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Un aporte al mundo

Source: Author:LI YUAN
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Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos”, dijo citando a Charles Dickens el presidente chino, Xi Jinping, en su discurso pronunciado en la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos, celebrado en enero de 2017. Su intención fue advertir que “no pierdan la confianza, ni eludan responsabilidades, y que es necesario superar las dificultades de manera conjunta”, mostrando al mundo la determinación de China de continuar esforzándose por mantener la globalización.

 

China es beneficiaria y defensora de la globalización. Frente a los problemas generados por la globalización, China ha buscado activamente soluciones junto con la comunidad internacional.

 

Globalización económica y gobernanza global

 

“La gobernanza global ha nacido a la medida de la profundización de la globalización económica y la aparición de problemas mundiales que se han intensificado cada vez más. Estos problemas solo pueden resolverse o mitigarse mediante esfuerzos conjuntos de todos los países”, afirma Zhang Yuyan, miembro del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh) y director del Instituto de Economía y Políticas Mundiales (IWEP, siglas en inglés) de la Academia China de Ciencias Sociales.

 

Según Zhang, China comenzó a participar en la gobernanza global desde su reingreso a la ONU en 1971, y su integración en la economía global ha experimentado el siguiente proceso. A finales de la década de 1990, con la profundización de la reforma y apertura y los cambios en la situación mundial, China fue participando en los asuntos internacionales de manera más amplia y profunda. Durante la crisis financiera asiática, las acciones del país no solo desempeñaron un papel positivo frente a las dificultades de los países asiáticos por salir de la crisis, sino que también demostraron la autoconfianza y responsabilidad de un país grande en la región para participar en la gobernanza regional y global.

 

Desde comienzos del siglo XXI, con la elevación constante del nivel de desarrollo económico y de fortaleza general, China se ha vuelto más activa participando en los mecanismos de gobernanza global. El exitoso ingreso a la OMC en 2001 fue un hito en la integración de la economía china a la mundial.

 

La crisis financiera de 2008 impulsó al G20 a la cúspide de la gobernanza global y China se ha convertido en uno de sus miembros más activos e indispensables.

 

En 2013, el presidente chino, Xi Jinping, propuso la Iniciativa de la Franja y la Ruta como un nuevo impulso en la promoción y optimización de la gobernanza global. En 2014, China planteó la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), acontecimiento histórico considerado tan importante como la adhesión a la OMC. En la Cumbre del G20 de Hangzhou 2016, China transmitió con éxito al mundo su concepto de desarrollo para hacer frente a las dificultades económicas mundiales y las demandas de las economías en desarrollo y emergentes en cuanto al derecho a voz en la reglamentación.

 

Características del “plan chino”

 

Urge reconstruir las reglas económicas y comerciales mundiales. China ha participado activamente en la gobernanza económica mundial con el concepto abierto de “beneficio mutuo y ganancias compartidas” y ha contribuido con el “plan chino”.

 

Zhuang Rui, vicerrector del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Economía y Comercio Internacional, considera que el “plan chino” se manifiesta en cuatro aspectos. Aboga por la armonía y la inclusión. En la actualidad, las plataformas de gobernanza económica mundial son numerosas y complicadas. Además del sistema comercial multilateral, han surgido varios acuerdos bilaterales y multilaterales de comercio e inversión, así como diversas organizaciones regionales y subregionales de cooperación económica. Sobre estas plataformas y mecanismos existentes, China considera que podrían coexistir y complementarse siempre y cuando sean propicios para la prosperidad económica mundial y puedan promover el crecimiento del comercio y de la inversión global.

 

En el área bilateral, China lleva a cabo activamente negociaciones sobre tratados de libre comercio (TLC) y acuerdos de inversión. A nivel regional, apoya el acuerdo para una Asociación Económica Integral Regional (RCEP) y promueve el establecimiento del Área de Libre Comercio de Asia Pacífico (FTAAP), así como el Foro de APEC, el G20 y otras plataformas de cooperación. En el ámbito multilateral, China ha apoyado siempre el sistema multilateral comercial representado por la OMC.

 

El “plan chino” enfatiza en el equilibrio múltiple. El mundo se diversifica. Las reglas económicas y comerciales no solo deben ajustarse a los intereses de los países desarrollados, sino también reflejar las demandas de los países en desarrollo e, incluso, de los subdesarrollados. La participación de los países en desarrollo en las actividades de comercio e inversión del mundo ha superado el 30 %, y este porcentaje ha seguido aumentando. Por lo tanto, sus intereses y demandas no pueden ser ignorados.

