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El albero dell’amicizia entre Italia y China

Source:China Hoy Author:RITA FATIGUSO*
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El albero dell’amicizia (“árbol de la amistad”) entre Italia y China, vivo y siempre verde, ha dado buenos frutos a lo largo de 50 años de relaciones bilaterales entre la República Italiana y la República Popular China, las que comenzaron formalmente el 6 de noviembre de 1970.

 

Fue el primer ministro de China, Li Keqiang, quien hace seis años, con motivo de la décima Cumbre de la Reunión Asia-Europa en octubre de 2014, utilizó esta imagen en un discurso publicado por el diario italiano Il Sole 24 Ore. “Un antiguo proverbio chino dice que un árbol, para crecer en altura, debe tener raíces profundas; un río, para llegar lejos, debe tener una fuente libre”, escribió entonces el primer ministro. Era un indicio claro de la historia milenaria de los dos países, premisa de una cooperación exitosa y duradera también en el lado geopolítico.

24 de septiembre de 2020. Stand de Italia en la Exposición Internacional de la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, en la provincia de Guangdong. VCG

 

Una presencia activa

 

Este 50.º aniversario se enmarca en el contexto de la tercera Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE, siglas en inglés), que se celebrará en Shanghai este mes de noviembre, en un momento de gran incertidumbre debido a la pandemia de COVID-19 y las relaciones internacionales entre las superpotencias. En cualquier caso, la presencia italiana a través de empresas e instituciones está garantizada. En ediciones anteriores se ha registrado una participación convincente de Italia en la CIIE, considerada por Beijing como estratégica para atraer inversiones extranjeras de calidad y equilibrar las relaciones internacionales.

 

Numerosos eventos de celebración por el 50.º aniversario, compatibles con la necesidad de garantizar la seguridad sanitaria, seguirán su curso. Por ejemplo, en China se realizarán conciertos, entre otros eventos, que permitirán reflexionar sobre el significado de las relaciones sino-italianas, con la Embajada de Italia y los consulados a la vanguardia de dichas actividades. Pero ello también ocurre en Italia, donde el embajador chino Li Junhua ha organizado un evento de celebración en línea muy sofisticado, mientras que el Consulado General de China en Milán ha preparado una publicación con los testimonios de decenas de personalidades significativas en las relaciones bilaterales.

 

Del mismo modo, Mondo cinese (Mundo chino), revista de la Fundación Italia China, dedica un número especial al tema, mientras que el Instituto Ítalo-Chino contribuye con un libro que describe la historia de Vittorino Colombo, el ministro de Comercio que en la década de 1970 dio un notable impulso a las relaciones entre China e Italia, seguido luego, en la década de 1990, por Cesare Romiti, recientemente fallecido.

 

Italia, cabe enfatizar, reconoció a la República Popular China mucho antes que el resto de Europa. El líder socialista Pietro Nenni, en calidad de ministro de Exteriores, presentó la propuesta de reconocimiento de la República Popular en enero de 1969, anticipándose a muchos de los socios europeos y de la entonces Comunidad Económica Europea, cuya decisión de establecer relaciones con China tuvo lugar recién en mayo de hace 45 años.

 

China e Italia se han convertido en buenos amigos en el ámbito de los intercambios culturales. Vienen de celebrarse el Año Cultural de Italia en China y el Año Cultural Chino en Italia, mientras que el Año del Turismo Chino en Italia ha sido pospuesto para 2022 por obvias razones. El Museo Nacional de China y el Museo Nacional del Palacio Venecia cuentan con áreas de exposición permanentes destinados a albergar colecciones de ambos países.

 

Punto de llegada de la Franja y la Ruta

 

Las visitas bilaterales de líderes políticos se han intensificado, culminando con el viaje a China del presidente de Italia, Sergio Mattarella, en 2017, el cual fue correspondido con la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Italia en marzo de 2019. La visita del líder chino condujo a la firma del memorando de entendimiento sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR), lo que hizo de Italia el primer país del G7 en adherirse al proyecto.

 

El Mediterráneo –con Italia en el centro– es, de hecho, el punto de llegada de la IFR, lanzada por el presidente chino en 2013. A través de esta, que incluye una Ruta de la Seda terrestre y marítima, Beijing busca aumentar la conectividad y el comercio con un área del mundo que atraviesa 65 países y representa el 55 % del PIB global, el 70 % de la población mundial y el 75 % de las reservas de energía; un proyecto para el cual China ha asignado cerca de 1,4 trillones de dólares para las próximas décadas, destinando alrededor de 300.000 millones de dólares a la financiación de infraestructura y comercio a través de diversos mecanismos, entre ellos, 40.000 millones de dólares del Fondo de la Ruta de la Seda –un fondo de capital privado impulsado también por el Banco Popular de China– y 50.000 millones de dólares de capital inicial –destinado a duplicarse– del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, siglas en inglés), al que Italia, junto con el Reino Unido, Alemania y Francia, se incorporó como miembro fundador.

