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Un emprendedor con alma caritativa

2021-12-02 15:35:00 Source:China Hoy Author:MAGDALENA ROJAS
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Es un hombre multifacético, que ha tomado al toro por las astas ante cada oportunidad que se le ha presentado en el camino; a veces con suerte y otras tantas con menos, pero en un largo derrotero que le ha valido experiencias de crecimiento tanto en el plano personal como profesional.

Juan Carlos Durán en un evento para recaudar fondos en pos de Children’s Hope Foundation.

Un futuro inesperado

Oriundo de Bogotá, Colombia, Juan Carlos Durán –o simplemente Juan– llegó a China hace 14 años, en agosto de 2007, cuando recién acababa de graduarse del colegio. Catorce años más tarde, sigue en Beijing, con la misma energía con la que vino justo un año antes de la celebración de los Juegos Olímpicos de 2008.

China no figuraba dentro de sus planes, pero su padre –quien había visitado el país por primera vez en 1974– lo instó a darle más vueltas. “Al principio era una idea que para mí no era opción”, dice. “Quería estudiar sicología o leyes, quería ser abogado porque quería ser político”. Sin embargo, la vida le tenía preparado otro camino. Juan Carlos Durán estudió mandarín por un año en la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing (BLCU, por sus siglas en inglés), pero su afición por Beijing y el potencial que veía en China lo animaron a prolongar su estadía. De esta forma, estudió mandarín con énfasis en negocios por un total de cuatro años.

Al sentarnos frente a frente, Durán transmite calma, pero a la vez, también es un espíritu inquieto, siempre deseoso de explorar nuevas oportunidades. Por eso, tan pronto se insertó en China empezó a tomar contacto con personas que de una forma u otra querían explorar posibilidades de negocios. Esto lo llevó a incursionar en diversos proyectos, algunos con mayor éxito que otros, pero siempre probándose a sí mismo. El último de ellos, y el cual ocupa la mayor parte de su tiempo por estos días, es ComeUnity, una comunidad de personas de diferentes culturas y contextos, que se reúnen en torno a diversas prácticas de bienestar. “Hemos creado una manera de conectarnos entre nosotros mismos desde las prácticas, desde el beneficio de cada una de ellas, pero sobre todo desde la intención de compartir nuestro bienestar con aquellos que más lo necesitan”, cuenta. El proyecto ha sido una verdadera bola de nieve. Todo comenzó de forma casual, luego de una cena el año pasado en la cual Durán se juntó con un grupo de amigos en su casa. “Les di la idea de que nos reuniéramos cada semana a meditar. De ahí incluimos la clase de yoga, luego la caminata consciente y así fue creciendo orgánicamente”, explica.

Más allá del bienestar que proporciona el yoga, la meditación, la cocina vegetariana, las caminatas conscientes, la pintura, entre otras actividades que se llevan a cabo, Juan Carlos Durán ha convertido a ComeUnity en una plataforma en beneficio de diversas causas. Cada sesión es gratuita, pero los miembros también pueden hacer una donación si así lo desean. De esta forma se han logrado recaudar más de 200.000 yuanes (31.350 dólares) hasta la fecha, que han ido en beneficio de dos organizaciones sin fines de lucro, Children’s Hope Foundation y Our Learning House, ambas abocadas a niños. A través de la primera, ComeUnity ha apoyado un programa llamado Our Little House, que entrega vivienda y comida a familias que tienen un hijo con cáncer provenientes de otras ciudades o provincias. En tanto, Our Learning House es un centro que provee educación a niños que son huérfanos o tienen algún tipo de discapacidad cognitiva o física. “A través de las sesiones de cada semana, contribuimos monetariamente, organizamos visitas mensuales para jugar con los niños, les llevamos mercadería y juguetes, y también hacemos campañas de recolección de ropa y juguetes”, explica en detalle. Además, en diciembre del año pasado, ComeUnity se unió a Active Together, otra comunidad dirigida por Ángel Eugenio –un venezolano quien, al igual que Durán, lleva más de una década viviendo en China– para dar vida a Sweat for a Life, un evento que se lleva a cabo cada tres meses con el fin de recaudar fondos para el tratamiento oncológico de un niño en específico.

“Mi padre siempre me inculcó el servicio a los demás”, señala. “Si tenemos salud, una posición económica en la que podemos trabajar e ingresos, ¿por qué no compartir algo de eso con los demás?”. De momento, la comunidad sirve principalmente a personas que viven por el Parque Chaoyang y el barrio de Sanlitun, pero Juan Carlos Durán tiene planes de llevar las sesiones a otros distritos de Beijing y, más adelante, también a otras ciudades y países. Asimismo, se encuentra trabajando afanosamente en el desarrollo de un miniprograma para WeChat, que servirá para que las personas de ComeUnity también tengan acceso a contenido –principalmente videos y artículos– relacionado con el bienestar.

Juan Carlos Durán (primero a la izq.) y Ángel Eugenio (primero a la der.) con una familia de Our Little House, proyecto de Children’s Hope Foundation. Fotos cortesía del entrevistado 

Un emprendedor inquieto

Junto con este proyecto, Durán tiene otra marca personal, Unity, que busca proveer servicios como retiros y talleres de bienestar para los empleados de diversas compañías, pero también software y hardware en lo que él mismo define como una “one-stop solution”, o una solución integral. “El año pasado me formé como coach de vida y nuevamente, viendo el impacto que a nivel personal han tenido todas estas prácticas, la idea es también llevarlas a otros nichos de mercado”, menciona.

Su familia es, sin duda, lo que Juan Carlos Durán más extraña de Colombia. Aun así, se confiesa un enamorado de China. Tiene un gran aprecio por su historia milenaria y exquisita comida, y se siente agradecido por todas las personas que ha conocido en este largo recorrer. Pero, además, China le ha dado oportunidades únicas en el sentido profesional. “Siento que China tiene políticas que benefician al emprendedor y le dan las herramientas para poder hacer los sueños realidad”, dice al respecto. “China ya tiene bastantes multimillonarios y todos ellos empezaron como estoy empezando yo, con una idea”.

En ese sentido, no ha dejado de probar suerte. En 2011 abrió una empresa consultora para traer estudiantes colombianos a China y más adelante, en su tercer año de maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad Tsinghua, hizo lo propio en el ámbito comercial, a través de otra firma que asesoraba a compañías latinoamericanas haciendo negocios en China con temas relacionados con la gestión de la cadena de suministro. Si bien no todo ha sido éxito, sí ha sido un camino para continuar explorando nuevas vetas. Hace tres años, junto con un socio en Argentina, se dio la oportunidad de desarrollar un biofertilizante para la industria agrícola en la ciudad de Chengde, ubicada en la provincia de Hebei. Durán no tiene conocimientos en bioquímica, pero sí en las propiedades de la ceolita, el mineral y el principio activo detrás. De este modo, ambos unieron fuerzas y hoy ya han logrado patentar tres productos.

Al finalizar la entrevista, le pregunto en qué lugar se imagina en el mediano o largo plazo. Me dice, sin ningún ápice de duda, que en Beijing. Este es el sitio donde su empresa está legalmente constituida, pero, por sobre todo, el que ha transformado en hogar tras 14 años cultivando los frutos de su trabajo, esfuerzo y bondad para con los demás. 

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Editor: Wu Wen Da-->

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