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Momento difícil, futuro prometedor

2018-08-01 09:45:00 Source:China Hoy Author:EVANDRO MENEZES DE CARVALHO*
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10 de noviembre de 2001. Brindis luego de la firma del acuerdo de adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio.

 

El principal objetivo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) es abrir el comercio para beneficio de todos. Busca cumplirlo a través de un marco institucional y legal que favorezca la búsqueda de soluciones negociadas para atender los diversos intereses comerciales de sus países miembros y, en caso de incumplimiento de sus normas, proporciona un mecanismo de solución de controversias, que es el pilar central del sistema multilateral de comercio. El supuesto es que el sistema de comercio multilateral de la OMC favorece el desarrollo económico de sus países miembros.

 

En algunas circunstancias la OMC permite a los países establecer barreras comerciales a bienes y servicios extranjeros, pero con el objetivo de proteger a los consumidores, el medio ambiente o la salud de la población. Por tanto, existen mecanismos de defensa contra la práctica predatoria del libre comercio, es decir, contra las políticas estatales que destruyen las condiciones estructurales del propio sistema multilateral de comercio.

 

Hay muchas disputas comerciales dentro de la OMC. Muchas decisiones tomadas por los paneles de arbitraje o por el Órgano de Apelación de la OMC son cuestionadas por países que se sienten desfavorecidos. Pero una cosa es cierta: renunciar a la OMC es aceptar que se reemplace el sistema multilateral de reglas comerciales por la ley de la jungla (como señaló el director general de la OMC, Roberto Azevedo). En este escenario el país económicamente poderoso dictará las reglas del comercio internacional y será él mismo el árbitro de sus propios intereses.

 

Como muchas organizaciones internacionales posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la OMC también está experimentando una crisis de eficacia y legitimidad. La Ronda de Doha, que fue lanzada en la reunión de Qatar de la OMC en noviembre de 2001, tenía como objetivo concluir en enero de 2005, pero fracasó principalmente porque Estados Unidos y la Unión Europea se negaron a reducir los subsidios agrícolas. Y, recientemente, algunos países incluso están amenazando con abandonar la OMC.

 

Afortunadamente China, como segunda economía más grande del mundo, está expresando un apoyo fundamental a la OMC para que la organización continúe desempeñando un papel más importante en la globalización económica. En junio pasado el Gobierno chino publicó el libro blanco titulado “China y la Organización Mundial del Comercio”. Allí declara que el país “apoya firmemente el sistema multilateral de comercio con la OMC como su núcleo” y que se opone al unilateralismo y proteccionismo, reafirmando su compromiso con el cumplimiento en el comercio de bienes, los servicios, la protección de los derechos de propiedad intelectual y la transparencia.

 

Después de su adhesión a la OMC en 2001, la contribución de China al crecimiento económico mundial ha ido en aumento, siendo ahora hasta de un 30 %.

 

China se abrirá aún más

 

La adhesión de China a la OMC en 2001 tuvo un innegable impacto positivo en el comercio internacional. Desde entonces, la tasa de contribución promedio de China al crecimiento económico mundial ha alcanzado casi el 30 %. La presencia china en la economía y el comercio mundial puede haber preocupado a muchos países. Sin embargo, estos deben prestar atención al hecho de que China está entrando en una fase de desarrollo económico con un enorme potencial para el crecimiento del consumo y la importación de bienes y servicios. En otras palabras, China se abrirá aún más al mundo.

 

La OMC enfrenta un momento difícil. Referirse a “guerra comercial” para describir este momento es asumir el papel secundario de dos dimensiones importantes para el sistema multilateral de comercio: 1) la observancia del derecho comercial internacional y 2) la búsqueda de una solución negociada a los conflictos comerciales. En lugar de tener un papel secundario, la OMC debería tener un mayor protagonismo. El apoyo de China a la organización es, sin duda, un impulso.

 

Existe una regla en diplomacia que dice que las disputas comerciales deben ser tratadas de una manera que no contamine otras dimensiones de las relaciones diplomáticas entre los países involucrados en una disputa comercial. Por tanto, cuando hay una controversia, la primera regla de oro es hablar. Y no debemos olvidar que el comercio internacional es una de las condiciones para mantener al mundo en paz. Siempre es el momento de seguir hablando y evitar cualquier tipo de guerra.

 

 
 
*Evandro Menezes De Carvalho es profesor de Derecho Internacional en FGV y UFF (Brasil), jefe del Centro de Estudios Brasil-China, director ejecutivo de China Hoy en Brasil y autor del libro “Semiótica del Derecho Internacional: comercio y traducción”.

 

 
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