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CEPAL: “En América Latina hay un gran interés por la Franja y la Ruta”

Source: Author:ABEL ROSALES y MICHAEL ZÁRATE
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Una de las instituciones que más ha estudiado con minuciosidad la relación de los últimos años entre China y la región latinoamericana y caribeña ha sido la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas. A mediados de diciembre, su secretaria ejecutiva, Alicia Bárcena, estuvo en Beijing y fue invitada al Consejo Asesor de la Franja y la Ruta, con la idea de encontrar nuevas formas de que la iniciativa impulsada por el Gobierno chino se traduzca en mayores beneficios para ambas partes.

 

Alicia Bárcena visita China como invitada especial al Consejo Asesor de la Franja y la Ruta. Dong Ning

 

China Hoy (CH): Señora Bárcena, ¿a qué se debe esta visita que realiza a Beijing?

 

Alicia Bárcena (AB): Estoy aquí como invitada especial al Consejo Asesor de la Franja y la Ruta. Entonces, en ocasión de esta visita he sostenido algunas entrevistas bilaterales con personas de instituciones muy importantes como la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el Centro de Investigación para el Desarrollo del Consejo de Estado, el Ministerio de Información y Tecnología, y el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional, el centro de empresas chinas estatales y privadas. Estas cuatro reuniones han sido muy importantes para definir un poco cómo debemos seguir avanzando en las relaciones entre la CEPAL y China.

 

CH: El 7 de diciembre usted participó en el cuarto Foro de la Ruta de la Seda realizado en París, en el que señaló que esta iniciativa podría ser una importante oportunidad para impulsar inversiones inclusivas y sostenibles. ¿Qué beneficios podría generar para el cumplimiento, por ejemplo, de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible o el Acuerdo de París?

 

AB: Varias cosas. Por un lado, estamos conscientes de que la Franja y la Ruta está más orientada hacia la conectividad con la región europea y asiática, pero sentimos que puede ser una oportunidad para acortar distancias con América Latina y el Caribe (ALC) en muchos frentes para ampliar la conectividad digital, marítima y aérea entre nuestras regiones, y con eso aumentar el intercambio comercial de inversiones, etc. Por otro lado, también vemos con muy buenos ojos el hecho de que al tema de la Franja y la Ruta se estén incorporando cada vez más criterios de sostenibilidad ambiental y de igualdad social, y eso está muy en línea con la Agenda 2030.

 

Vemos cómo en los últimos 40 años China ha avanzado tan profundamente en una gran transformación económica y social, y ahora cómo se está dedicando fuertemente a la sostenibilidad ambiental. Entonces, por ese lado vemos muchos beneficios de aprendizaje mutuo, pero sobre todo también de incentivar inversiones de China en ALC. Hoy ya tenemos más de 16 signatarios del acuerdo de la Franja y la Ruta, empezando por Panamá y muchos otros países que se han sumado. Prácticamente son siete de Sudamérica, tres de Centroamérica y seis del Caribe. Entonces, vemos un gran interés por parte de nuestra región y muchas oportunidades.

 

CH: El Gobierno chino considera a ALC como “la extensión natural” de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, lo que fue establecido oficialmente en la segunda Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, realizado en enero de 2018 en Santiago de Chile. ¿Cómo tomó la CEPAL esta invitación hecha por el Gobierno chino para que ALC se sume a la iniciativa?

 

AB: La tomamos muy positivamente y, de hecho, nos hemos dedicado un poco a difundir cuáles son las características de este gran proyecto de la Franja y la Ruta, así como a tratar de que nuestros países vean con objetividad también cuáles son las oportunidades y los desafíos que puede traer esta relación con China, cómo pueden beneficiarse temas como la infraestructura, la energía renovable, el medio ambiente, la ciencia y tecnología, y de cómo nosotros podríamos lograr dar ese salto hacia la industrialización y poder diversificar nuestra estructura productiva.

 

CH: Dieciséis países de ALC han firmado con China memorandos para la construcción conjunta de la Franja y la Ruta. El primero fue Panamá en noviembre de 2017, y el último ha sido Ecuador, hace apenas unos días. ¿De qué manera cree que los países de ALC deberían participar en la Iniciativa de la Franja y la Ruta?

