| Cultura |
| Xin Xin, símbolo de esperanza y amistad | |
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4 de julio de 2026. Xin Xin disfruta su pastel de cumpleaños, preparado a base de manzanas y bambú. Juan Carlos Aguilar EN medio de la euforia que se vivió en México por el mundial, el pasado 4 de julio hubo otro motivo de celebración para miles de familias: el cumpleaños 36 de la panda Xin Xin, la última nacida en México, que desde hace más de tres décadas se ha convertido en un símbolo de esperanza, ternura y respeto por la vida silvestre, y en una muestra de la fuerte amistad que une a China y México. Así, poco antes del mediodía, miles de visitantes se reunieron en el zoológico de Chapultepec, el gran pulmón de la Ciudad de México, para cantarle “Las Mañanitas” a esta bella panda que, a pesar de su edad, muestra una gran vitalidad y buen ánimo para seguir tan juguetona como siempre. Xin Xin disfrutó su pastel de manzanas y bambú, ante la alegría de niños, jóvenes y adultos que pudieron verla a través del vidrio protector. Como en toda fiesta de cumpleaños, también hubo pastel para los asistentes. Solo que en esta ocasión hubo uno extra ya que el festejo fue doble: además de los 36 años de Xin Xin, se celebraron 103 años del Centro de la Vida Silvestre de Chapultepec, que en más de un siglo de existencia, ha trabajado en la reproducción y cuidado de especies en peligro de extinción como el lobo mexicano y el ajolote, mediante la investigación científica y la educación ambiental. A este centro se deben todos los cuidados que ha recibido Xin Xin a lo largo de su vida, y que le han permitido ser la panda más longeva del mundo. Al emotivo evento asistieron María Adriana Fernández Ortega, directora general de los Centros de Conservación de la Vida Silvestre de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México; Li Lin, director del Centro Cultural de China en México; Ni Cheng, consejero de la Sección Política y de Prensa de la Embajada de China en México; Bai Yi, presidente de la Asociación China Península Yucatán; y Ninfa María Montaño Claros, presidenta de la Fundación de Desarrollo Cultural China-México. Fernández Ortega se mostró emocionada al relatar cómo Xin Xin ha acompañado la vida de millones de mexicanos desde que nació, e incluso antes, pues su madre, Tohuí, se convirtió en todo un emblema en los años 80. “Su historia ha acompañado la vida de millones de mexicanos. Muchas personas la conocieron siendo niños, y hoy regresan con sus hijos o con sus nietos para compartir la emoción de verla. Pocas veces un animal logra tocar tantos corazones y convertirse en un símbolo de esperanza, ternura y respeto por la vida silvestre”, señaló. A la vez, Fernández Ortega destacó cómo Xin Xin sirve como recordatorio de que la ciencia, el conocimiento, el cuidado responsable y el compromiso pueden construir historias verdaderamente extraordinarias. “Es un orgullo para nuestro país y en particular para nuestra Ciudad de México contar con ella y al mismo tiempo debo decirles que es una enorme responsabilidad seguirle brindando los mejores cuidados”, expresó, haciendo un especial reconocimiento a los médicos veterinarios, biólogos, cuidadores, nutriólogos y educadores por su incansable labor. La directora general de los Centros de Conservación de la Vida Silvestre de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México mencionó además que Xin Xin representa la fuerte amistad que une a China y México. “No solo es un símbolo del Centro de la Vida Silvestre de Chapultepec, sino que también representa la esperanza, la importancia de la cooperación entre naciones y la capacidad que tienen los animales para unirnos, inspirarnos y recordarnos que compartimos un mismo hogar. Cuando trabajamos juntos, es posible conservar nuestro patrimonio natural y construir un futuro mejor para las especies que habitan nuestro planeta”. Un tesoro nacional En su turno, Ni Cheng recordó que en 1975, tres años después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, el Gobierno chino regaló dos pandas a México (Ying Ying y Pe Pe, abuelos de Xin Xin). Desde entonces los pandas han vivido en México por más de cinco décadas, dejando un cúmulo de anécdotas a su paso. “Los pandas han acompañado a varias generaciones del pueblo mexicano. El panda gigante es el animal emblemático de China, donde es un tesoro nacional. Aquí en México, el panda gigante desempeña un papel importante porque es el símbolo de la amistad entre ambos países y sus pueblos. Entonces, hoy celebramos el cumpleaños de Xin Xin y la amistad entre China y México”, manifestó. “Xin Xin es la panda más longeva del mundo y espero que pueda seguir siéndolo durante muchos años más. Pese a su edad, es muy sana y muy enérgica. Yo creo que eso se debe al esmerado cuidado y dedicación de los trabajadores de este centro de conservación, que durante largos años se ha dedicado a la protección de la vida silvestre y ha hecho grandes contribuciones por la biodiversidad”, dijo Ni, quien además hizo una invitación al pueblo mexicano a conocer China, su cultura y su historia. Una larga amistad Li Lin, director del Centro Cultural de China en México, aprovechó la ocasión para agradecer al Centro de la Vida Silvestre de Chapultepec por el “extraordinario cuidado” brindado a Xin Xin, gracias a lo cual “ha podido crecer sana y feliz todos estos años”. Al referirse a la edad de Xin Xin, Li recordó que con sus 36 años cumplidos vive su año zodiacal, lo que representa un buen augurio. “En China tenemos el zodiaco chino, conformado por 12 animales, uno para cada año, que se repiten en ciclos de 12 años. Cuando una persona cumple una edad que es múltiplo de 12, se dice que vive su año zodiacal. Xin Xin nació en 1990, que fue el Año del Caballo y este año vuelve a ser el Año del Caballo, por lo que este 2026 es su año zodiacal. Para los chinos, celebrar un cumpleaños durante el año del propio signo tiene un significado muy especial porque representa los mejores deseos de salud, buena fortuna y felicidad”. Además de la celebración de su aniversario, Li manifestó que ello también era una ocasión para conmemorar una amistad que había cruzado mares y montañas, y que se ha mantenido viva con el paso del tiempo. “Tal vez muchos niños mexicanos conocieron China por primera vez, no gracias a una clase o un libro, sino por su primer encuentro con Xin Xin. El intercambio cultural puede darse de muchas maneras y estos encuentros sencillos, llenos de alegría, de afecto, son quizá los que dejan la huella más profunda”, declaró. “China y México son dos civilizaciones con una larga historia y una rica herencia cultural. Nuestros pueblos comparten el compromiso de convivir en armonía con la naturaleza. Esperamos que actividades como la de hoy, permitan que las nuevas generaciones conozcan mejor la cultura china y descubran todo lo que nuestros pueblos pueden aprender el uno del otro. Estoy seguro y confío en que los recuerdos que hoy construimos aquí, serán también un nuevo punto de partida para seguir fortaleciendo la amistad entre ambas naciones”, finalizó. |
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