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6 de noviembre de 2025. Escritores participan en una mesa redonda en la Tercera Semana Internacional de la Literatura de Chengdu. EL 6 de noviembre de 2025, mientras el otoño bañaba la tarde de Sichuan, en una pequeña aldea a las afueras de Chongzhou, un grupo de escritores observaba con detenimiento cómo una mujer trenzaba tiras hechas de bambú para fabricar un adorno. Mientras unos fotografiaban o grababan videos, otros observaban embelesados, y otros tantos se dejaban distraer por las decenas de adornos y artefactos, todos hechos a partir del trenzado de bambú, que decoraban la sala. Nos encontrábamos en la llamada “aldea de Bambú”, un lugar situado en los bosques que rodean la ciudad de Chongzhou. “Se trata de un lugar nuevo, la aldea de Bambú se fundó hace cuatro años y su función es recibir a turistas y viajeros para que puedan apreciar las formas de artesanías locales y la cultura tradicional de los pueblos de alrededor”, señaló un reportero de la televisión local de Chongzhou, que había acudido a entrevistar a algunos de los escritores. Después de aquella visita, nos dirigimos a la aldea del Licor, otro pueblo artificial en el que se ha reconstruido una fábrica tradicional de baijiu, el licor más popular de China, generalmente destilado a partir de sorgo fermentado. “La gente de las aldeas locales acude aquí a trabajar, pero siguen desempeñando sus tareas tradicionales, aunque el objetivo es que vendan sus productos a gente de toda China y el mundo”, añadió el reportero. Reflexiones en torno a la literatura de raíz ¿Qué hacía un grupo de escritores, algunos consagrados y otros jóvenes que empiezan a tocar las primeras puertas de la literatura, paseando por estos lugares? La razón se encuentra en la Tercera Semana Internacional de la Literatura de Chengdu, que fue celebrada en Chongzhou entre el 5 y 8 de noviembre del año pasado. Chongzhou es una ciudad cuyo dominio administrativo abarca varios poblados y zonas rurales de alrededor. La zona, rodeada por montañas y atravesada por ríos donde el 40 % de su territorio son bosques, funciona como una barrera ecológica contra la parte occidental de Sichuan, que es más árida. Se trata, además, de una zona que ha inspirado a poetas como Lu You, Du Fu y Wang Bo, donde la cultura se encuentra arraigada en 4300 años de historia y cuyas primeras urbes datan de hace 2200 años. El mismo 6 de noviembre por la mañana tuvieron lugar varias mesas redondas en torno a algunas de las principales coyunturas en las que se encuentra la literatura actual de China. “En nuestro trabajo editorial hemos observado que para las nuevas generaciones la influencia de la cultura regional ha disminuido considerablemente. En esta era de saturación de la información, habitamos una aldea global donde todo lo que absorbemos tiende a la homogeneización. En consecuencia, estas características regionales también se están difuminando”, reflexionaba Wu Jiajun, ensayista y director editorial de la revista Hongyan. Wang Suxin, un novelista que en octubre pasado publicó su última obra, la cual sigue a un grupo de trabajadores migrantes en la presa de las Tres Gargantas, ahondó en las causas del asunto. “Abandoné mi aldea natal para ir a estudiar a una escuela en Zhengzhou, provincia de Henan. Después fui a la universidad en Chengdu, luego trabajé en Beijing y Shanghai por algunos años y finalmente me establecí en Wuhan, provincia de Hubei. Mi literatura trata de incorporar rasgos regionales, pero no de una sola región, sino de varios lugares”. Li Shicheng, escritor y editor subjefe de la revista Nanfeng de la etnia buyi, un grupo étnico que cuenta con más de 3,5 millones de habitantes distribuidos por varias provincias del sureste chino, matizó los riesgos de idealizar las culturas locales. Su generación es una de las que está luchando por cambiar algunas costumbres locales, como la de los matrimonios concertados entre niños. Parte de la literatura de Li nace de su propia experiencia de un matrimonio concertado en la infancia. “Mi prometida y yo sabíamos de nuestra mutua existencia desde que éramos niños, aunque jamás, en 30 años, habíamos intercambiado ni una sola palabra. Esta dinámica inspiró muchas de mis historias sobre este tipo de prácticas. Sin embargo, para mí la literatura ha sido más un lugar de huida de la realidad que un lugar al que anclarla”. Tradición y tecnología se dieron la mano también en otro de los debates donde las principales voces de la ciberliteratura sichuanesa explicaron cómo están reviviendo la historia y tradiciones culturales de la región para muchas generaciones de jóvenes. “Mi estilo de narrar utiliza mucho las recetas sichuanesas. Uno de los primeros platos que cocinaba mi personaje era arroz frito con huevo. Este es un plato que encuentras en toda China, es una de las bases de la comida, pero en cada zona tienen sus pequeñas peculiaridades, como la cultura”, dijo Zhang Yu, directora ejecutiva de la