 

AB: Creo que cada país, de acuerdo con su tamaño, estructura exportadora y su papel, debe analizarlo. Por ejemplo, Panamá es un gran sitio de logística y de conectividad entre los océanos Atlántico y Pacífico, y me parece que ya está ahí una estructura clave, por eso creo que es tan relevante la participación de Panamá. Pero depende de cada país. Así, por ejemplo, si hablamos de Perú, allí se tiene muchas más oportunidades que el petróleo: puede diversificarse la agricultura, puede haber muchas oportunidades para un país tan diverso como es el caso peruano.

 

En el caso del Caribe se están sumando Granada, Dominica, Antigua y Barbuda y Trinidad y Tobago. Son países que se pueden beneficiar enormemente del turismo chino, pues 280 millones de personas están viajando básicamente cada año, y para ALC esa es una gran noticia. Y hay otros proyectos que pueden ser de gran interés para los países, como el intercambio tecnológico que ya existe, por ejemplo, con Cuba, que es uno de los pocos países que tiene en China una empresa biotecnológica.

 

Entonces hay varias aristas, como, desde luego, la energía renovable. Pensamos que China se está convirtiendo en una gran potencia en materia de energía renovable y ahí existen enormes oportunidades. Por ejemplo, China está comprando un porcentaje importante de la empresa Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), que produce litio. Con esta inversión china se podría lograr una gran diversificación si pudiéramos hacer que la inversión incluya un poco de plataforma tecnológica. Eso es lo que estamos buscando. Y la empresa que ha comprado una parte de la SQM se llama Tianqi Lithium Corporation. La idea es ver si con esta empresa, más otras empresas europeas y latinoamericanas, también se podría lograr una plataforma más amplia de electromovilidad. La empresa china está comprando el 24 % de la SMQ, pero la región produce el 60 % del litio del mundo, que es un recurso muy importante para las baterías recargables de los móviles. Entonces, ahí ves un foco de oportunidad para crear una estructura industrial que no fuera nada más que exportar el litio, sino también cómo lograr instalar ahí una plataforma. Y también con el caso de las redes eléctricas y paneles solares, China ya es hoy un gran productor de paneles solares.

 

CH: China viene atravesando una época en la que presta más importancia a un crecimiento económico de calidad antes que de cantidad. Es decir, ya quedaron atrás los índices de crecimiento de 9 o 10% y vemos en los últimos años un crecimiento más sostenible en torno al 6,5 o 7 %. ¿Qué países de ALC están mejor preparados para esta etapa que vive la economía china y cuáles necesitarían hacer mayores ajustes?

 

AB: Lo que está pasando también es que hay que entender que China cambió su estructura económica. Antes dependía básicamente de las exportaciones de bienes y servicios, o sea, se ha convertido de una estructura exportadora a una más inversora, pero ahora me parece más importante la parte del consumo, una mirada hacia adentro de un mercado interno de consumo que representa actualmente el 53 % del PIB chino.

 

Hay un cambio profundo. Entonces, los países que tengan más claro cuáles son las necesidades de consumo de China y en qué está cambiando el consumo chino, tendrán más éxito. Si en realidad la gente está emigrando de zonas rurales a zonas urbanas, pues hay un cambio muy profundo en su canasta de consumo, y eso es lo que yo creo que puede ser una gran oportunidad para ALC.

 

21 de noviembre de 2017. Danza folclórica panameña para la Promoción del Turismo de Panamá en Shanghai. Cnsphoto

 

CH: Según los estudios que ha podido realizar la CEPAL, ¿cuáles son hoy en día los productos latinoamericanos más vendidos en China? ¿Qué productos latinoamericanos cree que tendrán una mayor demanda por parte de China en el futuro inmediato?

