Cultura
Una amistad a través del tiempo
2026-04-28    Fuente: Centro para las Américas    Autor: FENG XIUWEN*

Feng Xiuwen y su esposa junto con el exembajador Sergio Ley López (centro). 

CHINA y México se encuentran en lados opuestos del océano Pacífico, a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, la distancia no ha sido un impedimento para los intercambios amistosos entre los pueblos de ambos países. Gracias a la apertura del comercio a través de la Nao de China (Galeón de Acapulco), hubo un intercambio continuo de bienes y personas durante más de tres siglos. La prosperidad de Acapulco, la estatua de la China Poblana en Puebla, el Reloj Chino de Bucareli, en el centro de la Ciudad de México, han dejado una profunda huella en la larga historia de amistad sino-latinoamericana. En este contexto, la llegada a China de un embajador mexicano de ascendencia china fue sin duda otro hito más de esta férrea amistad. 

Primer encuentro 

Era el año 2002. Tras aprobar un examen y un proceso de selección, tuve la oportunidad de realizar una investigación académica en México. Aunque aquella era mi tercera visita a aquel hermoso país, valoraba la oportunidad, por lo que preparé el viaje con esmero. Sin embargo, con mi fecha de partida cada vez más cerca y mi visa mexicana aún pendiente, me sentía perdid0 y que el tiempo se agotaba. Gracias a una amiga que trabajaba en la Embajada de México en China, supe del nombramiento de Sergio Ley López (Li Ziwen, nombre en chino) como nuevo embajador de México en Beijing. Dado que es una persona muy amable y siempre dispuesta a ayudar, sabía que podía pedirle ayuda directamente. De este modo, sin otra opción, decidí probar suerte y concerté un encuentro con el embajador. 

Ese día, el embajador me recibió en su oficina. Era amable y refinado, con el porte de un erudito; su tez y apariencia reflejaban claramente su fuerte herencia china. Tras escuchar mi caso, reflexionó un momento y enseguida dijo: “Antes que todo, felicidades por su próximo viaje a México. Para alguien que estudia historia, esta es sin duda una oportunidad excepcional. Su caso es urgente. Permítame buscar la manera de agilizar su trámite”. Acto seguido, llamó al entonces agregado cultural y encargado de visas, para solicitarle que tramitara mi caso con especial urgencia. Ese fue mi primer encuentro con el embajador mexicano, y gracias a su ayuda, pude obtener rápidamente mi visado y llegar a la Ciudad de México. 

Posteriormente, debido a compromisos laborales, visité con frecuencia la Embajada de México en China para participar en actividades académicas, lo que propició interacciones más frecuentes con el embajador y una profunda amistad. 

El embajador Sergio Ley (segundo desde la izq.) pronuncia un discurso en la ceremonia de lanzamiento del libro El desarrollo de la agricultura latinoamericana

Un mexicano de ascendencia china 

Segio Ley es de ascendencia china, por lo que la sangre del pueblo chino corre por sus venas. Su padre, Li Zhaokai, era de Zhongshan, provincia de Guangdong. En su juventud, llegó a México por casualidad en un barco de carga. Poco después, se casó con una mujer local y se estableció allí. Li Zhaokai tuvo nueve hijos, siendo Sergio Ley el quinto. Aunque Li dejó su tierra natal, nunca olvidó que era descendiente chino y que sus raíces estaban en aquella tierra, por lo que conservó las costumbres y tradiciones de su ciudad natal. Su familia mantuvo los hábitos alimenticios, la decoración tradicional china y a menudo se comunicaba en el dialecto cantonés. Li también dejó a sus descendientes un lema familiar: “No importa adónde vayas, nunca olvides tu ciudad natal”. 

Como muchos descendientes chinos, tras ahorrar un poco, Li compró una tienda y se ganó la vida vendiendo mercancía general. Gracias a su diligencia y arduo trabajo, su negocio logró prosperar hasta convertirse en una de las tres principales cadenas de supermercados y grandes almacenes de México. 

Sergio Ley siempre fue inteligente y estudioso, y sobresalía académicamente. Se graduó de la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posteriormente continuó sus estudios en Inglaterra y Francia, donde obtuvo una maestría. Tras regresar a México, trabajó como funcionario público. Sin embargo, pese a contar con un trabajo estable y un próspero negocio familiar, siempre añoró su tierra natal, con la esperanza de que algún día pudiera dedicar sus conocimientos a la causa de la amistad y el desarrollo común entre China y México. 

En 1972, México estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China, con lo cual el Gobierno mexicano comenzó a prestar atención a China, impulsando activamente la cooperación. En ese mismo momento, Sergio Ley renunció a su trabajo para unirse al servicio diplomático con el fin de cumplir su anhelo. 

A principios de la década de 1980, Ley fue enviado a China como agregado cultural en Beijing. En 1993, México reabrió su Consulado General en Shanghai, y Ley fue nombrado cónsul general. Ocho años más tarde, en 2001, fue nombrado oficialmente como embajador de México en China, tras lo cual comenzamos a desarrollar una estrecha amistad. 

