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El panda gigante, un tesoro nacional

2018-03-02 17:27:00 Source:China Hoy Author:NG FUMEI
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Los pandas gigantes son antiguos habitantes de la Tierra. Hace 8 millones de años, sus antepasados –los ailurarctos– vivían ya en el territorio chino. Hoy en día, los pandas gigantes tienen como principal hábitat las zonas montañosas de las provincias de Sichuan, Shaanxi y Gansu. No solo se han convertido en el tesoro nacional de China, sino también en los animales favoritos de todo el mundo.

 

El panda gigante tiene un pelaje blanco y negro. En los bosques frondosos y montañas, esta apariencia les ayuda a esconderse en las copas de los árboles o en el suelo cubierto de nieve. Sus cuatro miembros, las orejas, la nariz, la cola, el pelo alrededor de los ojos y los hombros son de color negro, y el resto de su cuerpo es de color blanco. Pero hay también excepciones, pues algunos pandas tienen en sus vientres un pelaje negro. Además, influido por la iluminación solar, la nutrición y otros factores, el color del pelo de algunos pandas no es tan blanco, sino matizado de rojo, gris o marrón.

 

Si bien pertenecen a la familia de los osos, una especie de mamífero carnívoro, el alimento principal de los pandas gigantes es el bambú, además del pasto, las flores silvestres y las plantas trepadoras. Sus molares y músculos maseteros, que son especialmente desarrollados, tienen una gran capacidad de masticación, pero son diferentes a los de los carnívoros y más similares a los de los herbívoros. Por otro lado, los pandas tienen un estómago simple y un intestino grueso corto, adecuado para comer carne. A diferencia de los herbívoros, los pandas no lograron desarrollar un complejo estómago y un gran ciego –una porción del intestino grueso– en el cual almacenar los alimentos y mantener bacterias simbióticas o ciliadas que fermenten las crines vegetales y ayuden a la asimilación. Para lograr una suficiente nutrición, el único remedio es comer más, por lo que los pandas pasan más de la mitad del día alimentándose.

 

Por supuesto, como el oso, los pandas gigantes no son completamente vegetarianos y buscan por todos los medios un tipo de ratas de bambú en el bosque. Les gusta también comer miel, como otros osos. De hecho, hay la posibilidad de que un panda se robe la cabra de un corral. Ellos tampoco rechazarán un bisonte muerto que se encuentren por casualidad.
Un panda trepa a un árbol.

 

No son animales lentos

 

Los pandas gigantes, que parecen torpes, no son lentos al correr. Cuando el peligro acecha pueden competir muy bien con el velocista más destacado. Sin embargo, ellos prefieren a menudo trepar a los árboles altos. Sus patas no solo tienen diez dedos, sino también un par de seudopulgares, que les ayudan tanto a agarrar el bambú como a trepar los árboles con gran agilidad.

 

Debajo de su pelaje, la piel del panda gigante es muy gruesa, lo que le permite soportar el frío y la humedad de las zonas montañosas, en las que generalmente cae nieve durante el invierno. En esta temporada, ellos se retiran de las laderas hacia los valles, que son relativamente cálidos, en lugar de comenzar la hibernación. Incluso, en invierno su hábitat todavía presenta hojas verdes de bambú. En primavera encontrarán también frescos brotes de bambú, su alimento favorito.

 

Debido a su larga historia de supervivencia en los oscuros bosques, los pandas gigantes no tienen el sentido visual bien desarrollado, e incluso pueden ser miopes. Precisamente por esta razón los pandas parecen no ser tan feroces, sino más bien adorables y torpes. Un panda gigante adulto mide de 160 a 180 cm de largo, y tiene un peso de 80 a 120 kg. Los machos son más grandes que las hembras.

 

Los pandas salvajes son de menor tamaño, mientras que los que han sido criados en cautiverio son más grandes y gordos. Los pandas adultos salvajes son animales solitarios y marcan su territorio con el olor emitido por su fluido corporal untado en el área. De marzo a mayo, las pandas hembras entran en celo, y los pandas machos que reciben la señal llegan al territorio para el cortejo. Sin embargo, los pandas no son nada leales. Como animales solitarios que son, ellos elegirán otras parejas a su gusto.

 

Según las investigaciones, casi la mitad de las pandas hembras de edad apropiada pueden tener bebés, algunos de los cuales son gemelos o incluso trillizos. Sin embargo, las madres pandas necesitan llevar el embarazo, dar a luz y criar a su cachorro a solas. Por lo tanto, sin la ayuda humana, la madre panda solo puede alimentar a la cría más fuerte y renuncia a hacerlo con las débiles. Para poder parir y alimentar a su bebé, la madre panda salvaje buscará el hueco de un árbol viejo, cálido y abrigado, y pondrá muchos henos en su interior para recibir a su recién nacido.
Un panda juega en la nieve.

 

El embarazo dura 8 meses. El recién nacido es como un pequeño ratón, de un peso promedio de 120 gramos, aunque puede llegar a ser más ligero (51 gramos). La cría tiene el pelo blanco ralo, los ojos cerrados, pero emite sonidos fuertes. Después de aproximadamente una o dos semanas, a medida que crece el pelo, las partes de color negro se vuelven más oscuras. En menos de un mes, las orejas, el pelo alrededor de los ojos, las piernas y los hombros estarán completamente negros. A las 6 u 8 semanas, los pequeños abrirán sus ojos y los dientes comenzarán a salir. Tres meses después podrán arrastrarse lentamente.

 

Con un año y medio, más o menos, de crecimiento, las crías tienen la capacidad de vivir independientemente y dejan a su madre. Antes de eso, las madres pandas deben protegerles y enseñarles a comer, buscar alimento, trepar a los árboles, nadar, entre otras habilidades. A los 6 años de edad, los pandas salvajes empiezan el cortejo, aunque los pandas en cautiverio, que tienen mejor nutrición y condiciones de vida, empiezan el cortejo y la reproducción a los 4 años.

 

Hace 8 millones de años, los antepasados del panda gigante que vivieron en tierras chinas tenían solo la mitad del tamaño actual. Pero a juzgar por los fósiles de sus dientes, sus hábitos alimenticios eran similares a los de los pandas de hoy. Hace un millón de años, la reproducción de los pandas llegó a su apogeo por algún tiempo. Se han encontrado restos en el este y principalmente en el sur de China, aunque también en Beijing, en el sur de Myanmar y el norte de Vietnam.

 

Mensajeros de la paz

 

Durante la dinastía Jin del Oeste, 1700 años atrás, la gente consideraba al panda gigante como un símbolo de paz. Si uno de los ejércitos en plena batalla levantaba una bandera con la imagen del panda, esto era tomado como señal de cese de hostilidades. Desde entonces, los pandas se convirtieron en mensajeros de la paz.

 

Después de la fundación de la República Popular China, el Gobierno ha dado prioridad a la protección de los pandas gigantes. Actualmente se han establecido 63 reservas de esta especie en el país. La superficie de su hábitat ha aumentado de 22.000 km2, en la década de 1980, a 34.000 km2, y el número de pandas gigantes salvajes ha crecido de 1300 a unos 2000. En 2016, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ajustó el estatus de conservación del panda gigante de “especie en peligro” a “vulnerable”.

 

 
 
 

 

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