 

El relanzamiento de la relación con Beijing se ha convertido, desde hace mucho tiempo, en una necesidad tanto económica como política. La reciente visita del ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, a Roma sirvió precisamente para volver a plantear el tema de la IFR y su implementación en asociación con Italia.

 

Los primeros resultados concretos de las nuevas iniciativas en Beijing se vieron ya en 2014, cuando las inversiones chinas en Italia crecieron tanto en número como en valor. Italia ha llegado a superar a Francia en inversiones chinas y casi ha alcanzado al Reino Unido –el tradicional punto de llegada de las inversiones extranjeras–, dentro de las cuales figuran las inversiones realizadas por el Banco Popular de China a través de la Administración Estatal de Divisas (SAFE, siglas en inglés), brazo operativo de los movimientos de divisas, que ha invertido más de 3500 millones de euros en acciones de primera clase italianas, lo que sitúa al Banco Popular de China dentro de los mayores inversores del mercado italiano. A las compras del banco central chino deben sumarse las adquisiciones hechas por las grandes empresas estatales chinas. Entre las más importantes se encuentran la compra por parte de Shanghai Electric Group del 40 % de participación de Ansaldo Energia por 400 millones de euros y la de la Corporación Estatal de Red Eléctrica de China del 35 % de CDP Reti por 2100 millones de euros, por no hablar de la adquisición de la mayoría en Pirelli por parte de la Corporación Nacional Química de China (ChemChina). En el pico de las operaciones, Beijing invirtió 6500 millones de euros en Piazza Affari –la principal bolsa de valores italiana–, cerca del 10 % de las inversiones chinas totales en las bolsas europeas.

 

China ya es el principal socio comercial de Italia en Asia, mientras que Italia es para China el quinto socio en Europa. Se estima que el volumen de comercio ha crecido 400 veces en comparación con la cantidad registrada cuando se establecieron las relaciones diplomáticas.
12 de agosto de 2020. El tren Xi’an-Milán, con 368.300 mascarillas y 94,9 toneladas de suministros antiepidémicos, parte de la Estación de Xinzhu. Cnsphoto

 

 

Ventajas complementarias

 

Las economías china e italiana presentan diferentes características y ventajas complementarias, por lo que la cooperación puede aprovechar la interacción entre muchas empresas dinámicas, pequeñas y medianas. Incluso las empresas chinas más competitivas se han animado a invertir en Italia, desde los grandes bancos hasta gigantes como Huawei y ZTE, mientras que para aquellas firmas italianas que han generado nuevos negocios en China, ahora es el momento de la cosecha, pues son estas las capaces de aprovechar la recuperación económica china porque producen en China para el mercado chino. De este modo, pueden evitar los problemas asociados con la actual dificultad de realizar viajes continentales.

 

Tras la 22.ª Cumbre China-Unión Europea (UE), que tuvo lugar por videoconferencia, los líderes de ambas partes han llegado a la convicción de que es necesario superar las dificultades y concluir este año las negociaciones para un acuerdo de inversiones.

 

La asociación de Italia con China se enmarca cada vez más también en esta perspectiva europea, donde Beijing espera que la contraparte europea tome conciencia del hecho de que China quiere la paz y no la hegemonía, de que representa una oportunidad y no una amenaza, y de que eso la hace un socio y no un adversario. En un contexto más amplio, el reconocimiento por parte de China de que Italia es también un gran mercado y aliado resulta fundamental.

 

Por último, Italia es y sigue siendo un país fascinante para los chinos. El Coliseo de la antigua Roma, el Panteón, los tesoros del Renacimiento y el prestigio del diseño y la moda revelan la esencia del espíritu del pueblo italiano, capaz de exhibir una gran apertura, participación, espíritu empresarial e innovación.

 

Todo esto agrada a un país como China, que, a su vez, representa la excelencia de la civilización oriental. Italia y China, en ambos extremos de la Ruta de la Seda, están unidas por el respeto y la admiración mutuos. Hay un activo muy importante que, de momento, falta en Italia: los turistas chinos y su entusiasmo. Es seguro que Italia también les hace falta a los chinos, como lo demuestra el auge de las compras en el mercado local chino de productos italianos de calidad.

 

 
 
*Rita Fatiguso es una reconocida periodista italiana especializada en economía. Ha trabajado varios años en China y es corresponsal sénior para diversos medios de Italia.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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