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Del desarrollo cuantitativo al cualitativo: China pone al pueblo en el centro de sus decisiones

Source:China Hoy Author:DAVID CASTRILLÓN*
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El 22 de mayo, después de más de dos meses de retraso por la situación del nuevo coronavirus, los representantes de la XIII Asamblea Popular Nacional se reunieron en el Gran Salón del Pueblo en Beijing para dar inicio a su plenaria anual.

Como el máximo órgano de poder estatal, con la representación amplia de todo el pueblo chino, las decisiones que se toman durante esta plenaria son de gran trascendencia, dirigiendo el destino de la segunda economía más grande del mundo y de una sexta parte de la humanidad.

Este año, en el Informe sobre la Labor del Gobierno chino presentado por el primer ministro Li Keqiang, un punto que más ha captado la atención del mundo ha sido la de no establecer un objetivo de crecimiento económico anual, como se ha hecho en décadas recientes. ¿Qué implicación tiene esto para China y para el mundo?

La decisión de no establecer un objetivo de crecimiento económico debe ser entendida dentro del contexto de transición de modelo económico que China ha venido experimentando en los últimos años, aparte del impacto del COVID-19. Desde la administración del expresidente Hu Jintao, el Gobierno chino ha redoblado sus esfuerzos en poner al pueblo en el centro de sus decisiones, mejorando sus estándares de vida y reduciendo las desigualdades entre regiones y entre campo y ciudad. Estos esfuerzos se han profundizado desde la llegada del presidente Xi Jinping al poder en 2012, cuando el Gobierno planteó la transición hacia una nueva normalidad de la economía que pone calidad sobre cantidad y el crecimiento sostenible por encima del crecimiento acelerado.

Los resultados de estas transiciones son evidentes: a final de 2019, solo quedaban 5,51 millones de personas en condición de pobreza en el campo chino, se había alcanzado un ingreso disponible per cápita por encima de los 30.000 yuanes, y se había avanzado hacia la construcción de una civilización ecológica, con reducciones importantes en emisiones dañinas, entre otros logros.

Es en el marco de estas transiciones que debemos interpretar la decisión del Gobierno chino. En China, el desarrollo ya no se puede medir solamente con base en el crecimiento nacional anual, mucho menos en un momento de tanta incertidumbre a nivel internacional. En cambio, el desarrollo se debe medir a partir de indicadores más cercanos a la vida cotidiana del pueblo chino, como la eliminación de la pobreza y la estabilización del empleo.

Los objetivos que estableció el Gobierno chino para este año son una muestra de este cambio en el enfoque. En este 2020, China busca completar la construcción de una sociedad modestamente acomodada, en la que se haya eliminado la pobreza absoluta y en la que todos los chinos vivan de manera decente. China también continúa comprometida con el marco multilateral internacional y en su reforma y apertura, a pesar de la llamada guerra comercial iniciada por la administración Trump y la crisis de salud pública y económica causada por el nuevo coronavirus.

Una China más próspera se convierte en un mejor socio para el desarrollo y un faro de esperanza para el mundo.

*David Castrillón es docente-investigador de la Universidad Externado de Colombia.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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