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Los nuevos cambios desafían a Europa

Source:China Hoy Author:NICHOLAS FOGG*
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Vivimos en un mundo que afronta serios desafíos. El cambio climático está calentando el planeta, el creciente proteccionismo comercial amenaza el sistema de comercio internacional basado en normas, mientras que la inteligencia artificial viene cambiando la esencia del trabajo. Sin embargo, en medio de toda esta agitación, parecía haber un bloque de estabilidad y progreso: la Unión Europea (UE).

China firmó en 2003 una Asociación Estratégica Integral con la UE y en abril de este año la 21.ª Cumbre UE-China no solo reafirmó esta asociación, sino que se comprometió a promover una cooperación que combata el cambio climático y mantenga las reglas del comercio internacional.

Sin embargo, la estabilidad de la UE está sitiada. Boris Johnson acaba de ser designado primer ministro del Reino Unido, al cual busca retirar de la UE. Los populistas han ganado poder en algunas naciones europeas y ejercen una influencia notable en el Parlamento Europeo. China y el resto de países tendrán que evaluar cuidadosamente las implicaciones de estos desafíos adicionales en el mundo.

Una relación histórica

Las relaciones entre Europa y China vienen de épocas remotas. Durante la dinastía Han (206 a. C-220 d. C), el Imperio Romano llegó a enviar mensajeros a China. Por su parte, el imperio Han también intentó en numerosas ocasiones mandar enviados a Occidente. La famosa Ruta de la Seda fue una vía comercial entre Asia y Europa hasta el siglo XV.

El marco de la Europa moderna tiene un desarrollo mucho más reciente. Comenzó después de la Segunda Guerra Mundial. En 1950, el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Robert Schuman, formuló el plan que llevó su nombre y que derivaría en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

Desde un principio, el plan tuvo como objetivo lejano el establecimiento de una federación europea, pero buscó también ser un medio que vinculara la paz con el sistema económico y político. Este último objetivo ha sido un éxito rotundo. La historia no había vivido jamás un periodo sin guerras entre las 28 naciones que pasaron a ser parte de la UE.

El sueño de Schuman de una federación europea pareció evolucionar hacia una entidad completamente nueva. Se establecieron marcos legales comunes y una moneda única. Se decretaron fronteras abiertas entre muchos de los países miembros, a fin de que las personas se desplazaran libremente por todo el bloque. Incluso, hay un sistema de dos vías, el cual permite diferentes arreglos para los países menos entusiasmados con la integración. Sin embargo, recientemente, este proyecto ha presentado algunas falencias y su carácter liberal viene siendo amenazado por el auge del populismo.

Un tema recurrente en el populismo es que los antiguos grupos de poder se han distanciado de las aspiraciones de la gente común. La crisis de refugiados que comenzó en 2015, cuando más de un millón de migrantes de África y Medio Oriente buscaron refugio en Europa, presentó a la UE un problema más allá de su habitual control.

La UE es percibida a menudo como una institución no representativa, que transmite dictados a una población subordinada. Esta aparente falta de rendición de cuentas, tal vez inevitablemente, ha llevado al incremento de “noticias falsas” (fake news) que responsabilizan a la UE de todo tipo de males. Quienes se sienten rezagados en el camino a la prosperidad y quienes sienten nostalgia por un pasado perdido y a menudo ilusorio parecen particularmente susceptibles frente a este proceso.

15 de enero de 2019. El Instituto de Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de la Universidad Tsinghua y la delegación de la Unión Europea en China organizan un evento sobre el desarrollo de bajo carbono para 2050 y más allá.

Un análisis sobre los que votaron a favor del brexit mostró que estos tendían a ser aquellos ciudadanos de más edad y menos educados y ricos que quienes respaldaron mantener al Reino Unido en la UE. En una evaluación integral, la doctora Lisa Mckenzie, de la London School of Economics, abogó por una mayor compresión de esta motivación. Su estudio la llevó a antiguas ciudades mineras de la región británica de las Tierras Medias Orientales, donde muchos votaron firmemente por salir de la UE.

Estas comunidades estaban muy industrializadas y llenas de trabajos manuales especializados tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, fueron víctimas de la desindustrialización, y se quedaron sin trabajo ni inversión durante décadas.

Sin duda, tal situación es triste, pero poco tiene que ver con la UE, que ha sido una fuerza importante para llevar ayuda económica a zonas en dificultades. En tal situación, el populismo ha prosperado. En su esencia está la afirmación de que solo los populistas representan a la gente, frente a las estructuras sociales, económicas y políticas interesadas. Tal actitud ha ocasionado que la agenda del Gobierno conservador inglés sea manejada por brexiteers como Boris Johnson. No sorprende que, a raíz de este caos e inercia, otros partidos euroescépticos sigan ahora explícitas estrategias para también retirarse de la UE. La estabilidad que parecía ser sólida hace cinco años, hoy está en duda.

Un Reino Unido fuera de la UE planteará ciertamente muchos problemas para China. Londres es el centro de compensación offshore para el comercio del yuan (renminbi). ¿Qué sucederá si Londres deja de ser un centro financiero líder? ¿Un Reino Unido débil, excluido de Europa, recurrirá inevitablemente a Estados Unidos y se unirá a la coalición anti-China de Trump? ¿Es por eso que Trump ha sido tan explícito en apoyar el brexit? Dentro de la UE, el Reino Unido ha sido durante mucho tiempo un promotor de estrechar más los vínculos con China. Fue, por ejemplo, la primera gran potencia occidental en unirse al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, liderado por China. Sin la voz moderada del Reino Unido en la UE, ¿los populistas europeos se volverán contra China como se han ido contra los refugiados?

La incoherente política del brexit en el Reino Unido es, por lo tanto, una de las mayores amenazas para el proyecto europeo. Y el proyecto europeo es, a su vez, una parte clave del compromiso de China con el sistema de comercio global.

China tiene un gran interés en que la UE mantenga su unidad. La UE es el mayor socio comercial de China con un intercambio bilateral de más de 1000 millones de euros en promedio todos los días. Los beneficios del comercio entre China y la UE son mutuos: una encuesta hecha por Commerzbank a 2000 empresas alemanas en mayo de este año, por ejemplo, mostró que mientras el 61 % de estas firmas tienen una perspectiva económica sombría, el 30 % de ellas consideran ahora a China como un socio comercial más confiable que Estados Unidos (17 %) o el Reino Unido (8 %). Esto debe ser, en parte, una reacción a la respuesta positiva de China ante las fricciones comerciales con EE. UU. Los aranceles se han elevado a un 20,7 % en promedio para las exportaciones estadounidenses, pero se han reducido a un 6,7 % en promedio para las otras naciones con las que comercia. “Mientras Trump no muestra a otros países nada más que sus aranceles, China ha estado ofreciendo zanahorias”, comentó Chad Brown, del Instituto Peterson para la Economía Internacional. “Todos los demás están disfrutando de un acceso mucho mejor a los 1400 millones de consumidores de China”. La UE y China han demostrado que existe un futuro para el sistema de comercio global, multilateral y cooperativo. Esperemos que otros vuelvan a esa opinión.

 
 

*Nicholas Fogg es asesor sobre política europea, del Medio Oriente y británica del Consejo InterAcción. Fue también profesor del Marlborough College en el Reino Unido.

El desafío del brexit
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Editor: Wu Wen Da-->

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