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Crear sin fronteras

Source: Author:ABEL ROSALES GINARTE
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Rodrigo Escobar-Vanegas salió de su natal Colombia y llegó a China el 27 de septiembre de 2006. “Este hecho cambió mi vida en todo sentido, lo que se ha visto reflejado tanto en mi obra plástica como en mi producción cinematográfica”.

 

Recuerda que llegó con mucha ilusión porque desde pequeño deseaba estar en el país asiático. “Mis padres tenían una filiación política ligada a las idea de Mao Zedong”. Su madre había estado en China participando de un intercambio cultural, mientras trabajaba en la Asociación de Amistad Colombo-China, la cual inició el enlace que derivó luego en el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Su padre para esa época era tesorero del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y productor del grupo de teatro Libre de Bogotá. Escobar-Vanegas vino para estudiar en la Academia de Cine de Beijing y así comenzó su vida en estas tierras.

 

Aunque inicialmente pensaba terminar sus estudios y regresar a Colombia para continuar allá con su proyecto social y educativo con jóvenes en alto riesgo afectados por el conflicto interno, las cosas cambiaron con el paso de los días. “Quería conocer sobre el cine chino de los 90, que había visto en festivales en Colombia, y aunque la academia no fue lo esperado, estudié cinco años allí”.

 

El colombiano Rodrigo Escobar-Vanegas en plena creación artística.

 

La aventura de crear

 

Con paciencia se ha ido adaptando al entorno chino y sus inquietudes artísticas se han desarrollado. “Estar viviendo dentro de una cultura cuyas costumbres, idiomas, gestos y demás minucias de la vida diaria son tan diferentes a mi entorno original, me ha dado la oportunidad de reflexionar acerca de mí mismo. La distancia otorga el privilegio de contemplar algunas cosas que antes eran imperceptibles”. Para Escobar-Vanegas, crear es una aventura que no termina. Las diferencias culturales son para él “una obsesión por el arraigo y el desarraigo. Desde este privilegiado estado me permito ser un eslabón entre mundos dispares”.

 

Escobar-Vanegas prefiere las ciudades chinas que dejan sentir su espíritu. “Creo que Beijing tiene el encanto de ser una gran metrópolis y, al mismo tiempo, conservar su alma aldeana. Chongqing me gusta por su perspectiva alucinante, una atmósfera única, una ciudad laberíntica. Hangzhou me encanta, pero hay que ir fuera de temporada, de lo contrario es imposible hasta caminar”, recomienda. “Harbin y Lanzhou, al no ser tan turísticas, son interesantes, pero no he ido en mucho tiempo, así que todo puede haber cambiado”. Él prefiere los espacios misteriosos donde se mantienen vivas las tradiciones, algo que quizás está muy ligado a sus estudios de artes plásticas.

 

“Estudié artes plásticas con la intención de hacer cine y mi primera exposición aquí la hice en el Museo Nacional de China en 2009, inspirada en el terremoto de Sichuan (2008)”. Por esa época estudiaba su primer año de maestría de cine en Beijing y en sus películas contaba historias de la vida. “Alcancé a hacer mis cinco cortos en la academia y mi última película está en fase de postproducción. Se llama La naturaleza intrínseca del todo. No la hemos terminado por falta de recursos”. Además de pintar y hacer cine, también domina la narrativa. Algunos de sus cuentos se han publicado en España en una compilación. “Este año estoy en un proyecto español, que empezó con los hispanohablantes en Estados Unidos y que se llama Tejedor en Beijing, el cual saldrá a la luz a finales de este año o principios de 2019”. Tiene varios proyectos de narrativa que se mantienen inéditos.

