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China y Chile frente al mayor desafío mundial

Source:China Hoy Author:FELIPE MUÑOZ N. y JAVIERA CÁCERES B.*
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El brote de COVID-19 se ha convertido en una crisis humanitaria mundial sin precedentes. A medida que el virus se propaga, los sistemas de salud enfrentan limitaciones extraordinarias para salvar vidas, lo que ha empeorado a medida que aumenta la incidencia en los países de ingresos más bajos. Hasta el cierre de esta edición, más de 23 millones de personas ya habían sido infectadas y el número de muertos superaba los 800.000. Mientras la ciencia busca una vacuna, se han implementado políticas de cuarentena y confinamiento, así como restricciones de desplazamiento, con el objetivo de reducir la posibilidad de contagio entre la población. Aunque algunos países ya han comenzado los procesos de desconfinamiento, nuevos brotes han surgido, lo que demuestra la fragilidad a la que nos enfrentamos mientras no exista una vacuna.

 

Si bien la mayoría de los países han adoptado políticas más o menos similares, estas se han implementado de forma individual. Se manifiesta una grave falta de coordinación internacional, poniendo a prueba las estructuras actuales de cooperación internacional, tanto a nivel regional como multilateral. Esto es relevante y, a consecuencia de la crisis de salud, se ha generado una desaceleración económica extrema, en cuyo contexto se cuestionará una vez más la globalización.

10 de enero de 2020. Cerezas importadas de Chile en el puerto de Nansha, en Guangzhou.

 

Actividades económicas interrumpidas

 

Debido a las políticas necesarias que se han implementado para detener la pandemia, las actividades económicas en todo el mundo se han interrumpido. Los bloqueos y las restricciones de desplazamiento han reducido tanto la demanda como la oferta de bienes y servicios. Si bien se ha sostenido la producción de elementos básicos –como alimentos o insumos médicos–, industrias enteras se han derrumbado, siendo el turismo y el transporte las más evidentes. Al mismo tiempo, la pandemia ha revelado que la mayoría de las empresas –no solo las pymes– carecen del capital y la liquidez suficientes para contrarrestar una importante caída en sus flujos de ventas. El colapso de las empresas y el aumento del desempleo profundizan la crisis socioeconómica, para la cual los gobiernos han estado anunciando fuertes planes económicos para apoyar a empresas e individuos. Como una forma de incentivar su producción y demanda interna, algunos países han establecido medidas proteccionistas, aumentando los efectos negativos anteriores. Otros, como Chile y China, han reafirmado su compromiso con el comercio internacional como una herramienta de crecimiento económico sustentable, en particular en un contexto de poscrisis.

 

Si bien en términos de volumen del comercio, la relación comercial entre ambos países es asimétrica, estos comparten una visión sobre la relevancia del comercio en el desarrollo económico. China es para Chile su principal socio comercial, representando más de un 30 % del total de sus exportaciones y transformándose en un atractivo destino comercial y de negocios. Por su parte, Chile es un socio confiable para China, convirtiéndose en un puente con América Latina. Esto se demuestra en el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambas economías, que entró en vigor en 2006. Este acuerdo fue el primero de este tipo que China suscribió con un país latinoamericano, y además de expandir el volumen del comercio bilateral, ha servido de modelo en otras relaciones de China en la región.

 

Chile y China han mostrado su preocupación por los efectos de la pandemia en el comercio y la inversión internacionales y por el creciente proteccionismo comercial. Por esto, en julio de este año hicieron un llamado a la cooperación estrecha y coordinada para enfrentar este desafío global. En aquella declaración, ambos reconocieron la importancia de la liberalización del comercio y la inversión en este momento, y la necesidad de mantener abiertas y conectadas las cadenas globales de abastecimiento. En particular, se comprometieron a tomar las medidas necesarias para garantizar el flujo continuo de suministros y equipos médicos vitales, productos agrícolas críticos y otros bienes y servicios transfronterizos, necesarios para proteger la salud de sus ciudadanos (Declaración Conjunta para Fortalecer la Cooperación en el Marco del TLC y Combatir el COVID-19 entre el Ministerio de Comercio de China y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile). Para esto, reafirmaron el TLC como un pilar en la promoción del comercio e inversión para un crecimiento económico más sustentable después de la crisis. Al mismo tiempo, señalaron la necesidad de colaborar para implementar de mejor manera el acuerdo, lo que permitiría un mayor aprovechamiento del TLC por parte de sus empresas y ciudadanos.
25 de abril de 2020. 531 autos fabricados por SAIC Motor listos para ser transportados a Chile en el puerto de Lianyungang, provincia de Jiangsu. Fotos de Cnsphoto

 

 

Fortalecimiento del sistema multilateral

 

Si bien el TLC da un marco para la relación bilateral, Chile y China sostienen que el mantenimiento y fortalecimiento del sistema multilateral es clave para el futuro del comercio internacional. En el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), han reafirmado su compromiso con las micro, pequeñas y medianas empresas que se han visto afectadas por medidas impuestas en la pandemia. Por su parte, Chile integra, además, el Grupo de Ottawa, que busca generar reformas profundas, realistas y pragmáticas a la OMC. En el contexto actual, este grupo ha buscado incentivar acciones que fortalezcan el sistema, en el cual la OMC juega un rol importante en asegurar la coordinación y coherencia entre las acciones que tomen sus miembros.

 

El compromiso de ambos países con el sistema multilateral de comercio no solo se limita al rol de la OMC en el contexto de la pandemia. Prueba de esto es que frente a la parálisis en funciones del Órgano de Apelación de la OMC, Chile y China son parte de las 22 economías que han dado inicio al Acuerdo de Arbitraje de Apelación Interino Multipartito (MPIA, por sus siglas en inglés), mecanismo alternativo y provisional a esta instancia. De esta forma, buscan asegurar un proceso de apelación sobre la interpretación jurídica de los informes de los paneles, dando continuidad al trabajo de solución de controversias de la OMC. Tanto Chile como China han nominado árbitros para integrar el MPIA; por parte de Chile, el exembajador y ex director general adjunto de la OMC Alejandro Jara, y por parte de China, el profesor de la Universidad Tsinghua y exnegociador Yang Guohua.

 

El comercio internacional se ha convertido en uno de los elementos fundamentales de los procesos de desarrollo de Chile y China. La actual crisis provocada por el COVID-19 ha puesto en jaque al sistema comercial internacional, y la ausencia de coordinación en las respuestas para enfrentar esta pandemia ha empeorado la magnitud de la crisis. Frente a este escenario, Chile y China mantienen su compromiso tanto a nivel bilateral como multilateral en materia comercial, trabajando conjuntamente para que el comercio sea un motor de recuperación hacia un desarrollo sostenible pospandemia.

 

 
 
*Felipe Muñoz es profesor asistente en el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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