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Un vínculo que se va afianzando

Source:China Hoy Author:CHEN YUANTING*
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Este 2019 marca el 70.° aniversario de la fundación de la República Popular China, período en el cual las relaciones entre China y América Latina se han ido afianzando más gracias a una serie de importantes logros. Tras el inicio del nuevo siglo, el ámbito de las relaciones internacionales ha experimentado grandes cambios. En medio de transformaciones sin precedentes, el propio nexo entre América Latina y China presenta hoy características nuevas.

 

Participantes chinos y extranjeros de la segunda Exposición Internacional de Importaciones de China.

 

Certidumbre pese a las transformaciones

 

La política de competencia estratégica contra China aplicada por el Gobierno de Donald Trump ha ejercido una gran presión al avance de las relaciones entre China y América Latina. La comunidad internacional, incluso los países aliados de Estados Unidos, son reacios a tener que tomar bando y prefieren evitar una escalada del conflicto y la confrontación.

 

Los países que integran América Latina pueden beneficiarse del aumento de la inversión en la región, siempre y cuando esta se base en el principio de cooperación en lugar de la competencia desmedida. Como señaló el vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourão, aunque la guerra comercial entre China y Estados Unidos genera beneficios a corto plazo para ciertas exportaciones brasileñas, a la larga, una economía global inestable y una eventual recesión económica mundial también afectarían el comercio internacional, el crecimiento económico, e incluso, la estabilidad política de Brasil.

 

Pese a las muchas incertidumbres, lo que es claro es que tanto China como América Latina se consideran socios de primer nivel. En abril de este año, el presidente Xi Jinping, durante una conversación con su homólogo chileno, Sebastián Piñera, recordó que China y Chile han estado a la vanguardia en lo que respecta a las relaciones en el escenario latinoamericano.

 

El presidente colombiano, Iván Duque, en su visita a China en julio pasado, manifestó que uno de los objetivos de su gira era que “China considere a Colombia como un destino estratégico para la inversión”. Asimismo, durante su visita de Estado a China en octubre pasado, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, expresó el aprecio que siente por nuestro país como potencia mundial y consideró las relaciones con China dentro del principal eje del trabajo diplomático de Brasil. En suma, los vínculos entre China y América Latina se sustentan bajo un consenso estratégico a pesar de las transformaciones.

 

Nuevas tendencias

 

Se han registrado importantes avances en lo que respecta al comercio sino-latinoamericano. En 2018, el volumen comercial total entre China y América Latina superó por primera vez los 300.000 millones de dólares. Sin embargo, debido a la desaceleración económica mundial y a las fricciones comerciales entre China y Estados Unidos este año, la tasa de crecimiento del comercio entre China y América Latina se ha contraído. Según datos de la Administración General de Aduanas de China, en los primeros tres trimestres de 2019, el volumen comercial total entre China y América Latina fue de 232.717 millones de dólares, lo que equivale a un crecimiento del 1,9 % en comparación con el mismo periodo del año anterior, e inferior al crecimiento del 2,8 % del volumen total del comercio exterior de China. Cabe mencionar que las importaciones de China desde América Latina alcanzaron 121.535 millones de dólares, un aumento del 3,5 % en comparación con el mismo periodo del año anterior, mientras que el volumen total de importaciones de China registró una baja del 0,1 %. Además, las exportaciones de China a América Latina fueron de 111.182 millones de dólares, equivalente a un 0,1 % más que en 2018 durante el mismo periodo, pero aun así inferior al crecimiento de las exportaciones totales de China (5,2 %). De este modo, el déficit comercial para China con América Latina alcanza los 10.353 millones de dólares.
El stand de Ecuador en la segunda Exposición Internacional de Importaciones de China. Fotos de Dong Ning

 

 

El comercio de China con Panamá, Colombia y México ha mantenido un crecimiento positivo; tanto las importaciones como las exportaciones con Chile han disminuido; las importaciones desde Panamá, Ecuador y Argentina han aumentado; y las importaciones desde países como Venezuela y Bolivia se han reducido. Al mismo tiempo, las exportaciones hacia Argentina, Brasil y Ecuador han mermado. Este nuevo paradigma reside en las transformaciones estructurales económicas de China, las cuales han suscitado cambios en su demanda; en el efecto de transferencia de las fricciones comerciales entre China y Estados Unidos; y en la falta de fuerza endógena de la economía debido al descenso de la inversión y la demanda globales.

 

En segundo lugar, las exportaciones de América Latina a China se han diversificado. Los datos comerciales dejan en evidencia que para los países latinoamericanos, China se ha ido convirtiendo gradualmente en un mercado real, gracias en parte al crecimiento de su clase media, cuyo poder adquisitivo le permite comprar productos de alta calidad provenientes de la región. Además, han llegado productos distintivos de cada país como las cerezas chilenas, los aguacates mexicanos, la carne de vacuno argentina, los camarones ecuatorianos, los superalimentos como la quinua peruana, las piñas panameñas, entre otros.

