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Una fábrica china de mascarillas en Egipto

Source:China Hoy Author:QU XIANGYU*
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Con la piel quemada y ligeramente áspera, Hu Xiaojun parece un hombre totalmente distinto tras cuatro meses en Egipto. Para él, es como si hubiesen pasado cuatro años debido al arduo trabajo que ha significado la planificación de la construcción de una fábrica de mascarillas en El Cairo y, luego, la puesta en marcha de sus cuatro líneas de producción automatizadas. Aun así, el esfuerzo ha valido la pena y ha abierto un camino de grandes transformaciones entre las empresas privadas en medio de los desafíos acarreados por el COVID-19.

 

Empleados de la fábrica de mascarillas trabajan en una de las líneas de producción.

 

Una actitud decidida en tiempos difíciles

 

Entre mediados y fines de enero, la epidemia detectada inicialmente en Wuhan ya se estaba extendiendo a pasos precipitados por toda China. La situación aún era sombría y, en muchos casos, las mascarillas y otros insumos médicos no lograban cubrir la creciente demanda.

 

A Hu Xiaojun, gerente general de la Compañía de Importación y Exportación Jiashang –con sede en Ningbo, provincia de Zhejiang–, le fue confiada, por parte del gobierno municipal de Haikou, la importante tarea de comprar mascarillas a la compañía egipcia MEDIC. Fue así como viajó a Egipto a mediados de febrero para atender este y otros asuntos.

 

“Originalmente quería comprar todas las mascarillas disponibles para poder abastecer a Haikou, pero todo lo que vino después fue totalmente inesperado”, recuerda. A principios de febrero, la epidemia en China seguía en aumento, pero muy pocos podían presagiar que, al poco tiempo, el virus se extendería por todo el mundo. Esto daría origen a una demanda sin paralelo y, a la vez, al posterior control sobre las exportaciones que harían gobiernos de diferentes países.

 

“No pensé que esto fuera a ocurrir. Sin embargo, cuando analizo la situación desde otro ángulo, sé que en situaciones extremas como estas surgen oportunidades”. Hu es de la opinión que, independientemente de las circunstancias, salvaguardar la economía y la salud de las personas es lo más importante para cualquier país. Esto es especialmente cierto para China y Egipto, que además gozan de una larga trayectoria de cooperación.

 

A finales de febrero, tras exhaustivos análisis de mercado, Hu descubrió que Egipto era uno de los mayores fabricantes en Medio Oriente y África del Norte de material médico contra la epidemia. De este modo, decidió establecer rápidamente con el fabricante egipcio Euromed líneas de producción para mascarillas quirúrgicas médicas (no estériles) en una zona libre de impuestos de El Cairo.

 

Pese a esta determinación inicial, Hu todavía estaba algo preocupado, pero los funcionarios de la Embajada de China en Egipto le trasmitieron su apoyo y respaldo. “La cooperación entre China y Egipto cuenta con una base sólida y profunda, que es inalterable. Si usted decide quedarse, el país cumplirá con sus debidas responsabilidades”, le aseguraron.

 

Esto junto con la confianza en la relación diplomática entre ambos países instaron a los casi 8000 chinos en Egipto a permanecer en el país, muchos de los cuales trabajan en importantes empresas como China State Construction Engineering Corporation (CSCEC) y Huawei.

 

Ante la dificultad para adquirir materiales de prevención, Hu se contactó de forma urgente con una autoridad de la zona libre de impuestos para solicitar una licencia que le permitiera vender cubrebocas en el mercado local. “Con la ayuda de mis compatriotas, la fábrica se puso en funcionamiento con éxito”, manifiesta con emoción.

 

Un experto chino da instrucciones a uno de los trabajadores egipcios.

 

La calidad como máxima

 

Durante los últimos años, la compañía de Hu ha tenido importantes ganancias, por lo que la decisión de establecer una operación en el extranjero dedicada a la fabricación de mascarillas sorprendió a muchos de sus amigos y colegas.

 

Hubo diversos factores que incidieron en la decisión de Hu. Por un lado, estaban los aranceles preferenciales que ofrecen Estados Unidos y la Unión Europea para productos industriales fabricados en Egipto, pero, por otro, también el deseo de ayudar a aumentar la capacidad productiva de la nación norafricana para hacer frente a la pandemia.

 

“El virus llegó a Medio Oriente a fines de febrero y Egipto comenzó a verse afectado a principios de marzo debido a la falta de materiales para combatir la pandemia. Esto junto con la gran confianza política entre ambos países proporcionaron condiciones favorables para que diversas empresas chinas invirtieran en Egipto”, señala. Aunque la intención original de Hu era importar mascarillas para brindárselas a los ciudadanos egipcios y a los residentes chinos en el país, finalmente optó por producir mascarillas abriendo su propia fábrica e insistió en usar el material de tejido fundido de buena calidad (meltblown fabric).