 

AB: En estos momentos estamos exportando fundamentalmente cinco productos y ese es parte del problema. El problema es cómo logramos diversificar la cartera. Creo que ese es uno de los grandes desafíos que no hemos podido superar. Los cinco productos que estamos vendiéndole a China son básicamente minerales como cobre y hierro, porotos (frijoles) de soja y cobre refinado. Hemos ido avanzando en productos agrícolas. Tenemos el caso de Chile, que ha sido un país exitoso, por ejemplo, con la cereza. Ya allá no queda ni una cereza. Todas vienen para China. Está también el caso de la palta (aguacate).

 

El cambio de oportunidad de la cartera de consumo de China puede ser realmente muy importante. Veo muchas posibilidades en carnes, en lácteos, en productos frutícolas, agrícolas en general. Pero, repito, para nosotros sería mejor lograr un valor agregado antes de exportar, o sea, atraer inversión china que venga a ALC, y de ahí exportar.

 

CH: China es hoy el tercer mayor inversor en los países de ALC, mientras que ALC es el segundo mayor destino de la inversión directa de China en el exterior. ¿Cuáles son los países de ALC que reciben actualmente más inversión china? ¿Hay aún una concentración de la inversión china en pocos países?

 

AB: Claro que sí. Ese es parte también del problema. La inversión ha llegado ya a niveles de 125.000 millones de dólares en acumulado. En 2017 tuvimos una inversión de 25.000 millones de dólares, pero es verdad que se concentra en ciertos sectores que son metales, automotriz, carbón. Por suerte ya se está ampliando a telecomunicaciones, al sector inmobiliario, a los alimentos, a servicios financieros y energía renovable.

 

¿Qué países son los que más reciben? Te diría Brasil. Creo que es uno de los principales destinos y, desde luego, esto se está ampliando hacia otros, como es el caso de Chile y Bolivia, que es sin duda un gran receptor. Y de financiamiento, te diría, sin duda, Venezuela y Ecuador. Pero los que más reciben inversión extranjera directa de China son Brasil, Perú y Argentina.

 

CH: Cuando China adoptó la política de reforma y apertura en 1978, su comercio bilateral con ALC era solo de 736 millones de dólares. En 2017 la suma se multiplicó por más de 350 hasta situarse en unos 257.800 millones de dólares, según cifras chinas. En 2018 precisamente se han cumplido 40 años de la política de reforma y apertura en China. Más allá del crecimiento exponencial del comercio bilateral, ¿cuál cree que han sido los efectos que la política de reforma y apertura de China ha tenido en los países de ALC?

 

AB: La verdad es que ha sido un gran ejemplo de cómo un país que era fundamentalmente rural y que solamente representaba el 2 % del PIB mundial, ha logrado en 40 años cambiar completamente su estructura productiva hacia una industrialización muy potente, con gran innovación tecnológica y que ha multiplicado por nueve su aporte al PIB mundial. Hoy por hoy es el segundo país que aporta al PIB mundial.

 

También ha logrado avances en relación a la pobreza. Ha sacado a casi 740 millones de personas de la pobreza en zonas rurales, que era donde más se reflejaba esto. Ha logrado bajar la pobreza del 97,5 % en 1978 al 3,1 % en 2017. Es una caída enorme en relación a ese tema.

 

Y en exportaciones, en 1978 China representaba el 0,8 % de las exportaciones y en 2017 representó el 13 % de las exportaciones y 10 % de las importaciones. Entonces, China se convirtió en una especie de fábrica asiática de gran potencia tecnológica e industrial. Así que yo creo que ese ha sido su gran aporte al mundo: demostrar que si es posible avanzar en 40 años de una forma integral. ¿Qué desafíos le quedan? Le queda, en primer lugar, el desafío de la contaminación, que es bastante duro; en segundo lugar, está el compromiso que hizo el presidente Xi Jinping de sacar a todos de la pobreza, le quedan 30 millones que es la parte más dura de la pobreza; y en tercer lugar, yo diría cómo lograr instalarse en un mundo que es cada vez más proteccionista, un mundo de tensiones comerciales y tecnológicas, y posicionarse, como lo está logrando, con una visión muy clara de apertura y multilateralismo.

 

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Editor: Wu Wen Da-->

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