 

La inversión de China en América Latina también se ha diversificado, gracias al interés que han despertado, además de la industria extractiva, aquellas de alta tecnología y valor agregado.

 

China Yangtze Power International adquirió con 3590 millones de dólares el 83,6 % de acciones de la empresa de energía eléctrica Luz del Sur en Perú, lo cual ha constituido el mayor proyecto de fusiones y adquisiciones en el extranjero para una empresa china en 2019. Además, la participación de inversores privados también ha aumentado, convirtiéndose en un nuevo impulso para la inversión directa de China en América Latina. En octubre se abrió en Santiago de Chile la primera línea de buses ecológicos de América Latina producidos por BYD Auto, un fabricante chino de vehículos.

 

De modo simultáneo, el turismo también promete convertirse en un importante asidero de la diversificación de la cooperación entre ambas regiones. Este nicho no solo conlleva a un intercambio cultural, sino que también constituye un nuevo impulso para la cooperación económica y comercial entre China y América Latina. China es el país asiático que envía el mayor número de turistas a México, los cuales, se estima, llegarán a los 200.000 a fines de 2019. El turismo a América Latina está tomando más fuerza, toda vez que los países de la región se encuentran desarrollando numerosos proyectos turísticos para atraer a un mayor número de visitantes chinos. Brasil ya determinó darle la bienvenida a los chinos sin necesidad de contar con una visa, lo cual aumentará considerablemente el número de turistas. Por otro lado, Costa Rica ha hecho lo suyo mediante la promoción del turismo médico para captar al público chino.

 

En tercer lugar, la cooperación entre China y América Latina se ha ido institucionalizando gradualmente gracias a la mejora de los mecanismos de cooperación bilateral. China y Perú han organizado dos rondas de negociación para la optimización de su tratado de libre comercio, el cual otorgará mayores facilidades comerciales y mecanismos de protección de la inversión para ambas partes. Por otro lado, el 22 de abril de este año se estableció en Beijing un mecanismo de desarrollo de cooperación financiera entre China y América Latina, con el fin de promover una cooperación financiera más estrecha de alto nivel.

 

Respecto a la colaboración dentro del marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, se estableció en abril pasado la Alianza Internacional de Desarrollo Verde, con el fin de convertir el desarrollo verde y la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU en parte de los ejes fundamentales de la iniciativa.

 

Estos esfuerzos son particularmente significativos para América Latina, justamente porque la inversión china en la región se centra en sectores que requieren de un importante resguardo ambiental, como son la energía renovable y la industria extractiva. De esta forma, bajo las herramientas y medidas que enmarcan la Iniciativa de la Franja y la Ruta, existe la posibilidad de crear más y mejores proyectos verdes.

 

Perspectivas de cooperación

 

El curso que emprenderá China como uno de los líderes internacionales es algo que el mundo entero observa, incluyendo América Latina. El veloz desarrollo que han experimentado las relaciones entre China y América Latina exige que la nación promueva la cooperación bilateral desde perspectivas más amplias y con medidas más específicas. A futuro, China tendrá la misión de poner en práctica el proyecto de una comunidad de destino común con América Latina y trazar una hoja de ruta en base a los ideales de responsabilidad y gobernanza global, que además aúne intereses económicos y justicia social.

 

De esa forma, las relaciones bilaterales deben garantizar los intereses de ambas partes, al igual que el respeto por el sistema interno y la realidad de cada país.

 

Para China, buscar la justicia también supone mantener la credibilidad frente a América Latina. Según la definición del erudito chino Yan Xuetong, la justicia de un Gobierno estatal al interior del país significa ser responsable con su pueblo, y al exterior, mantener la credibilidad, que es la única manera de granjearse un amplio apoyo internacional.

 

Desde el nivel gubernamental, el principio de justicia se refleja en el cumplimiento de promesas. En esa línea, el Gobierno chino ya está buscando soluciones a las deudas y su sostenibilidad. Durante el segundo Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, el Ministerio de Finanzas de China emitió un informe sobre la sostenibilidad de la deuda para todos los proyectos de dicha iniciativa. Bajo el principio de credibilidad estratégica, China también pretende no afectar ni desafiar los intereses de terceros en sus negociaciones con América Latina. En tanto, la justicia para las empresas se ve reflejada en el cumplimiento de responsabilidades sociales y en la defensa de valores como la inclusión, la empatía y la protección al medio ambiente.

 

 
 
*Chen Yuanting es directora del Departamento de Estudios de Relaciones Internacionales del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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