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Guillermo Bravo y el amor por los libros

Source:China Hoy Author:MAGDALENA ROJAS
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Guillermo Bravo tiene un interés por los libros desde la infancia.

 

Está claro que una librería es un comercio donde no solo se venden libros, una librería es un lugar que te puede cambiar la vida”. Con estas palabras se puede resumir en gran parte la pasión del argentino Guillermo Bravo –Guille–, que lo llevó desde su natal Córdoba hasta París, y de ahí a Beijing, donde reside actualmente.

 

Primeras incursiones con China

 

Licenciado en Letras, Guille confiesa que su interés por China comenzó cuando aún era muy joven. En su adolescencia tuvo una novia taiwanesa, con quien tuvo un romance al más puro estilo de Romeo y Julieta. Aunque el noviazgo no duró más allá de unos meses, Guillermo Bravo señala que “ya en ese momento estaba interesado en todo lo que tuviera que ver con China y sus costumbres”.

 

Una vez graduado de la universidad, el argentino rápidamente emprendió vuelo hacia nuevos parajes. El destino: París, la ciudad de la luz y, por supuesto, de la cultura. Llegó allí en 2005, embarcándose en diversos proyectos literarios, pero al poco andar se dio cuenta de que la vida en Francia no distaba tanto de aquella en Argentina. Quería algo que fuese verdaderamente único. La oportunidad llegó en 2008, la primera vez que Bravo pisó China. “Vine por tres meses trabajando para una revista, luego volví a París, pero me quedé con ganas de vivir un tiempo más largo aquí”, detalla. Sus deseos fueron escuchados, cuando, a fines de 2012, la Universidad Normal de la Capital, en Beijing, le ofreció una plaza de trabajo como docente.

 

En la actualidad, Guillermo Bravo combina su rol de profesor universitario con la que realiza a la cabeza de Mil Gotas, un proyecto que reúne una editorial, una cadena de librerías y una agencia literaria. Su amor por los libros nació cuando todavía era niño. En una entrevista al diario argentino Clarín, Bravo contó cómo su padre le pedía que dibujara lo que había leído, o de las bromas que le hacía citando a personajes literarios, como el famoso Quijote de Cervantes.

 

Un sueño materializado

 

La librería, que abrió primero en la capital en un espacio dentro del Instituto Cervantes, hoy también cuenta con sucursales en la ciudad portuaria de Shanghai y en Chongqing, al interior de China. Así, lo que comenzó primero como una necesidad personal por adquirir libros en español, fue tomando forma poco a poco hasta la actualidad, en que se venden aproximadamente 900 libros al mes, desde clásicos de la literatura latinoamericana como aquellos escritos por Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Isabel Allende, hasta libros que apelan a nichos más específicos, como la biografía del futbolista Lionel Messi del periodista Leonardo Faccio.

 

La recepción –tanto de chinos como de hispanoamericanos– ha sido muy positiva. “Cuando vi los libros más vendidos del año pasado me sorprendí mucho porque no son mis preferidos ni de mi catálogo personal. Eso me da la pauta de que de alguna manera el proyecto toma vida y tiene carácter propio, el que le van dando los lectores”, comenta.

 

Tal como su historia, China tiene una tradición milenaria en lo que respecta a la literatura y poesía. Es por eso que Mil Gotas contempla no solo la venta de libros del mundo hispano en China, sino también llevar textos chinos a Latinoamérica. “Con respecto a los autores chinos que estamos buscando en español, buscamos autores nuevos que muestren la China que nosotros vemos todos los días y que a veces en nuestros países ni sospechan”.

 

La promoción cultural es una tarea sin fin, por lo que cada idea que surge se puede convertir en una nueva oportunidad para desarrollar proyectos. Es así como, en su última incursión, Mil Gotas ha puesto en marcha una galería de arte latinoamericano, a través de la cual ya se están armando exposiciones y que en un futuro también pretende incluir obras audiovisuales. “Nuestro proyecto intenta hacer vínculos del mundo en español y China a través de la cultura, pero faltan los puentes necesarios para que se creen esos vínculos, [por lo que] nosotros tratamos de aportar en ese sentido”.

 

Guillermo Bravo en el Barrio Chino de Buenos Aires, Argentina. Fotos cortesía del entrevistado.

 

Contagiando una pasión

 

Son 13 las universidades en Beijing donde se imparte español, una lengua que despierta cada vez mayor atención, a raíz de la creciente cooperación económica y cultural que está reconfigurando la relación entre China y América Latina. Muchos alumnos universitarios son contactados por empresas chinas con operaciones en Hispanoamérica para que puedan unirse a sus filas tan pronto se gradúan.

 

Bravo cuenta que trabajar en la universidad ha sido un gran descubrimiento porque hay una relación muy diferente con el profesor de la que se tiene en Latinoamérica y Europa. Por un lado, existe una mayor distancia y respeto, pero por otro, también extraña una participación más personal y cuestionamientos. “Como docente me he dado cuenta de que eso que decía Borges de que la principal labor del profesor de literatura es contagiar entusiasmo por la lectura es cierta. No se trata de compartir hechos o datos, sino de contagiar una pasión. En ese sentido puede ser cercano al trabajo de librero”.

 

En sus ratos libres, Guillermo Bravo disfruta –como es obvio– de leer, pero también de pasear por los hutongs de Beijing, esas callejuelas estrechas donde se juntan los vecinos a jugar una partida de mahjong o a conversar, y que recuerdan a antaño. En el transcurso de los ocho años que lleva viviendo en la ciudad, ha hecho amistades además de sacar valiosas lecciones. “Creo que me ha servido como cura de humildad, para tomar mayor conciencia de cuán específica había sido mi formación y de que había mucho más por explorar”.

 

Por eso, al menos en un horizonte mediano, Bravo no duda en dejar China. Aún tiene varios proyectos que quiere desarrollar; entre ellos, la de escribir una biografía de Lin Shu, famoso erudito de la dinastía Qing, cuya bibliografía incluye más de 180 obras, la mayoría de ellas novelas occidentales traducidas al chino a partir de relatos orales. Bravo estima que el libro tomará mucho tiempo. Ahora se encuentra en el inicio de la etapa de investigación, pero confía en que es un personaje que puede suscitar mucho interés “justamente por esa cualidad suya de extrañeza, de ser traductor sin conocer lenguas extranjeras, de ser escritor sin ser escritor”.

 

Es un reto ambicioso, pero si de esfuerzo y constancia se trata, Guillermo Bravo es un fiel ejemplo de esas virtudes. Aterrizó en China sin más que un par de maletas y, hoy por hoy, es el hombre detrás de la primera cadena de librerías en lengua española en China. Tal vez por eso mismo, el cordobés siente un gran respeto por China. “Creo que admiro mucho, entre otras cosas, la capacidad de poner un proyecto por encima de las necesidades individuales y del momento presente”, declara. Gracias a él, más chinos –y latinoamericanos– tendrán acceso a un acervo cultural tan importante como los libros, los que a su vez servirán para tender más puentes hacia el futuro.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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