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La educación superior en tiempos de pandemia

Source:China Hoy Author:PAOLA GUAÑUNA*
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Paola Guañuna, presidenta de la Asociación de Estudiantes Ecuatorianos en China.

 

A inicios de este año, tanto China como Latinoamérica se planteaban estrategias para atender las demandas del sector de la educación superior, de acuerdo con las necesidades de sus respectivas realidades. Sin embargo, el COVID-19 trajo una nueva prioridad, sin importar la ubicación geográfica de las instituciones de educación superior: proveer de educación a los estudiantes que no podían salir de casa a través de medios tecnológicos, dando origen a una enseñanza remota de emergencia, la misma que en el contexto de la pandemia ha sido denominada coronateaching (proceso en el que se transforman las clases presenciales a modo virtual, pero sin cambiar el currículo ni la metodología).

 

Esta migración de modalidad educativa atravesó y sigue atravesando un proceso de adaptación, con un sinnúmero de retos para todos los actores de la educación superior, como el manejo de plataformas virtuales, ajustes de pedagogía, manejo de tiempo, acceso a Internet y gestión administrativa. Sin embargo, a pesar de los inconvenientes iniciales, la enseñanza remota de emergencia creó un puente para que las clases continúen con cierta normalidad y abrió el camino para un nuevo contexto en la educación superior, en el que los medios digitales toman más protagonismo.

 

El proceso de educación universitaria tanto en China como en Latinoamérica no se ha detenido gracias a la incorporación de la educación virtual al sistema de educación tradicional. A fin de conocer más de cerca el proceso en estas regiones, el presente artículo se basa en un informe del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO-IESALC) de 2020 y la recopilación de experiencias de estudiantes latinoamericanos en el sistema de educación superior chino durante el brote de COVID-19.

 

Los retos de la educación virtual

 

De acuerdo con las cifras de UNESCO-IESALC, América Latina y el Caribe registran 23,4 millones de estudiantes universitarios, con una conectividad a Internet del 45 %, la cual varía entre países, así como entre zonas urbanas y rurales. En el contexto del nuevo coronavirus, las instituciones de educación superior públicas y privadas se enfrentaron al desafío de capacitar en corto tiempo a sus docentes para el uso efectivo de recursos físicos y metodológicos y de plataformas virtuales, poniendo en marcha clases con metodología presencial en plataformas como Zoom, Moodle y Google. Este proceso de adaptación trajo varios inconvenientes en la interacción maestro-alumno, convirtiendo en alto grado al alumno en un sujeto pasivo durante la clase, así como una sobrecarga de tareas y una pérdida de interés en el proceso enseñanza-aprendizaje. Por ello, varias instituciones en la región han planteado la importancia de adquirir competencias digitales, adaptación metodológica, innovación y un adecuado proceso de evaluación.

 

El cambio de educación presencial a virtual trae consigo retos que los estudiantes latinoamericanos deben enfrentar, comenzando por el cambio de ambiente educacional en el que la interacción social es parte de su desarrollo, en especial para estudiantes que provienen de espacios de vulnerabilidad. Además, la educación en línea requiere de un mayor grado de disciplina para comprometerse con el cumplimiento de tareas, teniendo en cuenta que los estudiantes de primer año principalmente se ven abrumados por el manejo del tiempo y los deberes, aunque es difícil prever qué pasará con la educación superior en la región, si se retorna o no a la modalidad presencial dependiendo del grado de vulnerabilidad ante el virus. Es importante considerar que se debe prestar atención a los actores de la educación superior para estimular su desarrollo y adaptación a medios virtuales, fortalecer las instituciones de educación superior y evitar la deserción estudiantil como consecuencia de la pandemia.

 

9 de junio de 2020. Una clase de escritura se realiza en línea.

 

Latinoamericanos en universidades chinas

 

Según el Ministerio de Educación chino, el sistema de educación superior incluye a más de 6000 estudiantes latinoamericanos, distribuidos entre cursos de idioma chino, pregrado y posgrado. En enero de este año, una parte de los estudiantes se quedó en China a pasar las vacaciones de invierno, mientras que otro grupo salió de viaje por turismo o de regreso a casa. En el mes de febrero, con el incremento en las cifras de contagio y la suspensión de los vuelos aéreos, se decidió que el semestre de la primavera 2020 fuera en modalidad virtual desde la ubicación geográfica que registraba el estudiante en ese momento, siguiendo la planificación inicial 2019-2020, con ajustes en la entrega de tareas, los horarios de clase y la preparación para el uso de las plataformas virtuales.

 

Cuarenta y cinco estudiantes latinoamericanos de Ecuador, México, Argentina, Venezuela, Chile, Costa Rica, Brasil y Panamá, de entre 18 a 45 años, en su mayoría con becas del Gobierno chino, compartieron sus experiencias en el sistema de educación superior chino durante dicho semestre. Los estudiantes coincidieron en que dentro y fuera de la parte continental de China usaron durante sus clases plataformas como WeChat Work, Zoom, DingTalk, Tencent Meeting, CCTalk, Class In, Rain Classroom y Zhumu. Quienes no se encontraban en China debieron estudiar en horarios diferentes a su entorno. Esta modalidad de aprendizaje trajo retos, como el manejo del tiempo para la preparación de la clase, el ajuste al aislamiento, el incremento en el número de tareas, problemas de conectividad a Internet, limitación del tiempo para participar en clase y una menor interacción entre compañeros. Otro tema señalado como transcendental corresponde a la importancia de la interacción con el entorno social y cultural que significa el estudiar en China, la cual no puede ser sustituida por una clase virtual. Una vez controlada la pandemia, los estudiantes esperan alcanzar un mayor contacto con la cultura china.

 

Los estudiantes también destacaron que la modalidad virtual les trajo ventajas como el ahorro de tiempo en traslados, una flexibilidad en el tiempo, la inclusión de otras actividades, una mayor apertura e interacción con los profesores para contestar sus inquietudes, la opción de grabar las sesiones virtuales y el fortalecimiento de valores y destrezas personales.

 

Si bien es cierto la modalidad virtual nos ha permitido continuar con las clases en las universidades durante esta pandemia, en la que el distanciamiento ha sido fundamental, también se debe considerar que las clases fueron adaptadas al llamado coronateaching por la premura de proveer educación a pesar de las circunstancias, y que el contacto personal entre estudiantes, maestros y entorno se ha visto limitado. El futuro pospandemia aún es incierto; sin embargo, hemos aprendido a estudiar a través de diversas plataformas virtuales, con nuevas habilidades y destrezas, y a sortear las limitaciones para continuar con nuestros estudios. Las enseñanzas tradicional y virtual han acortado su brecha tras este periodo de encuentros y desencuentros, en el que la adaptación y complementariedad han jugado un papel muy importante.

 

 
 
*Paola Guañuna es presidenta de la Asociación de Estudiantes Ecuatorianos en China.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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