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Ante un nuevo punto de partida

Source:China Hoy Author:RUVISLEI GONZÁLEZ SAEZ*
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Este 28 de septiembre marcará exactamente 60 años no solo del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y China, sino también del punto de partida de la profundización de los lazos entre la nación asiática y el continente americano. Cuba fue el primer país del hemisferio en reconocer a la República Popular China y en expresar su confianza en el rumbo que tomó Beijing en 1949. Este 2020 también marca el 173.º aniversario del arribo de los primeros chinos a Cuba.

La historia de los lazos bilaterales es muy rica y data de las guerras de independencia cubanas. Los primeros chinos que se incorporaron fueron de la zona oriental de Manzanillo. En 1873 se volvieron protagonistas de una de las hazañas más audaces conocida como el “ataque de los chinos”. En la guerra de 1895, los chinos veteranos se unieron a la insurrección, entre ellos el capitán José Tolón “Lai Wa”, el comandante José Bu, Andrés Li Ma, entre otros. Algunos, incluso, se ganaron la confianza de los generales más relevantes Máximo Gómez y Antonio Maceo. Una de las frases más recordadas de todos los tiempos fue la expresada por el general Gonzalo de Quesada, la cual permanece inscrita en uno de los obeliscos de La Habana: “No hubo chino cubano desertor, no hubo chino cubano traidor”. 

Con el triunfo de la Revolución cubana en 1959, fueron varios los líderes que visitaron China. Entre las giras más destacadas estuvieron las del Che Guevara en noviembre de 1960 y 1965, las de Fidel Castro en 1995 y 2003, y las de Raúl Castro en 1997, 2005 y 2012. Por la parte china, se destacó la histórica gira en pleno período especial cubano del entonces presidente Jiang Zeming en 1993 y luego en 2001, las del presidente Hu Jintao en 2004 y 2008, y las de Xi Jinping como vicepresidente en 2011 y como presidente en 2014. 

 

30 de octubre de 2019. Ceremonia de entrega de un muelle flotante por parte de China National Machinery Import & Export (Group) Co., Ltd. al astillero más grande del Ministerio de Transporte de Cuba.   Xinhua 

Una serie de proyectos promisorios 

Históricamente ha existido una confianza mutua entre los principales líderes de las dos naciones. China fue uno de los destinos de la primera gira oficial como jefe de Estado del actual presidente Miguel Díaz-Canel en noviembre de 2018. No fue casual que en ese momento el mandatario cubano firmara, mediante memorándum de entendimiento, el ingreso de la isla a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), en la que hoy existen 19 países de la región latinoamericana.  

En agosto de 2018, Cuba conformó un grupo nacional para la evaluación de la nación a la IFR. En este participan una serie de expertos, tanto funcionarios de diversos ministerios, empresarios como también académicos. Se avanzó en la preparación de los diversos organismos sobre esta gran iniciativa y se han evaluado diferentes proyectos para profundizar la cooperación entre ambas partes. Han surgido propuestas de gran interés en los sectores de salud, educación, construcción, ciencia y tecnología, minería, infraestructura, industria, transporte, turismo, energía renovable, entre otros. 

En este período, pese a las afectaciones del bloqueo económico y financiero estadounidense, las propias limitaciones cubanas, entre otros motivos, varias empresas chinas han persistido en el interés por avanzar en los lazos con Cuba. En ese sentido, se destaca la Compañía de Construcción y Comunicaciones de China, presente en Cuba desde 2014. Entre los 10 mayores proyectos de la compañía china en América Latina y el Caribe, se encuentra el de la modernización del puerto de Santiago de Cuba por un valor de 120 millones de dólares.  

Iniciado en 2015 y concluido hace poco tiempo, el ambicioso proyecto de cooperación de modernización del puerto de Santiago, convirtió a esta bahía en la segunda más importante de la isla, solo superada por la bahía de Mariel. La ubicación geográfica del puerto lo convierte en un enclave privilegiado por la cercanía de importantes rutas marítimas vinculadas al comercio internacional. Aunque no se haya declarado oficialmente, este pudiera ser uno de los proyectos emblemáticos en el marco de la IFR. 

