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El mundo encara el futuro

Source: Author:SUN YANFENG*
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La Cumbre del G20 se celebró con éxito en Buenos Aires (Argentina) en medio de los enormes desafíos que afronta la globalización de la economía mundial y el libre comercio. La cita fue una oportunidad para debatir sobre el existente orden económico mundial y las normas de las relaciones internacionales, ante la retirada de la administración de Donald Trump de una serie de mecanismos de cooperación internacional, el brexit y el aumento de las fricciones comerciales. En este momento especial de la historia, la comunidad internacional puso grandes esperanzas en la Cumbre del G20, en las perspectivas de una nueva ola de globalización económica y en su gobernanza, así como en el diálogo y la cooperación entre las economías desarrolladas y las emergentes.

2 de diciembre de 2018. Los presidentes de China, Xi Jinping, y de Argentina, Mauricio Macri, durante su reunión en Buenos Aires. Ambos líderes acordaron abrir una nueva era en la asociación estratégica integral.

 

 

Evento exitoso

 

Esta Cumbre del G20 fue la primera en realizarse en Argentina y en Sudamérica. Sus tres temas centrales fueron el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y la alimentación sostenible. El presidente argentino, Mauricio Macri, valoró el lema del evento (“construyendo consenso para un desarrollo equitativo y sostenible”) y destacó la intención de Argentina de hacer de la cumbre un evento internacional que fuera aceptable para todas las partes y que reflejase las actuales aspiraciones comunes en materia de gobernanza mundial por parte de la comunidad internacional.

 

En la Cumbre del G20, el presidente chino, Xi Jinping, destacó particularmente la importancia de la apertura y la cooperación, el espíritu de asociación, el liderazgo de la innovación, los beneficios de alcance global y las ganancias compartidas, e instó a todos los Estados miembros a fortalecer la cooperación y la coordinación de políticas, a continuar promoviendo reformas fiscales, monetarias y estructurales, a salvaguardar y construir conjuntamente una economía mundial abierta, sobre todo, el mantenimiento del sistema multilateral de comercio y a impulsar un crecimiento sólido, equilibrado, sostenible e inclusivo de la economía mundial. Al mismo tiempo, llamó al mundo a explorar activamente la fuerza motriz del crecimiento económico, y tomar la “aplicación de la nueva tecnología y su impacto” como un motor para mejorar el crecimiento económico. Además, China insistió en que el mundo debería colocar las cuestiones de desarrollo a la vanguardia en cuanto a la coordinación de la política macroeconómica mundial y llevar a cabo apropiadamente la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

 

El discurso del presidente Xi fue muy valorado por los países participantes, especialmente por los círculos académicos latinoamericanos. En general, se cree que en el contexto actual de la economía mundial, la iniciativa del presidente Xi no solo se adhiere a los dos principios básicos de la apertura para ganar-ganar y el desarrollo inclusivo, sino que también propone tomar las nuevas tecnologías como la nueva fuerza motriz del crecimiento y coordinar la reforma estructural económica de diferentes países como el nuevo modo de cooperación. Son sugerencias concretas que demuestran la responsabilidad que asume China al ser una potencia mundial. La Declaración de la Cumbre del G20 de Buenos Aires, finalmente alcanzada, incluye completamente las propuestas del presidente Xi, quien enfatizó que el comercio y la inversión internacional son motores importantes de crecimiento, innovación, empleo y desarrollo, y apoyó la reforma necesaria de la OMC para mejorar su efectividad operativa. Esto demuestra plenamente que la iniciativa china corresponde a las necesidades objetivas del desarrollo económico mundial y las aspiraciones comunes de todos los países.

 

Durante la cumbre, el presidente Xi también presentó los logros de China en la promoción del desarrollo económico mundial y el crecimiento sostenible. Después de 40 años de reforma y apertura, China ha alcanzado un histórico desarrollo económico y social, incluido el aumento del ingreso per cápita y la reducción de la pobreza, y ha dado un ejemplo al mundo. Especialmente desde el estallido de la crisis financiera internacional, la economía china ha contribuido con más del 30 % al crecimiento económico mundial. Por otro lado, China ha asumido firmemente la responsabilidad de los grandes países y ha contribuido a la mejora de la gobernanza global. Por ejemplo, en términos del cambio climático, China reafirmó el compromiso de implementar el Acuerdo de París, lo que proporciona un impulso político para la cooperación internacional contra el cambio climático y promueve la transformación global ecológica y de bajo carbono. Además, China se comprometió a continuar profundizando las reformas orientadas al mercado, protegiendo los derechos de propiedad y los derechos de propiedad intelectual, fomentando la competencia justa, expandiendo activamente las importaciones y trabajando con otros países para crear un entorno económico internacional libre, abierto, inclusivo y ordenado.

 

30 de noviembre de 2018. La XIII Cumbre de Líderes del G20 fue la primera en realizarse en Argentina y en Sudamérica.

 

Mirada retrospectiva del G20

 

La crisis financiera internacional de 2008 llevó a los países desarrollados a reunirse con las economías emergentes para buscar la estabilidad de la economía mundial y el desarrollo social, así como discutir temas referidos a la gobernanza global. Eso hizo que la reunión de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de 20 naciones, que había comenzado a funcionar en 1999, se elevara gradualmente hasta el nivel de cumbre de jefes de Estado y se creara el mecanismo del G20. Durante la última década, los líderes del grupo han realizado intercambios y diálogos extensos y profundos sobre temas comunes como la economía mundial, las finanzas internacionales y la gobernanza global, en donde han alcanzado muchos consensos y firmado documentos importantes. El papel del G20 ha sido ampliamente reconocido por la comunidad internacional.

