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De Pyeongchang 2018 a Beijing 2022

2018-03-02 17:46:00 Source:China Hoy Author:ANDRÉS LÓPEZ RODRÍGUEZ
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Se apagó el pebetero en Pyeongchang y el fuego olímpico arderá tenue y pacíficamente en Olimpia durante cuatro largos años hasta que vuelva a ser liberado para regresar a territorio asiático, en esa ocasión a Beijing, sede de los Juegos Olímpicos de 2022. Cuatro años durante los que los deportistas chinos deberán afrontar un trabajo hercúleo para tratar de firmar en su propia casa un resultado acorde con las expectativas de los aficionados y las aspiraciones del país. Porque, si China se muestra como una de las grandes potencias olímpicas del mundo cada vez que se celebran unos Juegos Olímpicos de Verano, no puede aún decir lo mismo de sus actuaciones sobre la nieve y el hielo de los de Invierno, en los que aún está lejos de las grandes potencias, especialmente de Noruega, el gigante deportivo invernal por excelencia.

 

En Pyeongchang, los atletas noruegos finalizaron los Juegos Olímpicos al frente del medallero con 36 preseas, 13 de ellas de oro, las mismas 13 que Alemania, segunda en el medallero con un total de 25 metales. Es el mejor resultado de Noruega en toda su historia, igualando las 36 medallas que sumó Alemania en Salt Lake City en 2002 y quedándose a solo una de las 37 que Estados Unidos logró en Vancouver en 2010. El equipo estadounidense, el más numeroso de cuantos acudieron a Corea del Sur, firmó esta vez una actuación decepcionante para sus fundadas expectativas: cuarta en el medallero con 21 preseas, ocho de ellas de oro.

 

¿Y China? Pues China, que desplazó a 81 atletas para tomar parte en doce disciplinas deportivas, terminó los Juegos en el décimo cuarto lugar del medallero con nueve metales, uno de ellos de oro: el que logró Wu Dajing en la competición de 500 metros de patinaje de velocidad en pista corta. Además, sumó seis platas y dos bronces. No se puede considerar un gran resultado, aunque solo sea por comparación. En Sochi 2014, la delegación china logró el mismo número de medallas, pero entonces tres de ellas fueron de oro. Cuatro años antes, en Vancouver 2010, los atletas chinos se colgaron once medallas, las mismas que en Turín 2006, pero si en la ciudad italiana solo dos fueron de oro, en territorio canadiense fueron cinco.
15 de febrero de 2018. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, se une a la delegación china en la celebración de la Fiesta de la Primavera en Corea del Sur.

 

El patinaje de velocidad

 

Sin duda, la historia recordará a Wu Dajing como el gran protagonista chino en estos Juegos Olímpicos. Su victoria en la competición de 500 metros de patinaje de velocidad en pista corta le convierte en el primer varón chino en lograr un oro en la modalidad, además de en el plusmarquista mundial y olímpico al completar la prueba con un crono de 39 segundos y 584 milésimas, tiempo que mejora la anterior plusmarca mundial, de 39 segundos y 937 milésimas, en manos del estadounidense J.R. Celski desde 2012. Esta victoria sirve para afianzar aún más la trayectoria de Wu, que ya se colgó una plata en Sochi 2014.

 

“Tenía mucha presión en la final después de todo lo que pasamos anteriormente”, dijo Wu tras cruzar la línea de meta. “Estoy muy orgulloso de haber sido capaz de aguantar y dar lo mejor de mí mismo en la carrera”. Se refería Wu a la serie de desgracias que afectaron al equipo chino de velocidad antes de la final, entre ellas las descalificaciones y golpes que sufrieron sus atletas en los eventos femeninos de los 500 metros y del relevo de los 3000 metros, así como en la carrera masculina de los 1500 metros.

