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Las semillas de cuscuta y la lisimaquia

Source:China Hoy Author:QIU XINNIAN*
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De sabor picante y dulce y naturaleza neutra, las semillas de cuscuta (Cuscuta chinensis Lam) son relacionadas en la medicina tradicional china con el hígado y los riñones. Su nombre en chino, tusizi (菟丝子), significa “semillas de tallo filiforme de conejo”. Seguro que se preguntará qué tiene que ver esta planta con el conejo. Sí, es cuestionable. Después de leer la siguiente historia, usted comprenderá todo claramente.

 

Las semillas de cuscuta, tusizi en chino, son relacionadas en la medicina tradicional china con el hígado y los riñones.

 

Un conejo curado

 

Un campesino rico tenía una fascinación por los conejos y criaba a muchos de ellos en casa, por lo que contrató a un empleado para que los cuidara. Pero le dio una norma estricta: “Si se muere un conejo, le restaré un cuarto de su salario mensual”, le advirtió. El empleado era muy pobre. Su padre padecía de lumbalgia causada por una herida en la vértebra lumbar y llevaba muchos años en cama. Trabajaba con mucho esmero. Sin embargo, desgraciadamente, un día hirió por accidente a un conejo en su columna vertebral, y el pobre animal no podía moverse. Por temor a ser castigado, escondió al conejo herido en una parcela de sojas. No obstante, un día el dueño se dio cuenta de la ausencia de aquel conejo y obligó al empleado a indemnizarlo. Este no tuvo más remedio que ir a buscar al animal, pero al verlo, se quedó boquiabierto: el conejo corría brincando de un lado a otro entre las sojas, sin indicio alguno de haber estado malherido. Al empleado le costó mucho trabajo capturarlo.

 

Lleno de curiosidad, el empleado se puso a investigar aquella parcela de sojas, y descubrió las semillas de una planta enredadera parásita de tallos finos de color amarillo, que se enroscaba en los tallos de las sojas. El hombre recogió las semillas y las hirvió para que su padre bebiera la decocción. El resultado fue increíble. Su padre se curó.

 

Como la propiedad fundamental de la cuscuta fue descubierta gracias a un conejo, se le puso originalmente el nombre de tusizi (兔丝子), o “semilla de tallo filiforme de conejo”. Si usted se percata, el primer carácter (兔) es diferente a aquel que terminó siendo parte del nombre (菟) y que mencionamos al inicio de este artículo. Esto debe a que, en un inicio, el nombre de la cuscuta tenía un carácter que literalmente significaba “conejo” y que no implicaba ninguna relación con alguna planta. Posteriormente, en vista de que se trataba de una hierba, y para que la gente entendiera mejor de qué se trataba, se le agregó por encima el radical (艹), que indica su pertenencia a la familia herbácea. Sin embargo, la pronunciación es igual y este carácter tu (菟) solo es usado para referirse a la cuscuta.

 

La cuscuta fortalece los riñones, nutre el hígado y estimula la agudeza visual, además de que beneficia al bazo para detener una probable diarrea y calma al feto en el caso de las mujeres gestantes. También es usada para tratar la anemia aplástica y la galacturia (quiluria). No obstante, está contraindicada para los casos de estreñimiento y de orina roja y escasa.

 

La lisimaquia, jinqiancao en chino, es llamado popularmente “litotriptor” por su función terapéutica.

 

 
El litotriptor de cálculos

 

Dulce y sosa en sabor y levemente fría en naturaleza, la lisimaquia (Herba Lysimachiae) es relacionada con el hígado, el bazo, los riñones y la vejiga. Su nombre en chino es jinqiancao (金钱草).

 

En Occidente es utilizada para hacer una pradera tipo césped, pero en China se emplea como hierba medicinal. Merece la pena ser destacada, pues es el más importante ingrediente en una receta para aliviar los cálculos vesicales, por lo que es llamada popularmente “litotriptor” (en referencia al equipo que localiza y visualiza los cálculos).