 

En particular, en la Cumbre del G20 realizado en Hangzhou (China) en septiembre de 2016, los países participantes llegaron a un consenso: las partes del G20 debían fortalecer la coordinación de políticas macroeconómicas, promover plenamente el crecimiento económico mundial, mantener la estabilidad financiera mundial, innovar los métodos de desarrollo, poner en juego las funciones de crecimiento, mejorar la gobernanza global, consolidar el mecanismo de garantía, construir una economía social abierta, continuar promoviendo la liberalización del comercio y la facilitación de las inversiones, e implementar la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible.

 

En 2017, en la Cumbre del G20 en Hamburgo (Alemania), cuyo lema fue el de “formar un mundo interconectado”, se perseveró en el principio de “construir una economía mundial innovadora, dinámica, interconectada e inclusiva”, el cual fue establecido en la Cumbre de Hangzhou. Aunque los Estados miembros alcanzaron una serie de consensos en la precaución del proteccionismo comercial, la lucha contra el terrorismo y la evasión fiscal transnacional, debido a la adhesión de Trump a la posición original sobre los problemas del cambio climático, aquella cita dejó muchos aspectos sin resolver. El sistema de gobernanza económica mundial ha expuesto cada vez más inconvenientes y ha podido difícilmente adaptarse al profundo ajuste y cambio de la configuración política y económica internacional. A medida que la función y el papel del mecanismo del G20, como una plataforma importante para la cooperación económica internacional, se han vuelto cada vez más prominentes, los países desarrollados como Estados Unidos y los europeos se han diferenciado por sus posiciones sobre los temas de carácter global, y el estatus y el papel de EE. UU. en la gobernanza económica mundial han disminuido significativamente, siendo patente que los países en desarrollo y las economías emergentes tienen más oportunidades para participar de forma equitativa en la gobernanza económica global.

 

China y el G20

 

China es miembro fundador del G20 y, desde el principio, ha participado activamente en las diversas actividades bajo el marco del foro. La Cumbre del G20 en Hangzhou de 2016 dejó huella en el proceso de desarrollo económico y gobernanza mundiales. Aquella reunión aprobó una serie de documentos importantes, como el Plan de Acción de Hangzhou y el Proyecto sobre Crecimiento Innovador del G20, los cuales sentaron una base sólida y señalaron la dirección de su desarrollo. En particular, el presidente Xi Jinping afirmó en aquella cumbre que la modernización de China implica un proceso en el cual “China camina hacia el mundo, y el mundo camina hacia China”, y que el G20 debe contribuir a mantener un entorno pacífico y estable en el mundo, debe construir una asociación global de cooperación y beneficio mutuo, y debe mejorar la gobernanza económica, a fin de que el grupo se convierta en un “eficiente equipo de acción”. La comunidad internacional cree que la “receta china” dada por el presidente Xi Jinping tocó un punto crucial en lo que respecta a la crisis económica mundial y advirtió numerosas fallas en los asuntos internacionales, lo que fue tomado como una sabia contribución china para la resolución del dilema del desarrollo y la superación de los apuros en la actual gobernanza mundial.

 

En la Cumbre de Hamburgo de 2017, el presidente chino pronunció un discurso titulado “Persistir en la apertura e inclusión y promover el crecimiento interconectado”, en el que puso especial énfasis en que el G20 debe adherirse al rumbo general de la construcción de una economía mundial abierta, seguir el camino de desarrollo abierto y beneficio mutuo, desempeñar el papel dirigente de las principales economías del mundo, respaldar el sistema de comercio multilateral y encontrar una solución de ganancia compartida para enfrentar los desafíos comunes. Xi Jinping mencionó también la Iniciativa de la Franja y la Ruta y resaltó su espíritu de deliberación en común, construcción conjunta y codisfrute, en un esfuerzo por crear nuevos conceptos de gobernabilidad, una nueva plataforma de cooperación y una nueva fuerza motriz para el desarrollo, lo que concuerda altamente con los objetivos del G20.

 

Hoy en día, China no solo se ha convertido en un participante en la globalización económica, sino también en un promotor y un contribuyente de ella. En los próximos años, China importará 8 billones de dólares en bienes, absorberá 600.000 millones de dólares de inversión extranjera e invertirá 750.000 millones de dólares en el exterior. A su vez, reducirá en gran medida los estándares de acceso a su mercado, creará activamente un mejor ambiente interno para atraer más inversión extranjera, fortalecerá la protección de la propiedad intelectual y expandirá la escala de importación de mercancías. Al respecto, en noviembre pasado se llevó a cabo la primera Exposición Internacional de Importaciones de China en Shanghai, la cual atrajo más de 3600 empresas de 172 países, regiones y organizaciones internacionales, en un esfuerzo que demostró la decisión de China de promover con acciones prácticas la globalización y la apertura del mercado.

 

 
 
*Sun Yanfeng es subdirector del Instituto de Estudios Latinoamericanos de los Institutos de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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