Asociación de Escritores de Ciberliteratura de Sichuan. “Ahora en Chengdu la ciberliteratura está considerada como un punto de conexión y desarrollo para la economía local. Aunque se trata de un terreno que desde algunos lugares más tradicionales se mira con cierta condescendencia, lo cierto es que en términos de mercado e influencia, la vigencia de la ciberliteratura en China es innegable. El Gobierno local de Chengdu ha establecido una serie de becas y otras formas de financiación para ayudar a los escritores más jóvenes. Muchos autores jóvenes se han acercado a Chengdu para poder disfrutar de estas políticas”, añadió. La escritura al servicio del pueblo Uno de los pilares para sacar a casi 800 millones de personas de la pobreza en los últimos 40 años fue la apuesta por el desarrollo de infraestructura que comunicase las zonas más deprimidas con las ciudades cercanas, con el fin de activar vías por las que el flujo de materias, personas e información permitiese el intercambio. Aunque se trata de una hazaña sin parangón en la historia de la humanidad, aún queda camino por recorrer. Hoy en día, para el Gobierno chino, uno de esos caminos es el turismo. Según la Oficina del Grupo Dirigente para la Reducción de la Pobreza y el Desarrollo del Consejo de Estado, más de 10 millones de personas han salido de la pobreza gracias a la industria del turismo. Para los investigadores de la Universidad de Tecnología de Guilin, Luo Wei, Zuo Shanxiang y Li Changgui, para erradicar la pobreza a largo plazo y lograr un desarrollo sostenible son necesarios el apoyo financiero del Gobierno y la dotación de recursos, además de un mercado turístico eficiente y la implicación de distintas capas de la sociedad. Estas son las conclusiones del estudio “El modelo de China de desarrollo sostenible en la industria del turismo para el alivio de la pobreza”, basado en los datos recogidos en 33 distritos de distintas provincias de China. Estudios publicados por agencias públicas y privadas de turismo en China han informado que a la hora de viajar, las nuevas generaciones de jóvenes buscan vivir experiencias, y reencantar de alguna forma su vida y su presente, más que recorrer una lista de lugares emblemáticos. En este sentido, las narraciones literarias sin duda ayudan a aflorar y cristalizar las historias que dotan de encanto y significado a los lugares. Wu Jiajun hizo hincapié en la relación directa entre la literatura como un posible vector de incremento del turismo, mencionando el ejemplo de Qiu Xiaolong, cuyas novelas de la saga del inspector Chen atrajeron una gran cantidad de turistas internacionales a algunos de los lugares donde se desarrollaron las tramas. Shi Xiaohan es una joven escritora que reside en Shenzhen, provincia de Guangdong, quien ha participado como jurado en algunas revistas digitales y que explicó cómo funcionan los engranajes que unen estos festivales con el desarrollo del turismo. “Hay una serie de concursos locales y publicaciones en los que, si los textos que presentas aluden a los lugares que hemos visitado, los rasgos culturales, la historia, y la cultura, es más probable que ganen un premio. De esta forma, los escritores dan visibilidad a estas áreas. En nuestros ensayos sobre viajes, las editoriales buscan características que puedan atraer a los turistas. De las cuatro historias que ganaron premios en 2025, tres estaban ligadas al patrimonio cultural inmaterial y la otra conectada a la historia. El criterio del jurado apunta en esta dirección”, detalló. Otro de los jóvenes recibió el encargo de una editorial de escribir una pequeña novela ambientada en un lago cerca de su hogar natal. Estos proyectos podrían hacer levantar una ceja a quienes poseen una visión más pura de la literatura, pero para esta joven, el sistema no entraña una gran contradicción con el desarrollo pleno del oficio. Por lo mismo, cree que “es bueno que los escritores aportemos nuestro grano de arena al alivio de la pobreza. La idea de que el escritor está al servicio del pueblo no viene de la nueva China, sino que podemos encontrarla arraigada en las anteriores dinastías”. En su tesis doctoral “El realismo mágico desde una perspectiva global”, el profesor John Gualteros explica cómo “el realismo mágico se integró en los años 80 en la nueva construcción de identidad cultural china. El país buscaba proyectarse a través de una cultura enraizada en los espacios periféricos naturales y el diálogo con las traducciones del realismo mágico contribuyó a ello. Autores como Mo Yan en la literatura, pero también Zhang Yimou en las pantallas de cine proyectaron estas narrativas, lo cual explica, en parte, por qué el turismo se desarrolló tanto en lugares tan alejados de los grandes núcleos urbanos”.
6 de noviembre de 2025. Una de las construcciones en la recientemente inaugurada aldea de Bambú.
6 de noviembre de 2025. Fábrica de baijiu en la aldea del Licor. Fotos de Álvaro Lorite López |
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