 

“Gracias a los avanzados equipos de automatización de China y estrictos controles en el proceso de producción, hemos logrado producir mascarillas cuya calidad es de las mejores en Egipto”, asegura Omer Abdul, jefe de Euromed. Bajo el esquema de cooperación, la parte china ha sido la encargada de proporcionar los fondos, los equipos de producción y los accesorios, como pinzas nasales y cintas de orejas, para la fabricación de las mascarillas, mientras que la parte egipcia ha debido proveer las materias primas, los talleres de producción y la mano de obra.

 

“Las ganancias detrás de un proyecto como este son significativas, pero nuestro propósito principal era hacer frente a la pandemia y solo los productos de alta calidad son realmente efectivos en casos como este”, coinciden tanto Hu como Abdul. Para garantizar que la producción se lleve a cabo en un entorno seguro y limpio, el piso de la fábrica es desinfectado cada tres horas, mientras que las máquinas se limpian cada hora con alcohol. Todos los empleados deben usar equipos de protección, incluyendo protectores para pies, guantes y gorras. Además, los turnos diarios han sido reducidos y todos los empleados han debido pasar por exámenes médicos.

 

“Nuestras mascarillas son las más caras en Egipto en comparación con productos similares, pero también son las más confiables”, explica Abdul. Desde abril, diferentes departamentos a cargo del combate contra la pandemia dentro del Ministerio de Salud y del Ministerio del Interior de Egipto, además de algunas agencias de salud pública, han hecho continuas órdenes de compra. Además, el Gobierno egipcio planea adquirir más de estas mascarillas para los trabajadores médicos y comunitarios de la primera línea de batalla, quienes, según John Jabbour, representante de la Organización Mundial de la Salud en Egipto, conforman aproximadamente el 15 % del total de contagiados.

 

La importancia del trabajo conjunto y el codisfrute

 

“Las mascarillas quirúrgicas y N95 de alta calidad en Egipto han dependido mayoritariamente de las importaciones y su número es relativamente limitado. Por eso, si hubiésemos comprado mascarillas a Egipto ciegamente, habríamos socavado los recursos de cierta forma”, considera Hu.

 

De este modo, su fábrica ha logrado suplir efectivamente la escasez en el suministro local de mascarillas. De hecho, esperan inicialmente producir hasta 300.000 mascarillas al día y posteriormente duplicar la cifra.

 

Hu cree que frente al complejo escenario económico global, solo los proyectos e ideas que conllevan un amplio consenso, aportes conjuntos y beneficios compartidos lograrán resultados óptimos con un menor esfuerzo. “Al final del día, uno está haciendo negocios en otro país y hay que buscar la forma de ser también un aporte para la comunidad local”, enfatiza.

 

Con el fin de controlar la pandemia, a fines de marzo el Gobierno egipcio adoptó estrictas medidas, como toques de queda y la suspensión de vuelos internacionales, lo que representó muchos obstáculos para el envío de equipos y técnicos chinos a Egipto.

 

Así y todo, el proyecto se pudo llevar a cabo. “Este esfuerzo de cooperación transnacional se hizo realidad en apenas un mes gracias a la colaboración conjunta entre los empleados chinos y egipcios, así como al gran apoyo de diversos departamentos gubernamentales de ambos países”, expresa Bassem Khalafallah, director del departamento de ingeniería de Euromed. Khalafallah recuerda cómo al principio los técnicos chinos solo podían dar instrucciones sobre la operación de las líneas de producción mediante videos.

 

La puesta en marcha de los equipos y la capacitación de los trabajadores supusieron grandes desafíos, pero cada vez que había algún problema o los expertos chinos necesitaban apoyo de manera urgente, la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de China en Egipto no dudó en extender su ayuda de forma oportuna. Asimismo, los empleados locales han desplegado siempre una gran dedicación y entusiasmo. “Cada vez que pienso en cómo los productos que fabrico pueden ayudar a las personas, aumentan mis ganas de seguir trabajando de manera más ardua”, apunta Ahmed Gamar, uno de los trabajadores de la fábrica.

 

Han Bing, consejero de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de China en Egipto, señala que las líneas de producción de mascarillas pueden mejorar efectivamente la capacidad de respuesta de Egipto frente a la pandemia.

 

Por otra parte, el Centro de Información y de Apoyo a las Decisiones del Gabinete de Egipto ha expresado su gran aprecio por el proyecto conjunto establecido por Egipto y China. El país norafricano enfrenta la amenaza de la pandemia desatada por el nuevo coronavirus y, en ese sentido, China también se ha solidarizado con su lucha, lo que da cuenta del sentido de hermandad que une a ambos países.

 

 
 
*Qu Xiangyu es periodista del Diario del Pueblo.

 

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