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2015-March-3 13:26

La esperanza reverdece en el campo

Por LI YUAN

“La aldea de Gangji se encuentra en el poblado del mismo nombre, en las afueras de la ciudad limítrofe con la zona rural. De los aldeanos que se han quedado, la mayoría son mujeres, las que desempeñan un importante papel en la construcción del nuevo agro (proyecto de reforma de las zonas rurales)”, dice la joven con cabello atado en una cola y con un abrigo amarillo brillante. Es difícil creer que tiene 21 años de edad por su firmeza de carácter y la confianza en sí misma que emana de ella. Se llama Wan Wan y es la secretaria del Comité de la Célula del Partido Comunista de China (PCCh) de la aldea de Dayao, en el poblado de Gangji, distrito de Changfeng, en la provincia de Anhui.

Nuevas viviendas para campesinos en el distrito de Changfeng.

Nuestra pequeña secretaria

Graduada del Colegio Profesional de Policías de Ahhui, en Hefei, Wan Wan pasó el examen y se convirtió en integrante del cuarto grupo de funcionarios rurales universitarios de Hefei, capital provincial de Anhui, asumiendo el cargo de ayudante del secretario del Comité de la Célula del PCCh de la aldea de Zhangmiao, en el poblado de Gangji. En abril de 2014, asumió el cargo de secretaria del Comité de la Célula del PCCh de la aldea de Dayao, por elección pública.

Pese al poco tiempo que llevaba en la aldea, gracias a su experiencia y a su carácter abierto y alegre, no tardó mucho en familiarizarse con los aldeanos y ser aceptada por ellos. Frecuentemente, ella ayuda a los aldeanos buscando en Internet datos técnicos sobre los cultivos agrícolas e informaciones sobre su comercialización.

Al hablar sobre los tres años que pasó como funcionaria rural, Wan Wan, con total franqueza, dice que, como cuadro a nivel de base, la mayor parte de su trabajo se dedica a tratar asuntos insignificantes, pero “la solución de muchos problemas resultó mucho más difícil de lo que imaginaba. Este puesto requiere, no solo observar los procedimientos de los trámites, sino también dedicación al trabajo”.

Al principio, los familiares de Wan Wan no estaban de acuerdo con la carrera que escogió, pero ella nunca se arrepintió. “Trabajar en la base me propició una visión diferente, otro ángulo para ver el mundo, una experiencia particular en mi vida, que aprecio mucho. Al ver mi crecimiento, mis familiares también están cambiando su opinión”.

Recientemente, junto a otros funcionarios universitarios de aldeas vecinas, Wan Wan ha intentado explotar el mercado de las peras doradas, un producto local de Gangji, asumiéndolo como prueba del inicio de otra vertiente de su carrera, con la que también puede contribuir a aumentar los ingresos de los campesinos de la aldea.

“A nivel de base, en las aldeas rurales, hay mucho que hacer en función de la vida espiritual y el incremento del ingreso de los campesinos. Anhelo encontrar más vías para alcanzar esos objetivos. En el campo se carece de diversidad en la manera de pensar y en el modo de vivir. Como funcionaria de una aldea graduada del principal centro de formación de esta nueva época, tengo la responsabilidad de promover el cambio”, subraya Wan Wan.

Como resultado de la urbanización y la industrialización, el éxodo de la población rural ha sido una tendencia indetenible. Las labores relacionadas con el campo, la agricultura y los campesinos requieren personas talentosas, tecnología e instrucción avanzada, por lo que los funcionarios rurales universitarios se han convertido en una fuerza muy vigorosa para la construcción del nuevo agro.

Una nueva casa

Jia Xianchuan es un campesino común y corriente, con 68 años de edad, que, en 2013, junto a otras 287 familias de la aldea de Dayao, se trasladó a su nueva casa.

En un mediodía invernal de diciembre de 2014, visitamos la casa de Jia, equipada con electrodomésticos modernos, como televisor, teatro en casa y teléfono, entre otros. Solo él y su esposa viven aquí. Sus cuatro hijos trabajan en Hefei y regresan los fines de semana o en los días festivos, pero tienen sus propias casas en la aldea.

“En el pasado, la aldea estaba compuesta por 17 grupos de aldeanos que vivíamos distantes unos de otros, en viviendas hechas con ladrillos. Cuando llovía y hacía viento fuerte, teníamos miedo de que nos cayera la casa encima y alguien resultara lastimado”, recuerda Jia.

En 2012, se comenzó en la aldea de Dayao la construcción del nuevo agro, financiado por el Gobierno Central. La nueva aldea ocupa una superficie de 150 km2, con dos hileras de viviendas de dos pisos y una zona con árboles y flores. También se completó la construcción de infraestructura e instalaciones como avenidas asfaltadas, faroles con energía solar, alcantarillado, estación de tratamiento de aguas residuales, cancha de baloncesto, parque deportivo, plaza para actos culturales, etc, que dan una fisonomía de moderna ciudad a la aldea.

Al mismo tiempo, se reservaron 3 hectáreas de suelo para dedicarlas al cultivo de verduras. “Los aldeanos siembran las verduras para su autoabastecimiento. Como descendientes de generaciones de agricultores, muchos de ellos tienen la costumbre de trabajar en el campo. Además, estamos lejos de la zona urbana y no hay posibilidad de comprar las verduras frescas”, explica He Weihua, subdirector del poblado de Gangji.

Jia Xianchuan organiza muy bien sus tierras por lo que la col y la calabaza de invierno, así como el chile y la lechuga de verano enriquecen su comida diariamente. Él y su esposa sienten plena satisfacción por la vida que llevan actualmente.

A través de un consejo de miembros voluntarios, elegidos por los mismos habitantes, participan en la administración de su aldea y se han formado la costumbre de cuidar la higiene de los sitios públicos.

