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La amistad borra la distancia

Source:China Hoy Author:ALBERTO BLANCO SILVA*
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En vísperas de conmemorarse el 60.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas, deseo compartir algunas reflexiones que contribuyan a explicar la amistad entrañable entre un país pequeño y uno grande como China, cuya población es alrededor de 120 veces mayor que la de Cuba y cuyo territorio es casi 100 veces el nuestro, así como la relación ejemplar entre dos países tan distantes geográficamente y al mismo tiempo tan cercanos, sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo. 

Alberto Blanco Silva (izq.) en una ceremonia en la sede de la Embajada de Colombia en China.   Embajada de Colombia 

Patria y amistad 

Para nuestro héroe nacional José Martí, la palabra más bella es “patria” y la otra, casi tan bella como patria, es “amistad”. 

La amistad entre los pueblos de ambos países se inició con el arribo a La Habana de los primeros culíes chinos en 1847, quienes participaron en nuestras guerras de independencia contra el colonialismo español. Se integraron social y culturalmente, contribuyendo tanto a la forja de la nacionalidad cubana, junto con el componente africano y español, como a reducir la distancia geográfica que separa a nuestros dos países. 

Cuba es el único país a nivel mundial que cuenta con un monumento erigido a la memoria de chinos que lucharon en una guerra de independencia. Tanto José Martí como su íntimo amigo y albacea de su testamento literario, Gonzalo de Quesada, coincidieron en reconocer la lealtad, la valentía y el patriotismo de los emigrantes chinos. En el referido monumento quedó inscrito para la posteridad con letras indelebles la siguiente frase de Gonzalo de Quesada: “No hubo un chino cubano desertor. No hubo un chino cubano traidor”. 

Con similar orgullo, Cuba ha podido contar con reconocidos pintores como Wifredo Lam y Flora Fong, y con generales en nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias como Armando Choy, Gustavo Chui y Moisés Sio Wong, todos descendientes de chinos. 

Fue necesaria la fundación de la República Popular China y diez años más tarde el triunfo de la Revolución cubana para que pudiéramos soberanamente reconocernos y establecer oficialmente relaciones diplomáticas.  

13 de junio de 2019. Una joven se toma una foto frente al stand de Cuba en el primer Festival Cultural Internacional de la Universidad Normal de Harbin. Cnsphoto 

El primer representante chino en Cuba, el compañero Zeng Tao, narró tan emocionado como impresionado en sus memorias la manera sui generis en que el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, durante una concentración multitudinaria celebrada el 2 de septiembre de 1960, le consultó al pueblo y anunció que “…desde este instante, en uso de su soberanía y libre voluntad, expresa al Gobierno de la República Popular China, que acuerda establecer relaciones diplomáticas entre ambos países y que, por tanto, quedan rescindidas las relaciones que hasta hoy Cuba había mantenido con el régimen títere que sostienen en Formosa los barcos de la Séptima Flota yanqui”. La exclamación unánime del pueblo fue ¡“Sí”! 

Definitivamente esa justa decisión nació de la voluntad política y popular que han acompañado a las relaciones entre Cuba y China durante estos 60 años. La joven Revolución cubana rompió definitivamente en nuestra región con el fatalismo geográfico, la doctrina Monroe, la obediencia a Washington, permitiendo que Cuba se convirtiera en el primer país del hemisferio occidental en dar ese paso, cuando ningún otro país de América Latina se atrevía a hacerlo. Nos honra haber realizado esa modesta contribución, una manifestación de independencia de nuestra política exterior y un acto elemental de justicia histórica. 

El 26 de septiembre de 1960, dos días antes de que se produjera el Canje de Notas entre Cuba y China que oficializó las relaciones diplomáticas, el entonces primer ministro del Gobierno revolucionario, Fidel Castro Ruz, incluyó con gran franqueza y valentía el tema de la ausencia y del ingreso de la República Popular China en las Naciones Unidas en su discurso ante esa organización, afirmando que se estaba negando la historia y los derechos del 99 % de los habitantes de un país de más de 600 millones de habitantes a estar representados en esa organización, y que el verdadero y legítimo representante del pueblo chino era el Gobierno de la República Popular China. 

Varios símbolos han dejado su impronta en esta obra colosal de generaciones. Los cuadernos, lápices y faroles chinos utilizados en nuestra campaña de alfabetización; la consigna “Cuba sí, yanquis no”, incluso, pronunciada por  amigos chinos en perfecto español; el intercambio de estudiantes hacia y desde Cuba; la canción de un autor chino La linda Habana; el azúcar que Cuba ha exportado de manera estable y segura hacia el mercado chino desde la década de 1960; las caligrafías de citas de José Martí en idioma chino y español de un entrañable embajador chino; la atención personal y la alta prioridad concedida a estos especiales vínculos por los máximos dirigentes de ambos países, desde la generación histórica hasta la actualidad. 

