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| China-Brasil: la diplomacia de la simpatía | |
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ESTE 2026, la relación entre China y Brasil no se expresa únicamente en cifras comerciales o posiciones comunes en foros internacionales. También se escucha en una orquesta, se lee en una traducción, se proyecta en una pantalla y se celebra en las calles. El Año de la Cultura China-Brasil 2026 muestra que la diplomacia cultural se ha convertido en una dimensión esencial de la asociación entre ambos países. En un mundo atravesado por tensiones, fragmentación y desconfianza, China y Brasil han decidido colocar la cultura en el centro de su relación bilateral.
14 de abril de 2026. Músicos jóvenes de la Orquesta Forte de Copacabana de Río de Janeiro y de la Universidad Renmin de China ofrecen un concierto con motivo de la conmemoración por el 40.º aniversario del hermanamiento entre Beijing y Río de Janeiro. Wei Yao La llegada de Menezes La reciente visita a China de la ministra de Cultura de Brasil, Margareth Menezes, confirma esta orientación. Menezes arribó a Beijing el 27 de abril en una misión oficial destinada a promover el Año de la Cultura China-Brasil 2026, para lo cual estuvo acompañada por una nutrida delegación de artistas brasileños. Su presencia tenía, además, una dimensión simbólica particular. La ministra no es solo una autoridad gubernamental: Menezes posee una trayectoria de casi 40 años como cantante y ya había actuado en territorio chino, con un espectáculo ofrecido en 2016 en la Región Administrativa Especial de Macao. Su visita, por tanto, no fue solo la de una representante del Estado brasileño, sino también la de una artista que entiende la cultura como un lenguaje capaz de aproximar pueblos geográficamente lejanos. Ese lunes 27, Menezes sostuvo una reunión en Beijing con el ministro de Cultura y Turismo de China, Sun Yeli, a quien manifestó que Brasil considera el turismo cultural como una dimensión esencial del acercamiento entre ambos pueblos. Ese mismo día, la ministra visitó el Templo Lama Yonghegong y el Centro Nacional de las Artes Escénicas (CNAE), uno de los símbolos culturales más importantes de China. Acompañada por el presidente del CNAE, Wang Ning, Menezes expresó una idea significativa: “Una casa de arte y cultura es como un templo sagrado. Y veo que en este lugar se le da ese trato a las artes”. Dicha frase permite unir dos dimensiones de aquella primera jornada: el Templo Lama como espacio de espiritualidad y el CNAE como espacio de consagración cultural. En ambos casos, la cultura aparece no como simple entretenimiento, sino como un lugar de respeto, memoria y encuentro. El martes 28, Menezes visitó la sede de Kuaishou Technology, responsable de la plataforma Kwai, una de las mayores redes sociales en China. Entre los puntos más llamativos de ese encuentro figuró la presentación de un proyecto que utiliza la imagen del capibara como puente cultural entre China y Brasil. Los ejecutivos de Kuaishou señalaron que este animal ampliamente asociado a la fauna brasileña se ha convertido en un fenómeno viral en las redes sociales chinas, por lo que la propuesta busca transformar al capibara en una especie de “embajador digital” capaz de conectar al público chino con elementos de la cultura brasileña. Esta iniciativa revela una dimensión novedosa de la diplomacia cultural contemporánea: la llamada “diplomacia de la simpatía”. Esta no se basa únicamente en grandes discursos o ceremonias oficiales, sino también en elementos de identificación afectiva y de cercanía emocional. En tiempos de redes sociales y comunicación digital, la simpatía puede convertirse en un recurso estratégico para ampliar el alcance de una cultura en el escenario global. La relevancia de este tipo de plataformas es evidente. En Brasil, la red social Kwai ya alcanza aproximadamente 60 millones de usuarios mensuales; en promedio, el 83 % accede diariamente a la aplicación y la utiliza durante unos 80 minutos al día. Este dato muestra que la relación cultural entre China y Brasil también se juega en el espacio digital. La presencia audiovisual china en Brasil tampoco es nueva. En 2022, la marca internacional de contenidos audiovisuales chinos China Zone fue lanzada oficialmente en dicho país, lo que ha permitido al público brasileño acceder a películas, series y animaciones chinas a través de plataformas locales.