En 2013, los habitantes de una aldea distante 3 km de Dayao, también se mudaron a nuevas casas. Ese sitio se ocupó con instalaciones de servicios más completas, como comedor, supermercado, centro de actividades para aldeanos y parqueos. La zona residencial quedó abastecida de agua, luz, gas, televisión por cable, banda ancha, energía solar y hasta cámaras de vigilancia.

Nuevas viviendas para campesinos en el distrito de Changfeng. Foto Li Jiagu

Transferencia de tierras y producción ecológica

“Los jóvenes prefieren irse a trabajar a las ciudades porque el ingreso es más alto que en el campo. Ya es un fenómeno en las aldeas que están fuera de las ciudades”, explica He Weihua, subdirector del poblado de Gangji.

Sin embargo la falta de mano de obra puede dejar los terrenos sin cultivar. Para resolver ese problema, los administradores de la aldea de Dayao decidieron transferir los derechos de gestión de tierras por contrato y mejorar la modalidad productiva para elevar su rentabilidad y los ingresos de los campesinos.

La aldea se sitúa entre los ríos Yangt-sé y Huaihe, en una zona en la que se protegen fuentes de agua potable. Dos represas ubicadas al suroeste y sureste de la aldea suministran agua potable a más de la mitad de la población de la ciudad de Hefei. Por esa causa, no es conveniente desarrollar las industrias tradicionales con alto consumo energético y emisiones contaminantes, como tampoco el cultivo agrícola y la cría de animales acuáticos y terrestres por el uso de abonos químicos e insecticidas. El cultivo de árboles y flores resultó, finalmente, la elección.

“En los últimos años, con la aceleración de la urbanización, el cultivo de árboles y flores ornamentales de alta categoría se ha convertido en uno de los sectores con gran potencial de desarrollo. Por sus apropiadas condiciones geográficas y la ventaja de quedar muy cerca de Hefei, la aldea de Dayao resultó ideal para esta rama productiva”, concluye He Weihua.

Actualmente, la aldea ha alquilado todas las tierras en desuso a compañías que se dedican a plantar posturas de árboles y flores. Dichas compañías pagan de renta por 1 mu (unidad de superficie de China – 15 mu=1 ha) 600 yuanes por año, además de contratar a los ancianos y a las mujeres de la aldea para trabajar en sus viveros, con un suelo de 80 yuanes por persona al día. Según He Weihua, con la transferencia de los derechos de gestión de la tierra, cada familia de la aldea puede obtener un ingreso extra de 12 mil yuanes al año.

En la aldea de Taoxi del poblado de Taolou, en el salón de servicios del comité de la aldea, nos encontramos con Chen Jun, contratista de tierra transferida de Taoxi, que viene tramitando los asuntos relacionados con su negocio.

Nacido en el distrito de Shouxian, provincia de Anhui, Chen Jun, de 40 años, se hizo rico con la comercialización de semillas y abonos químicos. Desde 2011, ha venido contratando, sistemáticamente, casi 200 ha de tierra, con el modo de transferencia de derecho de gestión y los ha dedicado al cultivo de arroz ecológico, verduras y árboles frutales. Casi dos terceras partes de sus tierras se encuentran en la aldea de Taoxi, por eso, Chen Jun se convirtió en un importante contratista de tierras en el lugar.

Después de enriquecerse con el alquiler de tierras, Chen Jun creó muchos puestos de trabajo para los habitantes de la zona y les enseñó cómo incrementar sus ingresos. En la granja de Chen Jun, se contratan de dos a tres mil trabajadores al año, cuyos salarios suman más de un millón de yuanes anualmente.

Hasta la fecha, en la aldea de Taoxi hay cerca de 215 ha de tierra con derecho de gestión transferido, lo que supone el 92,6 % de todas las tierras de la aldea. Se han incorporado nueve empresas agrícolas y se han fundado seis cooperativas campesinas especializadas. Se destinan, casi, 133 ha para el cultivo de verduras orgánicas, con un volumen de producción anual de ocho mil toneladas, lo que le ha propiciado la fama de “pueblo de las verduras”.

Alegre centro de actos culturales

Como en muchos otros poblados chinos que han experimentado el proceso de urbanización, tres cuartos de la población de Taolou trabajan fuera. Mujeres, niños y ancianos mayores de 65 años son quienes permanecen en casa. Con el mayor uso de la maquinaria agrícola, los campesinos ya no trabajan tan intensamente, como antes, y disfrutan de más tiempo libre.

“Antes, nuestro centro de actos culturales eran varias habitaciones muy humildes y pequeñas, en las que muy raras veces tuvieron lugar algunas actividades. Ahora, con un fondo del Gobierno de más de cien mil yuanes al año, se ha convertido en sede importante para el enriquecimiento espiritual masivo”, explica Shen Peifang, encargada de propaganda del poblado de Taolou.

En 2010, el nuevo centro de actos culturales de Taolou entró en funcionamiento. El edificio de tres pisos incluye sala de juegos, biblioteca y salas de lectura electrónica, de música y danza, de exhibición de obras plásticas y de caligrafía, centro de actos para los adultos mayores, sala de servicios técnicos que facilita el intercambio de conocimientos sobre agricultura y salón multifuncional.

Las más frecuentadas por los jóvenes son la biblioteca y la sala de lectura electrónica. Gracias a diversas fuentes sociales de ayuda, la colección de libros de la biblioteca supera los cuatro mil ejemplares y sigue renovándose cada año.

Análisis

  • El sueño chino,ml sueño
  • Sesiones de la APN y la CCPPCh en 2012
  • Cumbre sobre el cambio climático de Durban
  • Serpiente emplumada americana y dragón chino
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