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La fase de desarrollo de alta calidad

2018-09-03 15:47:00 Source:China Hoy Author:MA HUIYUAN
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En el Informe sobre la Labor del Gobierno 2018, el primer ministro Li Keqiang mencionó seis veces el concepto de “desarrollo de alta calidad”, y apuntó que “la economía de nuestro país ya ha culminado la fase de alto ritmo de crecimiento y ha entrado en la de desarrollo de alta calidad”. El informe presentado ante el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China en 2017 también señaló: “Impeleremos las industrias de nuestro país para que se encaminen hacia las gamas media y alta en la cadena de valor global, y fomentaremos varias agrupaciones de la industria manufacturera avanzada de categoría mundial”.

 

Como la globalización económica ha entrado en una nueva fase de desarrollo, se vienen fortaleciendo la migración de los valores y las divisiones y fusiones de las industrias globales. Wu Yabin, director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Cadena de Valor Global de la Universidad de Economía y Comercio Internacional, declaró a China Hoy: “Durante el proceso de globalización, la clave de China es no dejar de subir en la cadena de valor global y abarcarla más”.

 

7 de febrero de 2018. El ingeniero Luo Zhaoqiang detecta errores en el equipo electrónico dentro de la cabina de un tren bala Fuxing.

 

Elevar la participación

 

Wu Yabin añadió: “La participación de un país o una empresa en la cadena de valor global se refleja principalmente en dos dimensiones, su posición y extensión. Cuanto más extensión tiene, más empleos y riquezas puede crear”. Explicó que a la cadena de valor global se la puede considerar una “línea curva sonriente”. Comienza por la investigación, el diseño y las piezas principales de los productos, le siguen los eslabones de un valor agregado relativamente bajo como el procesamiento, el ensamblaje y la fabricación, y al final se llega a las ventas, el servicio posventa, entre otros. La posición que ocupa un país o una empresa decide su valor agregado comercial.

 

Los 40 años de la política de reforma y apertura representan un proceso de integración continua en la cadena de valor global. Wu recordó que antes de la aplicación de dicha política, la mayoría de los productos exportados de China eran del sector agrícola. “Inicialmente los productos industriales, sobre todo los primarios, se exportaban más al extranjero. En la década de 1980, los del sector manufacturero, la mayoría de la industria textil, lideraban las exportaciones, y en los años 90, productos mecánicos y eléctricos de mediana y baja gamas. A inicios del siglo XXI China empezó a exportar productos de alta tecnología y de alto valor agregado, entre ellos, trenes de alta velocidad, plantas de energía nuclear y otras instalaciones de gran envergadura”.

 

En julio de 2017, el Instituto de Estudios de la Cadena de Valor Global de la Universidad de Economía y Comercio Internacional publicó, conjuntamente con el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Instituto de Economías en Desarrollo de la Organización Japonesa para el Fomento del Comercio Exterior (IDE- JETRO, siglas en inglés), el Informe del Desarrollo de la Cadena de Valor Global.

 

Dicho texto evaluó el proceso chino de reducción de costos comerciales y de integración en la cadena de valor global de tal manera: “Como es sabido, la política de Reforma y Apertura comenzó con el establecimiento de 4 zonas especiales económicas que cuentan con infraestructura y trámites aduaneros convenientes. En poco tiempo, China promovió la política de facilitación del comercio en más de 30 ciudades. Gracias a la competencia entre estas ciudades, muchas de ellas tuvieron que reducir sus costos comerciales e integrarse profundamente en la cadena de valor global”. El informe señaló que las empresas extranjeras generalmente son importadoras de productos procesados en China. Pero actualmente hasta las empresas chinas han sido incluidas en la cadena de valor global, y la mayor parte del valor agregado nacional de los productos exportados viene de empresas privadas dentro del país.
8 de noviembre de 2017. POWERCHINA celebra el cierre del río Nam Ou en la segunda fase del proyecto hidroeléctrico de Nam Ou, Laos. Fotos de Cnsphoto

 

 

 Ampliar la participación

 

Tomando como ejemplo los teléfonos inteligentes, Wu Yabin comprobó el aumento de la participación de China en la cadena de valor global. Sostuvo que los teléfonos inteligentes son los productos industriales chinos que más se exportan al extranjero. Hasta ahora, la media de los porcentajes de fabricación nacional de teléfonos inteligentes chinos se sitúa entre 35 y 40 %, y los Huawei han superado más del 50 %. Según el resultado de una investigación de 2010, en lo referente al ingreso de la cadena de valor global, empresas estadounidenses como Apple compartieron alrededor del 24 %. China ocupaba el 5 % en 1995, pero la cifra subió hasta el 24 % en 2008, es decir, casi igual que la cuota de Estados Unidos.

