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Aprendiendo de China

Source: Author:ZHANG HUI
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En las últimas cuatro décadas, el Gobierno chino ha ayudado a salir de la miseria a 740 millones de personas, reduciendo el índice de pobreza del país de un 97,5 % en 1978 a un 3,1 % a finales de 2017. La vida del pueblo ha mejorado notablemente con el mayor acceso a la infraestructura de transporte, la electricidad, el suministro de agua y las redes de telecomunicaciones en zonas rurales. A medida que China va aplicando medidas específicas para reducir aún más la pobreza, aquellos que aún la sufren están encontrando gradualmente una salida. Todo esto, sin duda, ha llamado la atención de los países africanos que todavía están sumidos en la miseria.

 

Durante la Cumbre de Beijing del Foro de Cooperación China-África (FOCAC, siglas en inglés), celebrada en septiembre de 2018, el presidente Xi Jinping subrayó que lo que se pretende lograr con las crecientes relaciones China-África es mejorar la vida del pueblo, por lo que se debe asegurar que dicha cooperación brinde beneficios reales tanto en China como en África. Las autoridades de nuestro país han trabajado con África en la reducción de la pobreza, mientras que las empresas chinas han estimulado enormemente el desarrollo local al participar en proyectos infraestructurales y realizar inversiones directas en los países africanos.

 

En la Cumbre del FOCAC de 2018, China anunció la ampliación a 60.000 millones de dólares de la financiación a África, a fin de asegurar la implementación de ocho importantes iniciativas en estrecha colaboración con los países africanos, las cuales están relacionadas con la promoción industrial, la conectividad de infraestructura, las facilidades comerciales, el desarrollo ecológico, el desarrollo de capacidades, la atención médica, los intercambios persona a persona, y la paz y seguridad. Tal decisión ha dado un nuevo impulso a la causa de la reducción de la pobreza en África y servirá también como guía para la cooperación bilateral de los próximos años.

 

En el XXIV Foro de Wanshou, realizado a finales de 2018 bajo el tema de “alivio preciso de la pobreza y la cooperación China-África”, China Hoy conversó con los representantes de algunos países africanos para conocer su percepción acerca de los esfuerzos de China en la ayuda contra la pobreza y sus expectativas respecto a la cooperación bilateral en este campo.

 

“¿Por qué somos pobres?”

 

El subsecretario de Asuntos Juveniles de la Unión Nacional Africana de Zimbabue, Lewis Matutu, se preguntó en el foro: “¿Por qué somos pobres? Tenemos muchos recursos, pero aún somos pobres”. Luego expuso las causas fundamentales de la pobreza en los países africanos, entre las que se incluyeron la infraestructura obsoleta, los bajos niveles de alfabetización, el entorno político inestable y la corrupción.

 

Matutu señaló que la corrupción ha obstaculizado la implementación efectiva de las políticas de desarrollo y de reducción de la pobreza en África. Por ello, valoró la declaración que a principios de 2018 hiciera la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para África de las Naciones Unidas, Vera Songwe: “El continente africano pierde 148.000 millones de dólares anualmente por corrupción, lo que representa alrededor del 25 % de su PIB promedio. La corrupción se ha convertido en el principal flagelo que agota los recursos del continente”.

 

Hlengiwe Buhle Mkhize, miembro del Comité Ejecutivo Nacional y coordinadora del Congreso Nacional Africano de la Provincia Oriental del Cabo (Sudáfrica), manifestó a China Hoy que desde que el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, asumió el cargo, se ha dedicado a frenar la corrupción interna. “En este ámbito esperamos realmente aprender de China”, sostuvo Mkhize. “Visitamos una escuela local del Partido Comunista de China (PCCh) y notamos su papel en la disciplina de los cuadros y la mejora de la capacidad del partido gobernante. La lucha contra la corrupción es fundamental para alcanzar los objetivos de desarrollo de un país”. Mkhize confía en que Sudáfrica pueda establecer un mayor intercambio y cooperación con China en este tema.

