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Jinan, una ciudad de estilo singular

Source:China Hoy Author:LU XIANSHENG*
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Si hablamos de riquezas individuales, Jinan, la capital de la provincia de Shandong, no podría ser comparada con las reliquias y los personajes históricos de Beijing, Nanjing y Xi’an, ni con los lagos y ríos de Harbin, Hangzhou y Suzhou, ni tampoco con las majestuosas montañas de Chongqing. Sin embargo, si observamos todos estos elementos en conjunto, ningún otro lugar de China supera a Jinan, una ciudad de estilo singular y eterno resplandor.

 

La Fiesta Nocturna del Lago Daming, basada en la rica cultura e historia de Jinan, es un espectáculo a gran escala donde se aprecia el paisaje natural y fuentes de agua del entorno.

 

Paisajes montañosos y acuáticos

 

A pesar de que las montañas de Jinan no son particularmente elevadas ni famosas, están distribuidas por toda la ciudad y cada una de ellas tiene su propia historia.

 

Ubicada en el suburbio meridional de la ciudad, la montaña Qianfo es la más alta de la región, con 258 msnm. Cerca de la cima está el Pabellón Tanghuai, donde hay un pórtico con columnas rojas y aleros volantes, en cuya placa se leen cuatro caracteres, “qi yan jiu dian”, los cuales tienen su origen en un poema escrito por Li He (790-817) durante la dinastía Tang. El poema describe la vista de las nueve colinas, que desde aquí se divisan alineadas en una sola fila de oeste a este, en el norte de la ciudad.

 

Además de estas, hay otra serie de montañas como Yingxiong, Jinji, Liuli, Qili, entre otras. Originalmente, todas ellas quedaban fuera de Jinan, pero hoy son parte del núcleo urbano debido a la expansión de la ciudad. Hay otras ciudades que tienen colinas, pero las de Ji’nan destacan por su cantidad y sus leyendas.

 

Jinan es también conocida como la “Ciudad de los Manantiales” debido a sus innumerables fuentes de agua dulce que se asoman por todos lados, desde los callejones residenciales y parques hasta en las fisuras de las rocas. Setenta y dos de ellas son las más conocidas, pero hay muchas más que ni siquiera tienen nombres, pero que, en su conjunto, constituyen el corazón y el alma de Jinan.

 

Al haber tantos afluentes también hay muchos puentes, los cuales, con sus diversos estilos, constituyen un elemento decorativo del paisaje y sirven, además, para conectar la ciudad.

 

Dado que Jinan se encuentra en el curso del río Amarillo, el cual pasa por el norte de la ciudad, se deben cruzar varios puentes en esta zona. Una de las obras de ingeniería que causa particular orgullo entre los habitantes es el Puente del Río Amarillo, cuya construcción comenzó en diciembre de 1978 y fue abierto al tráfico en julio de 1982. Con una extensión de más de 2 km, el puente, con cinco arcos, era el más grande de Asia en aquella época y el octavo puente de hormigón pretensado atirantado más largo del mundo.

 

Otro de los grandes atractivos es cruzar el río Amarillo en los puentes flotantes, hechos de pontones y cadenas de hierro.

 

Los innumerables puentes pequeños hechos de piedra, que se esconden entre calles y callejones, son tal vez los más pintorescos de la ciudad. Escuchar el murmullo del agua y observar los ríos serpenteantes flanqueados por el follaje de los sauces llorones nos ofrece una escena más hermosa que la de un cuadro.
 
El agua nace desde tres fuentes en el Manantial de Baotu.

 

 

El jardín Qiuliu

 

Otro lugar que no se puede dejar de lado en Jinan es el jardín Qiuliu. Hay una roca con la inscripción “qiu liu han yan” (los sauces otoñales en la neblina), escondida entre formaciones rocosas a lo largo de la orilla suroriental del lago Daming. Más adelante, por este mismo camino, se encuentra un antiguo patio donde cuelga una placa que señala la entrada del jardín Qiuliu, construido originalmente en memoria de un gran poeta llamado Wang Shizhen (1634-1711), de inicios de la dinastía Qing.

