido Comunista de China, etc. Además, Zhang ha fungido como representante de los aldeanos y miembro del Comité de Supervisión de Asuntos de la Aldea, siempre teniendo un papel activo en las consultas democráticas. “A partir de 2012, en nuestra vecindad se comenzó a organizar el consejo de los adultos mayores más prestigiosos para que estos experimentados residentes sirvieran para el funcionamiento de las consultas democráticas”, explicó Wang Zhilin, un funcionario de la vecindad de Zhouliang del distrito de Baodi.

Así, en la reunión de consultas democráticas sobre la transferencia del derecho de gestión de la tierra de la aldea de Zhouliangzhuang, participaron, finalmente, más de 30 personas, entre las cuales hubo miembros de los dos comités de la aldea, el ayudante para asuntos de la aldea, los representantes de los aldeanos, los miembros del consejo de adultos mayores, etc., quienes realizaron un debate público. “Además, cualquier aldeano mayor de 18 años podía asistir a estas reuniones. En casos necesarios, acuden también los representantes de los departamentos funcionales concernientes al poblado, vecindad y distrito, para supervisar y dirigir”, dijo Li Guang´en, y añadió: “El sistema de las consultas democráticas es un proceso en el que, primero, se escuchan las opiniones de los involucrados y a las personas con más prestigio, así como a las masas populares, luego se analizan estas opiniones y se toma una decisión final que debe incluir el interés de todas las partes y satisfacer a todos”.
En Tianxingzhuang, otra aldea de la vecindad de Zhouliang, en el formulario del tema de la reunión de consulta democrática sobre la transferencia del derecho de gestión de la tierra, dos familias escribieron al comienzo “Desa-cuerdo”, pero luego lo cambiaron por “De acuerdo”. “Con excepción de estas dos familias, el resto de la aldea aceptó la decisión que se tomó en la reunión de la consulta democrática”, recordó Wang Xuelan. Con más de 18 años como secretaria del Comité de la Célula del Partido de la aldea, Wang Xuelan tiene mucha experiencia para resolver estos casos. Por eso, ella se puso a averiguar cuáles eran los motivos por los que las dos familias se resistían a la transferencia de la tierra y, luego, fue a sus casas con otros miembros del Partido para persuadirlos. “Nos comprometimos a proporcionarles capacitación profesional y proveerles de información sobre ofertas de empleos en las ciudades. Una vez que ellos despejaron sus dudas y se tranquilizaron respecto al futuro, no tardaron en firmar el documento”.
“¿Qué significa la democracia consultiva? En palabras de los campesinos como yo, es tratar los asuntos mediante la negociación entre todos”, explicó Li Jingchuan, aldeano de Tianxingzhuang.
Sistematizar los viejos hábitos
En realidad, resolver los asuntos pendientes a través de la negociación entre todos los aldeanos es una manera habitual de trabajo en la zona rural del distrito de Baodi. “Desde hace muchos años, empezamos a practicar la democracia consultiva, pero no fue tan sistemática como ahora. En el pasado, insistíamos en llevar a cabo la información pública sobre la administración de la aldea, lo cual sirvió como base de la actual democracia consultiva. Este nuevo sistema ha logrado que la administración de la aldea mejore”, subrayó Li Guang´en.
“En una sociedad con una economía de mercado cada día más diversificada, hay que separar de un viejo régimen social la cultura que busca la armonía social y el espíritu de negociación que constituían el fundamento de la civilización tradicional china, y ejercerlos bajo un marco jurídico moderno. Esto será muy favorable para el fortalecimiento del espíritu de nación y el sentido de ciudadanía que se requiere en las consultas democráticas”, concluyó Wang Xinsheng, rector del Instituto de Filosofía de la Universidad Nankai y miembro del grupo temático de la democracia consultiva del Instituto de Cuestiones Contemporáneas de China, subordinado a dicha universidad.

29 de enero de 2015. En la aldea de Zhouliangzhuang, Zheng Fengrong posa delante de su casa.
Fotos de Wang Lei
En octubre de 2013, el distrito de Baodi emitió el documento denominado Opiniones sobre cómo promover el ejercicio del sistema de democracia consultiva a nivel de base en el campo. En este documento se especifica que las reuniones de consultas democráticas de las aldeas rurales abordan, generalmente, los asuntos primordiales y los ordinarios. Entre los primeros se incluyen la elaboración y la encomienda del Estatuto del Autogobierno de los Aldeanos, los reglamentos y normativas de las aldeas, la elaboración y modificación de los planes de desarrollo y de la construcción de aldeas, la planificación anual del presupuesto económico y del trabajo administrativo, la transferencia y la contratación del derecho de gestión de la tierra, la distribución y el uso del fondo de indemnización para campesinos por la requisa de propiedad de tierras, etc. Por otro lado, los asuntos ordinarios comprenden la nominación de los títulos honoríficos, la solicitud de la garantía del nivel de vida mínimo –ayuda económica que el Gobierno proporciona-, la entrega del subsidio aldeano para las familias de escasos recursos, la mediación en disputas, etc.
Según el procedimiento general, le corresponde al comité de los aldeanos o al Comité de la Célula del PCCh plantear los temas de discusión y dar información pública sobre la hora, el lugar y el contenido de la convocatoria. Después de la junta, tiene que recolectar las sugerencias de los asistentes y determinar la solución según la opinión mayoritaria. Luego debe presentar la conclusión ante las autoridades superiores de poblado y de vecindad para que estas la examinen y den su aprobación final. En caso de que no se haya encontrado una solución para un tema en la reunión de consultas, debe seguirse negociando.
En muchas aldeas se determinan los detalles de las normativas de las consultas democráticas. Por ejemplo, en Zhouliangzhuang, se especifican claramente los detalles sobre el tipo de reunión, el procedimiento de la negociación, la toma de decisiones, así como la implementación de la solución y la supervisión, etc.
Para elaborar un método sobre la crianza de perros en las familias rurales, el comité de aldeanos de Zhouliangzhuang pidió la opinión de los residentes. Zheng Fengrong, aldeana de 50 años de edad, no aceptaba al principio un reglamento como éste. “¿En las aldeas rurales para criar un perro, tenemos que inyectarle una vacuna, registrarlo y, sobre todo, no podemos dejarlo que ande suelto por las calles?”. La señora nunca había oído algo así. Sin embargo, cuando escuchó la discusión de los representantes de los aldeanos sobre qué harían si el perro lastima a otras personas, asusta a niños, o perjudica la higiene de las áreas públicas, a la señora le pareció razonable esta decisión. “Todos en la aldea negociamos este reglamento y todos debemos aplicarlo”, dijo Zheng Fengrong.
*Periodista de la revista China Report.