22 de abril de 2026. Estudiantes brasileñas realizan caligrafía china durante el evento de inauguración de una exposición itinerante titulada “El Sabor que Cruza Montañas y Mares: La Ruta del Té y el Viaje del Café” en la Universidad Federal de Minas Gerais, en Belo Horizonte, Brasil. Xinhua Al ritmo de Brasil La visita de Menezes sirvió también para promover a diversos exponentes de la música brasileña. En el marco del Año de la Cultura China-Brasil 2026, la ministra asistió el 28 de abril al club de jazz Blue Note en Beijing, donde se presentó João Camarero, uno de los guitarristas brasileños contemporáneos más destacados. Al día siguiente, Menezes acudió a la actuación de la Orquesta Neojiba en la Sala de Conciertos de la Ciudad Prohibida. La velada reunió a 94 jóvenes músicos del estado de Bahía, en una muestra de la fuerza de los proyectos culturales y educativos brasileños. El 30 de abril, Menezes partió a Shanghai, donde Brasil participó con 15 artistas en el Festival de Primavera JZ, considerado el festival de jazz más grande de China. La inauguración contó con la participación del cantautor Ivan Lins, figura emblemática de la música popular brasileña. Su presencia tuvo, además, una resonancia especial. En abril de 2023, durante la visita de Estado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a China, la ceremonia de bienvenida ofrecida por el presidente Xi Jinping incluyó la interpretación de la canción Novo tempo (“Nuevo tiempo”), de Ivan Lins. El gesto fue leído entonces como una señal de la nueva etapa de las relaciones bilaterales. Solo entre el 27 de abril y el 4 de mayo de este año, se presentaron 22 espectáculos brasileños en Beijing y Shanghai. La cifra muestra la intensidad de la agenda y confirma que la misión de Menezes no fue un gesto aislado, sino una parte visible de una programación amplia, pensada para multiplicar los contactos entre artistas, instituciones y públicos. El Año de la Cultura China-Brasil 2026 nació de un acuerdo político de alto nivel. Ambos países acordaron celebrarlo en el marco de la declaración conjunta sobre la construcción de una comunidad de futuro compartido China-Brasil para un mundo más justo y un planeta más sostenible. El anuncio se produjo durante la visita del presidente Xi Jinping a Brasil en noviembre de 2024 y fue presentado como una forma de fortalecer los lazos culturales y la comprensión entre los dos pueblos. Las actividades del Año de la Cultura China-Brasil 2026 comenzaron a desplegarse en distintos escenarios. El 31 de enero, la celebración anticipada del Año Nuevo chino en el barrio de Liberdade en São Paulo mostró la dimensión popular y comunitaria del intercambio cultural. El 7 de abril, Brasilia acogió un concierto especial con la participación conjunta de la Orquesta Sinfónica del Teatro Nacional Claudio Santoro y la Orquesta Sinfónica Nacional de China. En Beijing, una de las primeras actividades fue la muestra de cine brasileño La Amazonía: Un bosque en la pantalla, inaugurada el 30 de enero. El 9 de abril, también en la capital china, se presentó la edición china de O povo brasileiro (“El pueblo brasileño”), obra fundamental del antropólogo Darcy Ribeiro, en una ceremonia realizada en la sede del Grupo de Comunicaciones Internacionales de China.
24 de abril de 2026. Visitantes en la exposición “Ouro Negro & O Dragão”, en el Museo de Café de la ciudad de Santos, Brasil. Xinhua La importancia del sector cultural La cultura aparece así como complemento de una relación estratégica más amplia. En un mundo marcado por una ralentización de la economía global, las industrias culturales y creativas pueden generar nuevas oportunidades. En China, las principales empresas del sector cultural y de las industrias relacionadas registraron un sólido crecimiento en el primer trimestre de 2026. Las 82.000 empresas encuestadas alcanzaron ingresos operativos conjuntos de 3,56 billones de yuanes (unos 518.400 millones de dólares), con un aumento interanual del 6,4 %. En Brasil, la cultura es también una fuerza económica estratégica que genera empleo, ingresos e inclusión social. De hecho, el secretario ejecutivo adjunto del Ministerio de Cultura, Cassius Antonio da Rosa, destacó que la economía creativa representa más del 3,5 % del PIB brasileño. El sector audiovisual brasileño ofrece otro ejemplo de ese potencial. En 2024, aportó a la economía brasileña 70.000 millones de reales (14.300 millones de dólares, al tipo de cambio actual) y generó unos 609.000 empleos directos e indirectos. El turismo cultural es otro eje central. El 30 de abril, en la reunión entre la ministra Margareth Menezes y la directora de la Administración Municipal de Cultura y Turismo de Shanghai, Zhong Xiaomin, se destacó el aumento del flujo turístico entre Brasil y Shanghai. De acuerdo con cifras chinas, el número de turistas brasileños en la ciudad superó los 63.000 en 2025. Entre enero y marzo de 2026, la cifra ya había sobrepasado los 15.000 visitantes, un aumento del 76,2 % respecto del mismo período del año anterior. “Creo que este número seguirá creciendo gracias al Año de la Cultura China-Brasil”, manifestó Zhong. Asimismo, Brasil dio inicio a su estrategia de promoción turística global para 2026 con un enfoque prioritario en China. Según la Agencia Brasileña de Promoción Internacional del Turismo, el número de visitantes procedentes de China aumentó un 34 % interanual en 2025. Entre enero y noviembre, Brasil recibió 94.400 turistas chinos, todo un récord histórico. Se espera que esta tendencia se fortalezca aún más tras la reciente decisión del Gobierno brasileño de eximir de visa a los ciudadanos chinos para estancias de hasta 30 días. El Año de la Cultura China-Brasil 2026 muestra que la cultura puede cumplir una función estratégica: acercar sociedades, reducir malentendidos y dar una base humana a una relación bilateral cada vez más relevante. Hay una imagen final que resume ese espíritu. El 30 de abril, la ministra Margareth Menezes descubrió que los chinos tienen una palabra similar a saudade, ese concepto que en la sensibilidad brasileña designa una forma de profunda añoranza y nostalgia. “En China lo llaman xiangnian (想念). Es otro sonido, otra lengua… ¡pero mira qué hermoso es ese sentimiento que lo atraviesa todo!”, escribió Menezes en su cuenta de la red social X. Al final, la palabra puede cambiar, pero el sentimiento permanece. La cultura hace precisamente eso: une, traduce y conecta. *Michael Zárate es un periodista peruano experto en temas de China y fue redactor subjefe de la revista China Hoy. |
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