 

Wang era un erudito en literatura y cultura antigua, podía identificar antiguos libros, pinturas y vasijas de sacrificios, y sabía esculpir piedras y sellos. Durante el reinado del emperador Kangxi (1654-1722) fue puesto al frente de un círculo de poetas. Su tiempo libre lo dedicaba a escribir, lo cual le llevó a redactar más de 560 volúmenes a lo largo de su vida. Es reconocido como un destacado poeta y un famoso literato en la historia china.

 

A los 23 años, Wang viajó a Jinan. Durante su estadía convocó a personas de los círculos literarios de la ciudad a reunirse en un pabellón en el lago Daming, donde escribió cuatro poemas acerca de los sauces en otoño, los cuales inspiraron a una serie de poetas y escritores a fundar la Sociedad de Poesía Qiuliu. En la orilla suroriental del lago Daming se encuentra un camino que debe su nombre a este célebre poeta.

 

Si uno se sienta y cierra los ojos en el jardín Qiuliu, es posible imaginar a un grupo de poetas divirtiéndose entre sorbos de té y alcohol, mientras escriben poesía. El entorno nos hace recordar los tiempos de antaño, toda vez que la apreciación y la preservación del legado cultural de Jinan cobran un lugar de suma importancia para el futuro.
Las luces brillan desde un pequeño bote atracado en Luokou, a orillas del río Amarillo.

 

 

Inviernos de ensueño

 

A diferencia del frío extremo del norte y la humedad del sur, el invierno en Jinan es bastante agradable. Incluso cuando la temperatura cae, su ubicación en una zona templada, las montañas circundantes y los numerosos manantiales permiten que el entorno se vuelva tan tibio apenas sale el sol.

 

Desde la montaña Qianfo se pueden observar nueve colinas en el norte de Jinan, que además de su valor como elemento decorativo, sirven como muro protector contra los vientos helados del invierno. Mientras el follaje de la montaña –que se mantiene verde a lo largo de todo el año– abraza cálidamente a todos sus residentes y visitantes, la cordillera al sur de Jinan también se alza como un símbolo eterno de su belleza natural.

 

Al liberar aire caliente, los innumerables manantiales ayudan a entibiar la ciudad durante el invierno. El vapor se eleva desde la boca de estos, humedeciendo el aire de cada calle y esquina, mientras los pájaros revolotean encima de los lagos y la gente se sumerge en el agua para nadar.

 

En las ciudades y zonas rurales del norte de China solo se logran ver en invierno las columnas de humo que nacen de las chimeneas de los hogares. Sin embargo, en las zonas montañosas del sur de Jinan, los pequeños comercios que operan desde las propias casas de la gente, incluso en los días más fríos, siguen igual de vivos que en cualquier otro momento del año. El agradable aroma a comida y el sonido de animadas voces y risas se pueden sentir en todas partes, lo cual convierte a Ji’nan en un lugar perfecto para visitar y disfrutar con los amigos y la familia.

 

El lago Daming es uno de los lugares más bellos durante el invierno en Ji’nan. Tras una reciente ampliación, el antiguo lago ha adquirido un nuevo cariz, atrayendo no solo a turistas de fuera de la ciudad, sino que se ha vuelto también un paraíso para los nadadores locales en invierno. Hay competiciones regulares de nado, que permiten apreciar el coraje de la gente al resistir el frío.

 

Durante los inviernos, rara vez se escucha el silbido de los fuertes vientos del norte ni el de las tormentas de nieve. Incluso, las tormentas de arena son cada vez más raras. El cálido sol y el follaje eternamente verde son una suerte de residentes permanentes de Ji’nan, los cuales la convierten en una agradable ciudad para vivir a lo largo de todo el año. Así, ¿quién no podría enamorarse de un lugar como este?

 

 
 
*Lu Xiansheng es escritor y calígrafo.

 

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