 

Desde 2009 ha participado en varias exposiciones de arte. Sus nociones de curaduría y montaje le han ayudado a continuar trabajando intensamente en los últimos años. “En 2016 saqué mi primer largometraje que se llama En Pekín. Son historias cruzadas. Y en 2017 la oficina de promoción cultural del Ministerio de Cultura de China y la Embajada de Colombia en China me invitaron a participar en el evento ‘Compartiendo la belleza’”. En esa oportunidad envió sus esculturas y videos, pero los organizadores le pidieron presentar sus pinturas, las cuales poseen una riqueza conceptual que une a China, su natal Colombia y a América Latina. “Actualmente estoy trabajando en una instalación y en varias obras en papel y tela que tienen de fondo una investigación sobre la serpiente, que está presente en casi todas las culturas de la América prehispánica y en China”.
Durante el rodaje de un comercial en Beijing en 2013. Fotos cortesía del entrevistado.

 

 

Puente cultural entre China y América Latina

 

Escobar-Vanegas se considera un pequeño eslabón en todo el proceso de conexión entre China y América Latina. “Siempre trato en el día a día mantener la paciencia de explicar de dónde vengo y quién soy. Lo primero es que soy un latinoamericano de Colombia”.

 

Su participación en eventos artísticos y educativos en China le ha ayudado a descubrir el país, especialmente el cine chino. “He impartido clases en algunos centros educativos chinos, especialmente en la Academia Nacional de Artes de Hangzhou para hablar del cine colombiano”. Aunque considera que dominar el chino es muy difícil, es capaz de impartir conferencias en dicho idioma. “Siempre he pensado que el idioma chino fue inventado por poetas y cantantes, y por eso es tan difícil, por ejemplo, traducir la poesía china. Para poderse conectar con la gente es esencial”.

 

Sobre los lazos crecientes entre China y América Latina, Escobar-Vanegas opina que es necesario romper con los estereotipos. “Falta mucho más que hacer un intercambio oficial. La interacción entre los pueblos debe ser más íntima. La institucionalidad hace que la persona no se aproxime a la cultura, por lo que el cine y el arte pueden ayudar mucho, pero el cine chino ya es muy comercial”. Él propone utilizar mecanismos sencillos como promocionar el cine en ciudades apartadas de América Latina para que se le dé más valor a la cultura. “Quisiera que los lazos culturales fueran más fuertes y que hubiese más confianza”.

 

En el caso del cine chino, le parece que este mira mucho a Hollywood. Sin embargo, sostiene que para estar en consonancia con eso, “también hay que permitir la entrada de directores extranjeros formados aquí al panorama nacional, tal como lo ha hecho Hollywood”. Tal decisión generaría que otras miradas ayuden a fomentar y desarrollar una visión distinta de lo que pasa, lo que enriquecería la industria en pro de la internacionalización del cine chino. “Siempre nos invitan a los eventos como extranjeros en China, pero hay que abrirse, romper con el nacionalismo en ese sentido”. Él, que ha obtenido muchos premios y reconocimientos dentro y fuera de China, es un artista sin fronteras. Su labor le ha permitido alcanzar una reflexión que comparte con China Hoy: “No se debe amar al otro queriendo transformarlo. Se le debe aceptar como es. En la plástica, la literatura y el cine se debe de perder el miedo a las diferencias”.

 

El Día de los Muertos, la Fiesta de la Primavera, la imagen del dragón y muchos otros elementos distintivos de la cultura china saltan en sus obras con una fuerza inusitada. Su video instalación Tal vez en otro cielo la suerte nos sonría toma como referencia el sentimiento de estar alejado de su tierra natal. “Hace parte de una serie de obras de diferente factura bajo el título de 流放, palabra en mandarín que significa destierro. La etimología de esta palabra se divide en dos: 流 significa fluir, mientras que 放 encierra dentro de su pictograma diferentes acepciones; en este caso es tomado como dejar en libertad”.

 

Escobar-Vanegas une con pasión a China y América Latina. Sus obras revelan a un artista en la búsqueda constante de la perfección. El microcosmos de la sociedad china tiene en sus obras a un verdadero intérprete.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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