 

Especialmente doloroso fue lo ocurrido en la final de relevos de los 3000 metros, en la que las atletas chinas terminaron segundas tras Corea del Sur antes de ser descalificadas por provocar contactos con sus rivales en la entrada a meta. La delegación china apeló una decisión que consideró injusta, pero su queja no fue contemplada porque se produjo más de media hora después de que hubiese finalizado la carrera. La suspensión generó un gran enfado entre los aficionados chinos, que no dudaron en mostrar su ira en las redes sociales.

 

Como consuelo, dado que el patinaje de velocidad era la principal baza de la delegación china, queda la plata que sumó el equipo masculino formado por el propio Wu Dajing, junto con Han Tianyu, Xu Hongzhi y Chen Dequan en el relevo de los 5000 metros. También la plata que se colgó Li Jinyu en la prueba de los 1500 metros femeninos y el bronce de Gao Tingyu en la final de los 500 metros masculinos. Cuatro medallas de las nueve logradas por China surgieron del Óvalo de Gangneung, un resultado que ya quisieran para sí muchos de los equipos que se dieron cita en Pyeongchang, pero que sabe a poco a China, que viajó con expectativas mayores.
22 de febrero de 2018. Wu Dajing cruza la meta y celebra su victoria en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang.

 

Más medallas

 

Era previsible que el patinaje artístico diese al menos una medalla al deporte chino de la mano del joven tándem, procedente de la septentrional provincia china de Harbin, que forman Sui Wenjing y Han Cong, vigentes campeones del mundo. La medalla fue de plata por muy poco, quedando el oro al cuello de la pareja alemana formada por Aliona Savchenko y Bruno Massot, los cuales se subieron a lo más alto del podio con una puntuación de 235.90, por los 235.47 de la pareja china. El bronce fue para los canadienses Meagan Duhamel y Eric Radford con una puntuación de 230.15. Repetir el oro que en Vancouver 2010 conquistó la pareja china formada por Shen Xue y Zhao Hongbo deberá esperar. Una vez más, Beijing 2022 aparece en el horizonte de los sueños del deporte chino.

 

Especialmente esperanzadora resultó la actuación de China en esquí acrobático, donde sus atletas se colgaron dos platas y un bronce, todas en la modalidad aerial. Un resultado que parece superar las expectativas del técnico estadounidense del equipo chino, Scott Rawles, que antes de los Juegos hablaba de competir para ganar experiencia: “Mi expectativa es aprovechar esta oportunidad de competir en Pyeongchang para prepararnos para Beijing. Podemos usar esto para ganar experiencia; este es el mayor escenario en el que esquiaremos. Espero que se desempeñen con su mejor nivel y puedan obtener una buena experiencia que los ayude a estar mejor motivados y a trabajar arduamente hacia Beijing”, había dicho Rawles. Las medallas de plata conseguidas por Zhang Xin en la modalidad aerial femenina, y Jia Zongyang en la masculina, unidas al bronce de Kong Fanyu en la prueba femenina suponen una estupenda base sobre la que trabajar de cara a los Juegos de Beijing, en los que China aspira de descollar como el equipo protagonista.

 

Por último está la primera medalla de China en Pyeongchang, la que conquistó Liu Jiayu en la prueba de snowbording, en la modalidad halfpipe, deporte extremo que se realiza en una cuenca en forma en U y que permite a los atletas desplazarse de pared a pared con la finalidad de realizar una gran cantidad de trucos de forma constante.

 

En total, nueve preseas que, si no son el resultado soñado por la delegación china, sí muestran que el país cuenta con un buen vivero de deportistas jóvenes que aspiran a dar un paso adelante en los Juegos de Beijing 2022 para hacer que la bandera de su país ondee en lo más alto del podio en muchas más ocasiones de las que lo pudo hacer en la ciudad surcoreana de Pyeongchang. Ahora solo resta esperar cuatro años para comprobar hasta dónde puede llegar el deporte chino de invierno.  
 

 

*El autor es periodista independiente afincado en China.

 

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