 

Al analizar la experiencia de China, Matutu consideró que la estabilidad política del país es también un factor clave que ha contribuido a su rápido desarrollo y ha sentado bases sólidas para la campaña de alivio de la pobreza. “La miseria no desaparece de la noche a la mañana. Los logros alcanzados por China han ocurrido tras décadas de arduos esfuerzos”, destacó Matutu.

 

Estrechamente vinculados

 

Rogers Mulindwa, portavoz del Partido de la Organización del Movimiento de Resistencia Nacional de Uganda, dijo a China Hoy que la razón por la que desean tratar con China más que con Occidente se debe a que la cooperación puede realizarse sin tantos compromisos. El “milagro chino” de las últimas décadas ha maravillado a Mulindwa, quien ha mostrado su interés en conocer la historia detrás de tales avances. “Hace 40 años, China estaba en la misma situación que nosotros. Actualmente las cosas son muy diferentes. Realmente quiero saber cómo lo han hecho, dónde radica la magia”.

 

Según Mulindwa, la cooperación con China comenzó en 2005, después de que su partido llegase al poder en Uganda. “No hemos tratado con muchos partidos políticos del exterior, pero con el PCCh tenemos vínculos estrechos. Puede compartir muchas experiencias valiosas, teniendo en cuenta que ha estado en el poder durante 70 años”. Más aún, China ha jugado un importante papel en la construcción de infraestructura en Uganda, particularmente en carreteras. Mulindwa precisó que en 1986 su país tenía menos de 1000 km de vías, pero ahora suman ya 6000 km, de los cuales más de la mitad fueron hechos por compañías chinas.

 

La autopista Kampala-Entebbe, construida por los chinos, entró en operaciones en junio de 2018 y ha reducido el tiempo de viaje entre ambos lugares de dos horas a 40 minutos. El proyecto ha sido considerado también como un nuevo modelo en la construcción de infraestructura local y el manejo operacional.

 

China y las naciones africanas son países en desarrollo. Han sufrido invasiones extranjeras, opresión y pobreza extrema, por lo que entienden muy bien que la miseria y el atraso significan hambre y sufrimiento. “Nuestra visita ha servido para que podamos comprender por qué nuestro socio es China, y no Estados Unidos o Europa”, puntualizó la sudafricana Hlengiwe Buhle Mkhize. “Hay mucho en común entre nosotros, especialmente en términos de nuestro nicho de desarrollo, donde sentimos que todos estamos en el mismo barco. La reducción de la pobreza nos ha acercado aún más”.

 

Mkhize manifestó que algunos jóvenes de su país piensan que los chinos trabajan demasiado y que, incluso, se burlan de ello. “Sería importante que vinieran a China, incluso de visita, para que adquirieran esos valores y actitudes hacia el trabajo. Sudáfrica tiene sus objetivos de desarrollo nacional. Para cumplirlos necesitamos que más jóvenes se comprometan con esa visión de desarrollo y trabajen duro”.

Hlengiwe Buhle Mkhize, representante del Congreso Nacional Africano de la Provincia Oriental del Cabo.

Mavhungu Lerule Ramakhanya, miembro del Comité Ejecutivo Provincial de Limpopo en Sudáfrica.

 Rogers Mulindwa, portavoz del Partido de la Organización del Movimiento de Resistencia Nacional de Uganda.

La cooperación con China

 

La visita a China también ha ayudado a Mkhize a comprender la importancia de movilizar más fuerzas sociales en las políticas de reducción de la pobreza. En este aspecto, espera que Sudáfrica tenga más intercambios y cooperación con China, por ejemplo, estableciendo programas que involucren a más personas en la causa del alivio de la pobreza.