 

El “Informe sobre la propiedad intelectual en el mundo 2017: Capital intangible en las cadenas de valor global”, emitido por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) el 20 de noviembre de 2017, llegó a la misma conclusión. El informe describió como impresionante el ritmo acelerado de la actualización tecnológica de los fabricantes de teléfonos móviles chinos, citando el ejemplo de Huawei, que se había convertido en poco tiempo en uno de los fabricantes más importantes de teléfonos inteligentes de gama alta, con una elevada inversión en investigación y desarrollo creando una marca global. Además de Huawei, entre las diez marcas más vendidas del mundo figuran otros fabricantes chinos, como Xiaomi, OPPO y VIVO.

 

Zhao Hongwei, miembro del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh) e ingeniero jefe de la Academia de Ciencias Ferroviarias de China, predijo que el tren de unidades múltiples chino se desarrollaría inteligente y ecológicamente, seguiría esforzándose en el ahorro de energía y el uso de nuevas tecnologías y materias, e incluso, tendría la función de conductor automático.

 

Todos esos logros se deben al apoyo y la inversión del Gobierno chino. En el Informe sobre la Labor del Gobierno 2018, Li Keqiang resumió: “En los últimos cinco años, las inversiones en investigación y desarrollo aumentaron una media anual del 11 %, saltando por su magnitud al segundo puesto mundial, y la contribución del progreso científico y tecnológico al crecimiento económico ascendió del 52,2 al 57,5 %. La innovación reportó continuamente importantes frutos, incluidos los vuelos espaciales tripulados, la exploración de las profundidades marinas, la teleportación cuántica y las grandes aeronaves, mientras que las redes ferroviarias de alta velocidad, el comercio electrónico, el pago móvil, la economía compartida, etc., encabezaron la tendencia mundial”.

 

Mientras tanto, la cooperación e inversión en el extranjero siguen aumentando. Hu Xiaolian, miembro del Comité Nacional de la CCPPCh y directora del Banco de Exportaciones e Importaciones de China, declaró que en 2017 el volumen de inversiones en el extranjero del país superó los 124.000 millones de dólares. La mayoría de esas inversiones están destinadas a lograr avances tecnológicos, ampliar las cadenas industriales y a realizar la Inversión Campo Verde (Green Field Investment).

 

De “Hecho en China” a “Creado en China”

 

“La cadena de valor global no es necesariamente una línea curva sonriente en forma de ‘U’. Muchos académicos proponen también la teoría de la ‘línea curva arcoiris’. La industria manufacturera también podría ser un proceso de alto valor agregado”, agregó Wu. Dijo que la nueva revolución tecnológica y la reforma industrial están renovando la cadena de valor global. La transición entre “Hecho en China” y “Creado en China” radica en el aumento incesante del valor agregado en el proceso de fabricación a fuerza de macrodatos, inteligencia y diseño personalizado para convertir dicho proceso en un eslabón clave personalizado y especializado que comunica eficientemente procesos de producción anteriores y posteriores.

 

Aseguró que para sobresalir en la cadena de valor global, además del aumento del valor agregado en el proceso de fabricación, la reforma estructural por el lado de la oferta de China desechará o transferirá las industrias desprovistas de ventajas en su desarrollo para llevar a cabo la actualización industrial y ceder espacio a otras con alto valor agregado. Por otro lado, a través de la innovación en I+D, de la ampliación del mercado, y de la adquisición y fusión de empresas, se podrá buscar una mayor cooperación internacional desde la gama más alta en la cadena de valor global.

 

En el Informe sobre la Labor del Gobierno 2018, Li Keqiang desveló que se desencadenará “la revolución de la calidad dentro de la fabricación china”.

 

Con el fin de impulsar las industrias de nuestro país para que se encaminen hacia la fabricación de productos de mediana y alta gamas en la cadena de valor global, el Gobierno chino ha puesto en marcha muchas medidas como la reducción de los aranceles a los bienes intermedios, la apertura del sector servicios, y la facilitación del comercio y la inversión. A pesar de ello, en ese camino China todavía se enfrenta a una serie de retos como la carencia de innovación, el bajo control sobre los precios de los productos finales, las transferencias industriales y de pedidos a otros países en desarrollo, etc.

 

“También esperamos que en el futuro, cuando se establezcan las normas internacionales, no haya que preocuparse solo por cómo dividir el pastel. Lo más importante es pensar cómo hacer este pastel más grande y más nutritivo, es decir, con más valor agregado. De esta manera, tanto los países desarrollados como los en vías de desarrollo podrán compartir los frutos del desarrollo”.

 

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