Intercambio entre académicos chinos y responsables de la Universidad Nacional Autónoma de México llevado a cabo gracias al embajador Sergio Ley, en la Ciudad de México. 

Apoyando la publicación y difusión de estudios sobre América Latina 

América Latina (AL) posee un entorno natural excepcionalmente favorable, ideal para el desarrollo de la agricultura, y una amplia experiencia en la producción agrícola. En ese contexto, el estudio de la agricultura en Latinoamérica siempre fue un tema que me interesó y al cual dediqué años de investigación, lo que culminó en la publicación de mi primera monografía, El desarrollo de la agricultura latinoamericana. Cuando compartí este logro con el embajador Ley, este se mostró muy entusiasmado y exclamó: “¡Qué buena noticia! Quiero compartirla con todos mis amigos latinoamericanos para que sepan que China nos presta atención”. De esta forma, llevó a cabo un evento para presentar el libro en la Embajada de México, al cual acudieron diversos representantes del mundo diplomático latinoamericano en China. 

La presentación contó con la asistencia de más de cien invitados, en un espacio que fue preparado meticulosamente por el mismo embajador y el personal de la embajada. En su discurso, Ley detalló el proceso de investigación y el valor del libro, reafirmando la importancia de la obra en pos de la amistad sino-latinoamericana. Gracias a su apoyo, el evento tuvo un éxito rotundo, generando un amplio impacto social en los círculos académicos. Además, la obra El desarrollo de la agricultura latinoamericana fue galardonada con el segundo premio a los logros en investigación científica por la Academia China de Ciencias Sociales. 

 

El embajador Sergio Ley (centro) dona los honorarios de sus derechos de autor por el prólogo del libro La relación entre China y México: Historia y actualidad a una fundación de bienestar de Beijing. Fotos cortesía del autor 

Un prólogo especial 

Desde que comencé a dedicarme al estudio de la historia latinoamericana, y en particular a la mexicana, sentí que, si bien ambos países tenían una relación de larga data y habían forjado una profunda amistad a través de intercambios prolongados, aún no existía un libro que expusiera de manera sistemática y exhaustiva la relación bilateral desde una perspectiva china. Desde hacía tiempo, tenía previsto escribir un libro que presentara sistemáticamente al mundo el desarrollo de las relaciones sino-mexicanas. Tras muchos años de esfuerzo y con la ayuda de numerosos colegas, ese deseo finalmente se vio materializado a finales de la década de 1990. 

Una vez que el libro La relación entre China y México: Historia y actualidad, del que fui autor y editor, estaba prácticamente listo, presenté el primer borrador al embajador mexicano, quien se mostró muy entusiasmado con este importante logro e inmediatamente accedió a escribir el prólogo. En el prefacio, recordó con cariño la amistad entre los pueblos chino y mexicano y elogió el valor social y académico de la obra, afirmando que el libro constituía “una obra fundamental, fruto de un estudio riguroso de las relaciones sino-mexicanas”, y que tenía “una gran relevancia práctica y un profundo significado didáctico no solo para la investigación académica, sino también para la inversión, los estudios en el extranjero, el turismo, etc., llenando así un vacío académico indispensable en la historia de las relaciones sino-mexicanas”. Este nuevo libro fue publicado en 2006 y de inmediato la Embajada de China en México decidió enviar 200 ejemplares a México para su presentación, la cual tuvo una gran acogida en la Ciudad de México. El embajador, además, me recomendó por segunda vez para que fuera a México como académico y ganador del Premio Genaro Estrada, brindándome aún más oportunidades para mi investigación. 

Una causa de por vida 

El embajador Sergio Ley no solo es un enviado diplomático que siempre ha promovido la amistad sino-mexicana, sino también un promotor de la cooperación amistosa y mutuamente beneficiosa en pos del bienestar de los pueblos de ambos países. Ha dedicado su vida a su trabajo y carrera, esforzándose incansablemente por alcanzar sus ideales. 

Incluso después de cumplir su misión como embajador en China y su posterior retiro, ha seguido vinculado a la región del Asia-Pacífico, y en particular al comercio con China, como presidente de la Sección Empresarial para Asia y Oceanía del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE). A lo largo de los años, aprovechó la red de contactos e influencia que cultivó mediante su trabajo para facilitar los intercambios económicos, comerciales y culturales a nivel bilateral. 

Cuando dejó su cargo en China, intercambiamos nuestras respectivas direcciones y números de teléfono, pero no logramos vernos. Sin embargo, durante mi quinta visita a México en 2008, nos encontramos inesperadamente en la Ciudad de México. 

Si me preguntan dónde podría estar Sergio Ley en este preciso momento, diría que probablemente en un avión rumbo a China, o tal vez en la ceremonia de firma de un acuerdo comercial entre China y México. El paradero exacto quizá sea incierto, pero de lo que no hay duda es de su incansable dedicación en pos de la amistad entre China y México.

*Feng Xiuwen es investigador del Instituto de Historia Mundial de la Academia China de Ciencias Sociales. 

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