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El compromiso para erradicar la pobreza

2018-10-31 09:57:00 Source: Author:HUANG CHENGWEI*
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La erradicación de la pobreza siempre ha sido un objetivo común del desarrollo humano y un desafío para el progreso mundial. El Partido Comunista de China (PCCh) y el Gobierno chino han otorgado gran importancia al alivio de la pobreza y trabajado con empeño para que el pueblo tenga una vida mejor. Han abierto con éxito un camino contra la pobreza con peculiaridades chinas.

 

40 años de esfuerzos

 

Al fundarse la República Popular China, en 1949, todo el país, especialmente las zonas rurales, permanecía sumido en la pobreza. El PCCh y el Gobierno priorizaron la elaboración de políticas para frenarla. Con la ampliación de los derechos de los agricultores sobre la tierra y su uso, la mejora de la infraestructura, la educación, los servicios médicos básicos, el sistema de seguridad social basado en la economía colectiva rural y la promoción de tecnología agrícola se logró mitigar la pobreza de los residentes rurales. Sin embargo, de acuerdo con los estándares actuales del Gobierno chino, en 1978 aún vivían 770 millones de personas necesitadas en el campo, con una elevada tasa de pobreza del 97,5 %.

 

Desde la aplicación de la reforma y apertura, China ha logrado éxitos que han concitado la atención mundial al ofrecer un plan propio de reducción de la pobreza. El Estado asumió como tarea central la construcción económica al transformar la sociedad agrícola tradicional en una industrial moderna y pasar de un sistema económico planificado a una economía de mercado socialista, con el fin de solucionar el problema de la pobreza mediante el desarrollo.

 

Desde mediados de la década de 1980 se han llevado a cabo varios programas de reducción de la pobreza. En 2012, el XVIII Congreso Nacional del PCCh estableció el objetivo de construir una sociedad modestamente acomodada para 2020 de manera integral. En 2015, la Quinta Sesión Plenaria del XVIII Comité Central del PCCh subrayó la necesidad de esforzarse para que en 2020 la población rural pobre, según los estándares nacionales vigentes, deje de serlo y que todos los distritos necesitados dejen de ser considerados “distritos pobres”. En ese sentido, se trabaja en la reducción de la indigencia mediante el desarrollo con un llamado a actuar afinadamente en la prestación de ayudas, logrando un progreso decisivo en esta batalla. El nivel de vida de los residentes rurales ha mejorado sin cesar, el número de necesitados ha disminuido drásticamente y la pobreza absoluta se ha ido eliminando.

 

El ritmo de reducción de la pobreza en China es significativamente más rápido que el global, y su incidencia es mucho menor que el promedio mundial. China se ha convertido en el primer país en desarrollo en cumplir con las metas de reducción de la pobreza de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

 

Desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, China ha movilizado a las fuerzas partidistas de todo el país y a la sociedad para que participen en la liberación de la pobreza. La cantidad de indigentes rurales disminuyó en 16,5 millones (2013), 12,32 millones (2014), 14,42 millones (2015), 12,4 millones (2016) y 12,89 millones (2017). En los últimos cinco años, en las zonas rurales ha mermado la población considerada pobre en 68,53 millones, con una tasa de reducción cercana al 70 % y un promedio anual de 13,7 millones de personas. La incidencia de pobreza bajó del 10,2 % a fines de 2012 al 3,1 % en 2017, y en 17 provincias descendió por debajo del 3 %.

 

11 de octubre de 2018. Agricultores del distrito de Pingyi, provincia de Shandong, esparcen los maíces para su secado.

 

Trabajo global conjunto

 

En el siglo XXI, el problema de la pobreza sigue afectando el desarrollo mundial y su solución es esencial para el progreso social. En septiembre de 2015, los líderes mundiales aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que se lanzó oficialmente el 1 de enero de 2016 instando a que los países tomen acciones para cumplir con los 17 objetivos de desarrollo sostenible en los próximos 15 años. El informe del Banco Mundial revela que, de acuerdo con el nuevo umbral internacional de la pobreza (un ingreso diario inferior a 1,9 dólares por persona), la proporción de pobres en el mundo ha caído hasta el 9,6 %. Sin embargo, para erradicar la pobreza extrema a escala mundial en 2030, los países deben otorgarle gran importancia al tema aumentando las inversiones, adoptando estrategias más eficientes y trabajando conjuntamente.