En 2018, Cuba culminó seis proyectos de desarrollo con el apoyo chino por un valor de 36 millones de dólares en áreas como energía renovable, ganadería e infraestructura. Por otro lado, la nación caribeña desarrolla la tecnología digital con la norma china, a la vez que en 2019 fortalecieron la cooperación bilateral en biotecnología e industria. En ese año se decidió acelerar los proyectos claves conjuntos como Beijing Baitai, Changchun Heber, Changsha Sinosure, Shandong Lukang y Hubei China-Cuba Biological. Al mismo tiempo, nuevas compañías biofarmacéuticas han estado negociado una mayor cooperación. Se han firmado acuerdos conjuntos en cuanto al mapeo cerebral, inteligencia artificial, etc. En 2020, Cuba puso en funcionamiento la primera planta bioeléctrica que genera electricidad a partir de la biomasa del arbusto de marabú con el apoyo, entre otros, de China. 

Reforzar los lazos con Beijing 

Beijing es el segundo socio comercial de Cuba y el primero de Asia. No obstante, en el sector inversionista aún no se han explotado todas las oportunidades, así como tampoco en el arribo de turistas chinos a la isla. 

Este 2020 muestra un nuevo punto de partida, teniendo en cuenta que no solo se cumplen 60 años de relaciones, sino también porque hay una voluntad política de las máximas direcciones bilaterales de profundizar los lazos. Por otro lado, los esfuerzos conjuntos en el marco de la pandemia de COVID-19 y en la etapa pospandemia pueden abrir una página floreciente en la amistad de dos pueblos que persisten en avanzar en sus lazos. Ambos proponen, en el marco de la IFR, avanzar hacia un mundo compartido de mutuo beneficio para la humanidad. 

La pandemia de COVID-19 ha sido un catalizador para el impulso del intercambio y las muestras de solidaridad. Se ha mantenido un diálogo estrecho entre los líderes Xi Jinping y Miguel Díaz-Canel. A la vez, el pueblo cubano ha estado pendiente de los lamentables sucesos derivados de las intensas lluvias en varias regiones chinas. Del mismo modo, China ha expresado su solidaridad con el envío de suministros médicos para el combate al nuevo coronavirus. En el orden multilateral, Cuba no solo apoyó, sino que lideró una declaración a favor de la Ley de Seguridad Nacional, ante la injerencia extranjera en Hong Kong en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y rechazó la intromisión en los asuntos internos chinos tanto en lo que respecta al Tíbet como a Xinjiang. 

Cuba se encuentra en un proceso de transformaciones internas, derivado de la nueva Constitución aprobada en 2019. Vive un proceso de cambio generacional, pero a la vez sufre un aumento de la agresividad estadounidense mediante un férreo bloqueo económico y financiero. Aun así, la pequeña isla tiene un gran interés en reforzar los lazos con Beijing y pretende atraer más inversiones chinas, pese a los obstáculos existentes.  

Este 2020 es la gran oportunidad de poder involucrar el Plan de Desarrollo Socioeconómico de Cuba 2030 con la IFR. Es momento de avanzar los lazos hacia una nueva etapa y convertir a Cuba en un referente en el Caribe en el progreso de este gran proyecto. Existen sectores no explotados en los que se pueden profundizar la cooperación ante la actual situación producto del COVID-19 e impulsar la Ruta de la Seda Sanitaria, avanzar en el desarrollo de infraestructura no solo física, sino también digital, así como promover proyectos de transporte en los que se pueda convertir a Cuba en un importante hub regional. 

  

*Ruvislei González Saez es jefe de Asia y Oceanía del Centro de Investigaciones de Política Internacional de Cuba.   

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Editor: Wu Wen Da-->

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