 

“La lucha contra la pobreza en China se viene centrando en áreas específicas. Es casi como que cada persona de un distrito empobrecido pudiese recibir una asistencia específica de varias formas. Vimos en el campo cómo el comercio electrónico está haciendo la diferencia al hacer que los jóvenes negocien en línea y comercialicen sus productos. Negocian por cuenta propia directamente, ahorrándose así los costos de intermediarios, sin preocuparse por la infraestructura. Creo que es una forma inteligente de sacar a la gente de la pobreza”, acotó.

 

Mkhize expresó su intención de fortalecer la cooperación bilateral en ciencia y tecnología, a fin de brindarles a los jóvenes sudafricanos más oportunidades de estudiar en China. “Frente a esta cuarta revolución industrial, creemos que los jóvenes necesitan un espacio para innovar, crear aplicaciones especiales y comenzar a ser proveedores de tecnologías para el futuro en áreas fundamentales como transporte, energía, logística, educación y servicios en línea. Espero que China ofrezca programas de capacitación a jóvenes de Sudáfrica y les permita estar al frente de esta cuarta revolución industrial. También queremos establecer una asociación con universidades chinas. Lo vemos aquí como algo extremadamente útil”, consideró.

 

Otro obstáculo importante para el desarrollo de África es la deficiencia de capital humano. “Lo triste para algunos países en desarrollo es que, cuando tienen un proyecto, necesitan que personas de otros países trabajen en él. Por lo tanto, la capacitación del recurso humano es muy importante para los países en desarrollo, a fin de que sus jóvenes se encarguen de esos proyectos. En este sentido, también necesitamos fortalecer la cooperación con China”, mencionó Mkhize. Sobre sus expectativas de que empresas chinas inviertan en los grandes proyectos de Sudáfrica, expresó: “Eso realmente creará más empleo, mejorará las habilidades de los jóvenes y ayudará a que nuestra economía crezca”.

 

En opinión de Mavhungu Lerule Ramakhanya, miembro del Comité Ejecutivo Provincial de Limpopo en Sudáfrica, la agricultura debe convertirse en un campo importante dentro de la cooperación China-África en materia de reducción de la pobreza. “En África hay mucho trabajo que se está haciendo en relación con la agricultura. Hemos notado que en China la agricultura es uno de los factores clave para erradicar la pobreza y cuenta con mucha experiencia en este aspecto. Entonces, si nos centramos en el intercambio, comencemos con las estrategias, la tecnología y también la maquinaria industrial en términos de agricultura”. En particular, Ramakhanya está interesada en las técnicas de plantación en invernaderos, lo que a su juicio deberían introducirse en Sudáfrica.

 

7 de diciembre de 2018. Trabajadores de una fábrica de zapatos del grupo chino Huanjian en un parque industrial construido y administrado por compañías de China en Adís Abeba, capital de Etiopía.

 

A Rogers Mulindwa, de Uganda, le interesan las técnicas agrícolas y el modelo de desarrollo de China, y visitó el proyecto de riego de Dujiangyan en la provincia china de Sichuan. “La sabiduría milenaria de los antiguos chinos ayudó a desarrollar el riego desviando el flujo del agua del río hacia otras direcciones. Eso significa que los chinos de hoy pueden hacer aún más. Necesitamos aprender de ellos. Uganda es un país que necesita irrigación”.

 

Los africanos asistentes al XXIV Foro de Wanshou, entre ellos funcionarios y académicos, estaban llenos de curiosidad respecto al desarrollo de China y destacaron los logros del país. Además de los aspectos mencionados anteriormente, también esperan que sus países puedan cooperar con China en muchos otros campos, como los de productos textiles, protección medioambiental, utilización de la tierra y construcción de parques industriales, aunque sin copiar ciegamente el modelo de desarrollo chino. “Nuestros países son diferentes. Cuando implementemos los programas de China, debemos de ser muy cuidadosos en lo que respecta a ver qué funciona y qué no funciona, y llevarlos a cabo de una manera inteligente”, opinó Hlengiwe Buhle Mkhize.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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