 

Frente a los desafíos en la lucha contra la pobreza, muchos países carecen del vigor necesario para el crecimiento económico, por lo que los resultados del desarrollo difícilmente pueden beneficiar a las personas necesitadas. Además, sin un plan diseñado al más alto nivel con acciones especiales, el proceso de reducción de la pobreza global se obstaculizará. En este sentido, las experiencias de China pueden inspirar a la gobernanza global por su naturaleza científica y práctica.

 

Primero, se deben implementar estrategias integrales que respondan a las complejidades y dificultades del problema. La pobreza en cualquier país en desarrollo se caracteriza por su complejidad y dureza. Aplicando el sistema de gestión de la pobreza de China, basado en las necesidades de los beneficiarios, se pueden adoptar medidas específicas para vincular con efectividad las ofertas de recursos e integrarlas orgánicamente con la ayuda precisa que conduzca a su eliminación.

 

Segundo, se debe poner en juego el papel primordial del Gobierno en la lucha contra la pobreza en respuesta a la tendencia general que ayude a reducirla aprovechando el crecimiento económico mundial. Tal efecto ha disminuido notablemente, por lo que se debe establecer la función rectora del Gobierno en el alivio y la evaluación de la efectividad de su reducción. Su eficacia integral mejorará con la aplicación de mecanismos de trabajo coordinados por la dirección central, asumiendo responsabilidades generales por provincias, municipios y distritos. Dichas experiencias son universales y adecuadas para cualquier partido en el poder o Gobiernos dispuestos a reducir la pobreza.

 

Tercero, se deben perfeccionar los mecanismos para identificar con precisión a la población indigente. Sobre esta base, China viene distribuyendo tareas en diferentes niveles, las que cuentan con la evaluación democrática de los aldeanos. Tal mecanismo es eficaz y está verificado en la práctica, lo que ha proporcionado métodos aplicables en la focalización y alivio de la pobreza en diferentes países y grupos con menos recursos.
29 de agosto de 2018. Niños pobres de la aldea de Weijiazhuang, provincia de Shaanxi, toman un curso a distancia.

 

 

Cuarto, se debe combinar la ayuda a los pobres afianzando la voluntad y apoyando la educación. Al asumir el desarrollo como vía fundamental, debemos centrarnos en movilizar el entusiasmo y la iniciativa de los beneficiarios, reforzando sus propias capacidades de desarrollo, lo que desempeñará un papel protagónico en el alivio de la pobreza. El rasgo fundamental del éxito reside en si las personas que se han librado de la pobreza pueden fortalecer sus capacidades de desarrollo individual o no. China ha persistido siempre en ayudar a la población afectada y estimular el aumento de su fuerza motriz endógena, innovando continuamente en los procedimientos y respetando el espíritu creativo de los dirigentes y el pueblo de las zonas necesitadas. No se debe pretender que la gente piense solo en recibir asistencia externa.

 

Quinto, se debe explorar un camino que corresponda a la situación nacional. Las experiencias chinas se han ido formando en la práctica a largo plazo asimilando conocimientos exitosos de otros países. En general, los programas nacionales, especialmente los conceptos y estrategias de actuación afinada en la liberación de la pobreza, tienen una universalidad distintiva, y la mayoría de las políticas, medidas y modelos pueden ser usados como referencia. Sin embargo, cada país tiene diferentes niveles de pobreza con características y causas distintas. Por lo tanto, el aprendizaje de los programas y las experiencias de otros países debe ser integrado con las realidades locales y explorar en la práctica una ruta que se adapte a las condiciones nacionales.

 

 
 
*Huang Chengwei es director del Centro Nacional de Difusión y Educación sobre la Ayuda contra la Pobreza de la Oficina del Grupo Dirigente para el Alivio de la Pobreza y el Desarrollo del Consejo de Estado.

 

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