Muy recomendado
Demanda, apertura e innovación
2025-04-01    Fuente: Centro para las Américas    Autor: China Hoy

SI hay un momento en el año en el que uno puede observar con detenimiento el rumbo de las políticas que China piensa aplicar en el corto plazo es durante las Dos Sesiones. Las reuniones de la Asamblea Popular Nacional (APN) y del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh) no son un evento cualquiera, más aún teniendo en cuenta la importancia de China en el crecimiento económico mundial –alrededor del 30 %–, así como el contexto global cada vez más complejo y desafiante al que nos enfrentamos.

Según el Informe sobre la Labor del Gobierno, aprobado por la APN, China apunta este año a una expansión de su economía en alrededor del 5 %, una meta realista y responsable, como apuntamos en esta edición de China Hoy, mientras el país acelera su transformación hacia un desarrollo de alta calidad. Si bien el PIB ha dejado de ser la única medida de la economía en China, sigue siendo un indicador importante. En 2024, China alcanzó su objetivo de crecimiento del 5 %, gracias a decisiones macroeconómicas que contrarrestaron los vientos adversos suscitados en el plano internacional. Sin embargo, esos vientos del ayer se han vuelto serias borrascas hoy.

La pregunta que muchos analistas se han hecho estos días es de dónde provendrá ese crecimiento de alrededor del 5 % al que China aspira, en momentos en los que –como otros países del Norte y Sur Global– debe afrontar crecientes tensiones comerciales y una ola proteccionista generadas por la administración estadounidense. El desarrollo de las Dos Sesiones nos ha dado una respuesta que podemos resumir en tres palabras: demanda, apertura e innovación.

En efecto, entre las principales prioridades de la política económica de China este año figuran el impulso del consumo y la expansión de la demanda interna, a fin de que esta última sea la fuerza motriz y la base estabilizadora del crecimiento económico. De hecho, el fomento del consumo no es algo desconocido para las autoridades chinas, puesto que el gasto de los consumidores viene desempeñando un papel cada vez más preponderante en la economía nacional. En 2024, el consumo final contribuyó en un 44,5 % al crecimiento económico de China –superando a sectores como la inversión y las exportaciones– e impulsó el PIB en 2,2 puntos porcentuales.

Al fomento de la demanda, hay que añadir la decisión de ampliar la apertura de alto nivel, de estabilizar el comercio exterior y de propiciar un entorno favorable a la inversión extranjera. Según datos oficiales, China sigue siendo uno de los principales destinos para la inversión transnacional. En 2024, el número de empresas con financiación extranjera en China había crecido a casi 1,24 millones. Solo el año pasado, unas 59.080 empresas con inversión extranjera se establecieron en China, lo que supuso un incremento interanual del 9,9 %. En momentos en que algunos países lanzan amenazas y enarbolan banderas proteccionistas, China seguirá apostando por una mayor y mejor apertura. Y una muestra la podemos ver con el megapuerto de Chancay, en Perú, cuya puesta en funcionamiento gracias a la inversión china ha generado también nuevos enlaces marítimos directos entre Shanghai y los puertos de Buenaventura (Colombia) y Guayaquil (Ecuador).

Finalmente, un asunto clave que ha sido seguido de cerca en estas Dos Sesiones es el de la innovación tecnológica en China, un sector que ha atraído miradas en todo el mundo tras la exitosa aparición de DeepSeek. El altísimo nivel de esta industria en China tiene un enorme potencial para América Latina, como lo refleja el reciente lanzamiento de Alibaba Cloud de su primera región de nube en México, todo un hito en sus esfuerzos por promover la transformación digital y la innovación en tierras latinoamericanas. China vive hoy una efervescencia en materia de innovación, como puede corroborarse también en el furor global que han despertado el videojuego “Black Myth: Wukong” y la película de animación Nezha 2.

Demanda, apertura e innovación son tres conceptos que se contraponen a la coerción, al aislacionismo y a la improvisación. Por más esfuerzos que algunos países hagan por detener la globalización, este es un proceso que no podrá revertirse. Por más lucha que algunos dirigentes hagan por romper el orden económico internacional, se trata solo de empeños que no podrán sostenerse por mucho tiempo.

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