 

El “plan chino” promueve el principio de beneficio mutuo y ganancia compartida. El XIII Plan Quinquenal de China establece claramente que China persiste en este principio, promueve la liberalización y facilitación del comercio y las inversiones mundiales, y se opone firmemente a toda forma de proteccionismo comercial. Desde 2013, la Iniciativa de la Franja y la Ruta presentada por China ha atraído la atención de todo el mundo. Su concepto central es el beneficio mutuo y la ganancia para todos. El Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional tuvo lugar en Beijing en 2017 y durante sus sesiones China firmó acuerdos de cooperación económica y comercial con más de 30 países, negoció acuerdos de libre comercio y anunció la celebración de la Feria Internacional de Importaciones de China este 2018.

 

El “plan chino” busca la cooperación pragmática. La gobernanza económica mundial es un gran proyecto. Para movilizar plenamente los mecanismos y plataformas existentes, debemos persistir en el espíritu de cooperación pragmática, promover efectivamente diversos mecanismos y plataformas para aumentar la eficiencia y fortalecer las restricciones. Durante el presente siglo, China ha realizado incansables esfuerzos con este objetivo.

 

6 de mayo de 2017. Puesto de Alemania en la Feria de Productos Importados de Yiwu, China, 2017. VCG

 

El “plan chino” ofrece oportunidades al mundo

 

En la actualidad, la gobernanza del comercio mundial enfrenta dos desafíos: el nuevo modelo de comercio representado por la cadena de valores globales requiere un ajuste en las reglas del comercio internacional, y el despegue de las economías emergentes demanda la reconstrucción de la estructura de la gobernanza del comercio global, dominada por los países grandes.

 

De hecho, la globalización económica ha traído importantes oportunidades para que China logre un desarrollo de mayor alcance. Según las estadísticas del Banco Mundial, durante 25 años, entre 1992 y 2016, el PIB nominal de China, calculado a un precio constante, registró un crecimiento anual promedio del 9,6 %, o sea, aumentó más de nueve veces.

 

En respuesta a la ola económica globalizadora, China se ha convertido gradualmente en un importante centro de circulación de la economía mundial. Por un lado ha absorbido una gran cantidad de materias primas, energía, capital y tecnologías, y, por el otro, ha exportado grandes cantidades de productos de alta calidad al mercado global. Se ha convertido en un motor importante de la economía mundial. En 2016, la tasa de contribución de China al crecimiento económico mundial alcanzó el 33,2 %, ocupando el primer puesto en el mundo.

 

Se puede decir que sin la globalización, la acumulación de la riqueza humana no habría sido tan rápida y habría sido difícil para China lograr un desarrollo tan acelerado. En la actualidad, el país ha pasado de ser uno de los mayores beneficiarios de la globalización a una de las fuerzas importantes que participan en la gobernanza mundial. China promueve activamente el desarrollo de una economía mundial abierta, y comparte oportunidades e intereses con la apertura para lograr el beneficio mutuo y la ganancia compartida con todos los países del mundo.

 

“Nos oponemos firmemente al proteccionismo. Llevar a cabo el proteccionismo equivale a cerrarse en un cuarto oscuro. Aunque parece que se logra de esta manera protegerse del viento y la lluvia, se aísla también del sol y el aire. El resultado de la guerra comercial solo hace perder a cada una de las partes”, dijo el presidente chino, Xi Jinping, en el discurso de la ceremonia de apertura del Foro Económico Mundial en Davos en enero de 2017.

 

“Para construir un sistema económico moderno, es necesario impulsar la formación de una nueva configuración de apertura integral. La apertura trae el progreso, mientras que el enclaustramiento conduce al atraso. Las puertas de China al exterior no se cerrarán, sino que se abrirán cada vez más”, mencionó el presidente Xi Jinping, quien explicó al mundo el futuro desarrollo de China en su informe presentado ante el XIX Congreso Nacional del PCCh el 18 de octubre de 2017.

 

Las “reglas económicas y comerciales globales” deberían pertenecer al mundo y, por lo menos, deberían ser discutidas y determinadas de manera conjunta por las principales economías o plataformas internacionales autorizadas que puedan representar los intereses de diferentes países en el mundo. No cabe duda de que el “plan chino” es indispensable en este proceso.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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