 

Se dice que hace mucho tiempo, un joven esposo, quien vivía muy feliz en el campo, tuvo un dolor muy fuerte en la parte subcostal (debajo de las costillas). Se trataba de un dolor punzante intolerable que se agravaba cada día más, por lo que acudió a un viejo médico, quien, a pesar de ser bueno en su labor, no acertó en determinar la causa del mal. El joven murió de la dolencia. Su esposa se puso tan triste que ya no quería vivir. Prefería ir al lado de su esposo, pero antes quería saber qué le había quitado la vida a su marido. Así que le pidió al viejo médico que le hiciera a su difunto marido una toracotomía exploratoria. El médico no encontró nada más que una pequeña piedra en la vesícula. La mujer odió aquella piedra, la cual colocó dentro de una pequeña bolsa que había cosido y que llevaba colgada en su cuello. Cada vez que se encontraba con alguien, le mostraba la bolsa y le decía que esa maldita piedra pequeña había matado a su marido, como si la acusara ante un juez. Así se fue tranquilizando.

 

De vez en cuando, la esposa entraba en la montaña a hacer leña como antes. Un día, de regreso en casa, comenzó a cocinar con la leña recién recogida y arrojó la piedra al fuego como castigo. Sin embargo, vio que esta se achicaba notablemente. La mujer fue corriendo al médico, quien quiso ver la leña que había utilizado, pero ya no quedaba ni una, por lo que le pidió a la mujer que lo llevara al lugar donde la había recogido. El médico recolectó todas las hierbas de la zona. Ya en casa, probó cada clase de hierba con la piedrecita y resultó que una de ellas podía curar el cálculo. El viejo médico se quedó impresionado y contento. Las hojas de la hierba eran redonditas como monedas, y eran tan valiosas como el oro, por lo que le puso el nombre de jinqiancao, que en chino significa “hierba de monedas de oro”. Muchos años después se le puso el nombre científico de Herba Lysimachiae.

 

El descubrimiento de estas plantas es una labor colectiva, de mucha gente y de muchas generaciones. Miao Yongqi era un prestigioso experto en medicina convencional, sobre todo en el tratamiento de cálculos, quien no creía en absoluto en el efecto de las hierbas medicinales. Solo confiaba en la litotomía (operación quirúrgica que consiste en la extracción de un cálculo del organismo).

 

En julio de 1919, viajó a Hong Kong a través de la provincia de Guangdong. De camino, visitó a su amigo Chen Ziquan, quien padecía de urosquesis (retención de la orina), causada por cálculos vesicales. El doctor Miao le hizo una cateterización y examinó su vesícula, en donde encontró dos piedras del tamaño de una nuez. Miao le dijo que no había otra salida que realizar una operación para extraerlas, pero Chen no aceptó. Así que Miao continuó su viaje a Hong Kong.

 

Al cabo de dos meses, Miao volvió a visitar a Chen, al que encontró muy contento, como si no le hubiese pasado nada. Chen le mostró una pequeña jarra llena de arenas blancas y le dijo que un amigo le había recomendado tomar la infusión de jinqiancao en abundancia. Poco a poco, las arenas habían ido saliendo con su orina. Miao no le creyó y le dijo: “¡Imposible! ¿Cómo puede ser que una hierba rompa una piedra tan dura?”, y quiso volver a revisar la vesícula. Chen aceptó ser examinado, pues no quería que su amigo pusiera en tela de juicio la misteriosa fitoterapia. El doctor realizó el examen, no encontró piedra alguna y se quedó boquiabierto. Se despidió de su amigo llevándose un manojo de hierbas y las pequeñas piedras trituradas. Usó constantemente dicho remedio en su clínica, logrando efectos sorprendentes.

 

Según estudios científicos, el efecto de la lisimaquia en los cálculos vesicales se debe a su capacidad de hacer ácida la orina para disolver el cálculo y de prohibir la formación del oxalato de calcio. Además, puede relajar la vesícula y la uretra, facilitando así la emisión de la orina. La lisimaquia es buena, pero tiene un efecto secundario: puede posiblemente provocar dermatitis y sensibilidad dérmica, por lo que quienes deseen usarla deben consultar a su médico.

 

 
 
*Qiu Xinnian fue uno de los primeros estudiantes de español enviados por el Gobierno chino a Cuba. Posteriormente trabajó como diplomático en Cuba, Argentina, Perú, entre otros países hispanohablantes.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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