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El colorido mundo de Inés Agresta

Source:China Hoy Author:MAGDALENA ROJAS
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La joven artista uruguaya, graduada en Diseño Textil de la Universidad de la República en Montevideo, reside en Beijing hace ya cuatro años. Desde ese entonces, su carrera profesional ha tomado un importante vuelo, a la vez que su obra se ha visto influenciada por las nuevas técnicas, conceptos e historia que ha aprendido a lo largo de este tiempo.

 

29 de noviembre de 2019. La artista uruguaya Inés Agresta toca la cabeza del dragón de 30 metros que confeccionó para la exposición “Fraternidad” en la Galería Art-Des, en Beijing. Michael Zárate

 

Trabajando con artesanos de Uruguay

 

Nacida en el seno de una familia de creadores, artesanos y artistas en 1988, Inés Agresta albergó un espíritu curioso desde pequeña. Antes de llegar a China, Ine –como le dicen con cariño– se mudó a Durazno, una pequeña ciudad al interior de Uruguay, con su mejor amigo. Los tres años que estuvo allá, donde hizo su tesis de grado y posteriormente trabajó, dejaron una huella indeleble cuando aún no cumplía los 30 años. “Mi estadía en Durazno cambió mi vida, y estoy segura de que si no hubiese pasado por ahí antes, nunca habría llegado a China”, contó Agresta a China Hoy.

 

Mientras realizaba una investigación acerca de la relación entre el diseño y la artesanía en Uruguay, y su influencia en el concepto de identidad nacional, Inés Agresta se dedicó a entrevistar a artesanos de la zona durante un año. Más adelante, con algunos de estos mismos artesanos que trabajaban la lana, el cuero y la madera, formaron un colectivo artístico llamado Agua Chica, con el cual lanzó varios productos al mercado e, incluso, realizó una colección de prendas que fue presentada en un desfile.

 

Agresta sabía que quería seguir profundizando sus estudios en el arte y diseño, pero no tenía claro dónde. Había pensado en Europa como una posibilidad, un lugar más cercano a sus raíces en términos culturales y de donde provenían sus abuelos, pero cuando se le presentó China como oportunidad, el destino ya estaba sellado. En línea con sus ansias por aprender y descubrir nuevos horizontes, el lejano país asiático representaba el sitio perfecto. “Me moría de ganas de cambiar de lugar y conocer nuevas culturas”, confiesa.

 

Una ventana de oportunidades

 

En la actualidad, Inés Agresta se encuentra cursando el último semestre de la Maestría en Arte y Diseño de la Universidad Jiaotong, a la vez que participa activamente en exhibiciones y galerías. La multifacética Inés –que entremezcla una serie de técnicas, colores y elementos que dan sentido a su obra– cuenta que desde el principio todo fue nuevo, desde vivir en el campus y compartir cuarto con una chica rusa –quien hoy se ha convertido en su mejor amiga–, hasta tomar clases en mandarín.

 

China tiene una tradición artística milenaria, pero el Diseño como se conoce en Occidente es relativamente nuevo. Por ello, a Inés siempre le llamó la atención el acercamiento al diseño que tienen los chinos y entender la lógica detrás de los proyectos que presentaban sus pares. Por otro lado, en el curso de sus estudios, Agresta ha aprendido caligrafía china y dibujo con tinta, los cuales ha incorporado a sus propias creaciones.

 

Para la uruguaya, “el arte es un medio para descubrir y reflexionar acerca del mundo en el que vivimos”. En ese sentido, sus obras gozan de un fuerte componente conceptual. Nada está hecho al azar. Cada movimiento de su mano es un gesto cuidadosamente articulado, que responde a sus pensamientos más íntimos. “Soy muy metódica y lógica, y todo en mis obras tiene una razón de ser; no soy el tipo de artista que se enfrenta a un lienzo en blanco y de la nada crea una obra” explica. “Yo hago listas, escribo, pienso, diseño, y de ahí sale mi obra”.

 

Sea cual sea su metodología, lo cierto es que las obras de Inés Agresta han sido ampliamente bien recibidas. Tienen un tono divertido, colorido y hasta tierno o “cute”, como diría ella, pero que como creaciones artísticas “nos atañen a todos como seres humanos”.

 

Siendo de un país tan pequeño de 3,5 millones de habitantes, Inés Agresta cuenta que el hecho de haber llegado a China fue una “experiencia soñada” que le ha brindado muchas oportunidades. Siempre hay gente dispuesta a trabajar y llevar proyectos a cabo, ya que China se encuentra en una constante búsqueda de nuevos talentos. De esta forma, “si uno tiene ganas de hacer cosas, siempre es posible”, confiesa. Asimismo, la uruguaya señala que China le ha dado herramientas que le han ayudado a sentirse más confiada con su trabajo y con lo que quiere expresar. “A medida que voy participando de más exhibiciones, voy aprendiendo cómo trabajar de forma más profesional, a cómo presentarme frente a curadores y clientes, y a cómo relacionarme con otros artistas”.
Long (dragón): como esperanza de pobre, obra de Inés Agresta de 30 metros de largo. Embajada de Uruguay en China

 

Una ciudad de contrastes

 

Inés Agresta nació en un entorno donde las películas, la música y los libros –un verdadero asidero intelectual y artístico– se combinaban con la vida al aire libre, donde cada día que transcurría se convertía en una instancia para explorar los confines de su mente inquieta y observadora. Por ello, señala que “una de las cosas que más extraña en el día a día es el contacto con la naturaleza, el aire fresco, el mar y la inmensidad del cielo de Uruguay”. De todas formas, ha encontrado otros placeres en Beijing que le suscitan un sentimiento de cotidianidad y vecindad, la mayor parte de las veces ausente en las grandes urbes; ver a los mayores jugando al bádminton en las plazas, bailando en los estacionamientos, o jugando a las cartas sin camiseta en la vereda durante el verano.

 

Por otra parte, Inés Agresta destaca el continuo diálogo entre lo moderno y lo antiguo que se observa en cada rincón de Beijing, representado no solo en estas antiguas tradiciones que sobreviven al ritmo del frenesí de la vida moderna, sino también en ese “auto fucsia estacionado en un callejón de los hutong” o bien al momento de “salir de un templo antiguo [en que] te topas con edificios supermodernos”.

 

Como diseñadora de moda, la joven de 32 años también le ha prestado mucha atención a cómo se viste la gente. Agresta destaca los cientos de estilos que se pueden ver a diario al transitar por las calles. “Me encanta que la gente se ponga lo que le parezca y que no haya reglas o códigos de vestimenta estrictos. Eso a mí me habla de una sociedad que, a pesar de ser tan grande, compleja y funcionar en gran parte como un conjunto, igual se siente libre para expresar su individualidad y personalidad a través de la vestimenta”, concluye.

 

De cara al futuro

 

Una vez que acabe su tesis –una investigación que tiene como fundamento teórico la terapia artística y el concepto de la psicomagia del chileno Alejandro Jodorowsky–, Agresta quiere dedicarse de lleno a la creación artística. Su estadía en China le ha proporcionado una plataforma invaluable para exhibir sus obras y “siempre va a estar en su mente a la hora de trabajar”, según dice. La ganadora del primer premio en el Concurso Nacional de Moda “Lúmina VI” en 2011 tiene, sin lugar a dudas, una carrera promisoria por delante que continuará desarrollando gracias a su innegable talento bajo la inagotable fuente de inspiración de China.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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