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La relación entre China y Chile

Source:China Hoy Author:LU SIHENG*
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La Cumbre de Líderes del Foro de APEC tendrá lugar este mes de noviembre. Como activo defensor del sistema de gobernanza multilateral, el país anfitrión, Chile, deberá coordinar su posición con China en muchos temas importantes y llegar a un consenso. Coincidentemente, ambos países celebrarán el próximo año el 50.o aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas.

 

28 de agosto de 2019. Empresarios chilenos experimentan la realidad virtual en la Sala de Exposiciones de Planificación del Nuevo Distrito de Hengqin, en la ciudad de Zhuhai.

 

Un país progresista y pionero

 

Chile ha sido un país progresista en cuanto al desarrollo de las relaciones entre China y América Latina. De hecho, ha sido pionero en muchos aspectos: el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con China, el primer país latinoamericano en reconocer a China como economía de mercado y el primer país latinoamericano en firmar y actualizar un tratado de libre comercio (TLC) con China. En el presente siglo, y gracias al activo intercambio comercial y a las frecuentes visitas de altos funcionarios de los dos países, la confianza política bilateral ha mejorado continuamente. En 2016, ambos entraron en una etapa más madura y estable al elevar el nivel de su relación al de asociación estratégica integral.

 

Cabe resaltar que desde que la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) se lanzó en 2013, las autoridades chilenas han respondido activamente a esta propuesta. De hecho, Chile es el único país latinoamericano cuyos jefes de Estado han asistido a las dos ediciones del Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, lo que demuestra su deseo de “deliberación en común y construcción conjunta” con China. Ambos países, además, firmaron un memorando de entendimiento para impulsar conjuntamente la construcción de la IFR, lo que refleja la voluntad de ambas partes de implementar aún más los resultados de la cooperación bilateral en la etapa de “codisfrute y beneficio mutuo”.

 

En el campo comercial, la relación entre China y Chile se ha convertido en un modelo de beneficio mutuo y desarrollo conjunto entre China y América Latina. El TLC entre las dos partes entró en vigencia en 2006. Al ser el primer TLC con un país latinoamericano, representó en ese entonces el nivel más alto de liberalización comercial de bienes en tratados similares firmados por China. Desde su puesta en vigencia, hace más de diez años, las relaciones económicas y comerciales han entrado en un “carril rápido” y han logrado un desarrollo acelerado; por ejemplo, China superó a Estados Unidos y ya es el mayor socio comercial de Chile. En los últimos años, en el marco de la IFR y a fin de promover el desarrollo profundo de las relaciones económicas y comerciales, se realizó la actualización del TLC, lo que ha permitido que Chile sea también el primer país latinoamericano en actualizar su relación de libre comercio con China. El alcance de este acuerdo es, una vez más, un modelo y una referencia importante para cuando China tenga que discutir acuerdos similares con otros países latinoamericanos.

 

En el sector financiero, la cooperación entre China y los países latinoamericanos ha progresado de manera constante y sólida en los últimos años. Chile ha actuado siempre como un país vanguardista en cuanto a la ampliación de los negocios con China. Además de firmar un acuerdo de permuta de divisas con China, Chile, como miembro también del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, ha fomentado la amplitud y la profundidad de la cooperación financiera entre China y América Latina. La sucursal del Banco de China en Chile fue el primer banco compensatorio de servicios en yuanes (RMB) en América Latina, lo que indudablemente ha promovido el uso de la moneda china en la región y ha proporcionado un fuerte apoyo financiero para la cooperación integral entre China y América Latina.

 

29 de agosto de 2019. Inauguración del evento “Empresarios chilenos en Hengqin de China 2019” en Hengqin, Zhuhai.

 

Actitud racional del Gobierno chileno

 

La actitud racional en política exterior del Gobierno chileno ha sido la clave para que dicho país haya sido muchas veces pionero dentro de las relaciones entre China y América Latina. Por mucho tiempo Chile no buscó un proceso de integración regional de desarrollo interno, sino que su política comercial se inclinó hacia la región de Asia-Pacífico, impulsado por su especial ubicación geográfica. Esta tendencia ha sido particularmente evidente en el presente siglo. Chile ha diversificado activamente su comercio exterior, ha abierto sus puertas a la región de Asia-Pacífico y ha prestado mucha atención a la profundización de sus relaciones con China.

 

De hecho, esta tendencia puede verse reflejada en una serie de organizaciones regionales y subregionales que promueven la cooperación económica y la integración de Asia-Pacífico, en las que Chile ha abogado y participado activamente en los últimos años. Ya en la década de 1990, Chile se convirtió en miembro del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC); en 2005 fue miembro fundador del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (Acuerdo P4), predecesor del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés); y en 2011 estableció la Alianza del Pacífico junto con Perú, Colombia y México, a fin de construir una plataforma más abierta y competitiva para la cooperación integral entre América Latina y Asia-Pacífico.

 

Especialmente hoy en día, el centro del crecimiento económico mundial ha pasado del océano Atlántico al Pacífico, y las economías emergentes de Asia-Pacífico, representadas por China, se han convertido en nuevos puntos de crecimiento para el desarrollo global. En cuanto al sector comercial, el Gobierno chileno es muy consciente de la demanda china de materias primas, especialmente de cobre. El comercio entre las dos partes es altamente complementario, por lo que el Gobierno chileno viene explorando el potencial del vasto mercado chino y reducir así gradualmente su dependencia en los destinos tradicionales de exportación, es decir, los mercados europeos y estadounidense, a fin de fortalecer su capacidad para resistir cualquier crisis originada en el exterior. En el sector de la inversión, la atención en la infraestructura se ha vuelto el foco de las reformas chilenas en los últimos años. Chile espera aprovechar al máximo los dividendos generados por la política china de Reforma y Apertura, a fin de hallar un nuevo motor para su propia economía.

 

La presión de EE. UU.

 

Desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos ha enviado una evidente y estratégica señal al mundo: el regreso de la Doctrina Monroe en su política hacia América Latina. En abril de este año, el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, atacó a China durante su visita a Chile, lo que marcó una advertencia clara. En este contexto, ¿a dónde irá la relación sino-chilena y qué impacto tendrá en otros países latinoamericanos?

 

De hecho, a pesar de los esfuerzos disuasivos de EE. UU., Chile no redujo sino que reforzó la cooperación pragmática con China.

 

Por un lado, frente a la tendencia antiglobalizadora del Gobierno de Trump y el surgimiento del proteccionismo, Chile se ha adherido siempre a su posición esencial: promover la globalización económica y defender el libre comercio. El presidente chino, Xi Jinping, ha expresado también en repetidas ocasiones su disposición de trabajar junto con la comunidad internacional para guiar la globalización económica en una dirección correcta.

 

Por otro lado, EE. UU. acusó y vetó recientemente a la compañía Huawei y su telefonía móvil 5G por amenazar la seguridad nacional. Sin embargo, en este caso, el Gobierno chileno ha resistido también las presiones de EE. UU. y ha abierto sus puertas a la firma china.

 

En gran medida, la actitud racional y abierta del Gobierno chileno con Huawei ha establecido un modelo para otros países latinoamericanos frente a la perturbación causada por EE. UU. Los resultados positivos alcanzados por China y Chile en la cooperación pragmática son también un incentivo para la actitud de otras naciones latinoamericanas hacia Huawei y el capital chino.

 

 
 
*Lu Siheng es investigadora del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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