La decisión de conferirle al general de ejército Raúl Castro Ruz la alta condecoración de la Medalla de la Amistad el pasado año, además de representar un merecido reconocimiento al papel de la dirigencia histórica de la Revolución cubana en la promoción de los vínculos bilaterales, sintetizó todo el respeto recíproco que ha acompañado a la relación entre ambos países socialistas. 

La nueva generación de dirigentes cubanos, al igual que todo nuestro pueblo, siente especial aprecio y admiración por el invaluable legado de estos 60 años de relaciones diplomáticas. El compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez cumplimentó su primera visita oficial como presidente a esa hermana nación en 2018, ocasión en la que fue recibido en un ambiente fraternal, amistoso y hospitalario por los máximos dirigentes chinos, incluido el secretario general del Partido Comunista de China y presidente Xi Jinping, con quien alcanzó importantes consensos que se vienen implementando. 

19 de enero de 2018. Una pareja de diplomáticos de la Embajada de Cuba en China aprende la caligrafía china en una actividad cultural celebrada en Beijing bajo el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.  Cnsphoto 

Una sólida relación 

Apreciamos que China se consolida como el principal mercado de nuestras exportaciones de bienes; se afianzan los servicios que brindan nuestros médicos en varias regiones chinas; las empresas mixtas que están operando en el sector biotecnológico ampliarán su cartera tras concluir el registro de productos novedosos que se encuentran en una fase avanzada de los ensayos clínicos; una mayor cantidad de turistas chinos encontrarán en Cuba un atractivo y seguro destino; e importantes compañías chinas participarán en proyectos asociados a la modernización de la infraestructura, a las fuentes renovables de energías y a otros negocios de interés mutuo. Tras la firma del memorando de entendimiento para la cooperación en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, al igual que otros 18 países latinoamericanos, continuaremos insertándonos en esa iniciativa, potenciando la cooperación médica a través de la denominada Ruta de la Seda Sanitaria. 

Nunca olvidaremos que, en 1960, mientras EE. UU. nos impuso una guerra económica y nos arrebató la cuota azucarera, China nos compró un millón de toneladas de azúcar y recibió con simpatía y comprensión a la primera delegación económica oficial cubana, encabezada por el comandante Ernesto Che Guevara. Nunca olvidaremos que el presidente Jiang Zemin fue el único jefe de Estado que visitó Cuba en 1993, cuando nadie en absoluto creía que la Revolución cubana podría sobrevivir a la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista. Nunca olvidaremos que el presidente Xi Jinping envió de inmediato un sentido mensaje de condolencias y fue a la Embajada cubana en Beijing a firmar el libro de condolencias por el fallecimiento del líder histórico Fidel Castro Ruz. 

En la actual coyuntura nos hemos apoyado y solidarizado recíprocamente en el enfrentamiento a la pandemia de COVID-19. Hemos priorizado tanto la salud y la vida de nuestros pueblos, como la cooperación con la comunidad internacional. 

Nuestro pequeño país ha apoyado de manera consecuente el principio de una sola China, condenado la injerencia en los asuntos internos y los intentos de lesionar la integridad territorial y la soberanía de la República Popular China, al tiempo que ha contribuido a despertar el interés recíproco entre América Latina y el Caribe y la única e indivisible China.   

Cuba acogió a la primera corresponsalía de la agencia Xinhua en nuestra región y al primer grupo de 108 jóvenes chinos que cursaron estudios de idioma español  en el exterior, y posteriormente, en el período de 2006 a 2016, graduó a 3584 estudiantes chinos en diferentes especialidades, no solo pensando en las relaciones bilaterales, sino en los vínculos de nuestra región con China, devenida en un factor de equilibrio, estabilidad y oportunidad para el mundo y, en particular, para América Latina y el Caribe. El Foro CELAC-China se creó a partir de los acuerdos adoptados en la II Cumbre de la CELAC, celebrada en La Habana. 

Cuba y China continuaremos rechazando y condenando el hegemonismo, el unilateralismo, los bloqueos, el proteccionismo, las políticas de fuerza, el doble rasero en la lucha contra el terrorismo, las campañas políticamente motivadas, las acusaciones infundadas, la estigmatización con un claro enfoque xenófobo y discriminatorio y la imposición de un modelo único en el mundo. No permitiremos que los principios del derecho internacional se conviertan en piezas de museo, ni que se ignore a las Naciones Unidas. 

*Alberto Blanco Silva es director general de Asia y Oceanía del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. 

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Editor: Wu Wen Da-->

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