Muy recomendado |
Hacia los próximos "50 años dorados" | |
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Capítulo: Cooperación entre China y Brasil (II) I. Fructífera cooperación entre China y Brasil en materia de innovación científica y tecnológica En julio de 1988, cuando China y Brasil iniciaron el programa de cooperación para el desarrollo de satélites de percepción remota del Programa Sino-Brasileño de Satélites de Percepción Remota CBERS (China-Brasil Earth Resources Satellite), no podían imaginar que casi cuatro décadas después, ambos países estarían profundizando la asistencia mutua y que China se convertiría en el principal socio comercial de Brasil. Brasil y China enfrentaron muchos desafíos en lo que hoy se considera un caso exitoso de cooperación en materia de ciencia, tecnología e innovación (C,T&I). En la década de 1980, Brasil, como la mayoría de los países, dependía de los servicios de la empresa estadounidense LANDSAT, que podía cortar la transmisión en cualquier momento, o de los costosos satélites SPOT, de Francia. Actualmente, Brasil es uno de los mayores distribuidores mundiales de imágenes por satélite de manera gratuita, al proveer 700 imágenes diarias a más de 70.000 usuarios1. Aunque costoso –el CBERS requirió investigación en tecnología avanzada, capacitación técnica y transferencia de tecnología–, el programa tuvo un gran impacto positivo en las áreas civil y de defensa de ambos países. Sin embargo, ¿qué diferencia a China y Brasil en la gestión de un proyecto a largo plazo, incluso enfrentando problemas técnicos, financieros y logísticos, entre otros? Chinos y brasileños entienden que la comunidad internacional es un proceso, no una institución estática, y que es necesario gestionar continuamente las relaciones. Mantenerlas es, muchas veces, más importante que alcanzar un resultado a corto o mediano plazo. Además, confianza es la palabra clave. La gobernanza de las relaciones necesita la confianza como pilar de apoyo, y solo la cooperación basada en la confianza es sostenible a largo plazo. La inversión china en Brasil ha crecido significativamente en los últimos años, a pesar de una caída en 2020 debido a la pandemia de COVID-19, a medida que las relaciones bilaterales se profundizaban. En 2010, justo después de la crisis financiera de 2008, State Grid Brazil Holding Company (SGHC) se estableció en Brasil e inició importantes trabajos en la industria energética. Entre otros proyectos, destaca el de transmisión de ultra alta tensión (UHV) de Belo Monte, de 2.500 kilómetros, que comenzó en 2014, se completó en dos fases y utilizó tecnología de transmisión UHV de última generación. En febrero de 2017, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) aprobó un financiamiento a largo plazo de 2.560 millones de reales para la construcción del primero de los dos sistemas de transmisión diseñados para transportar la energía eléctrica generada por la Planta Hidroeléctrica (UHE) de Belo Monte, en Pará, hacia la región sudeste. State Grid asumió parte del costo de la obra, que generó más de 5.000 empleos directos y 20.000 indirectos, lo que impactó en la calidad de vida de millones de brasileños. En noviembre de 2018, el BNDES aprobó otro préstamo, esta vez de 1.380 millones de dólares, para la segunda línea de Belo Monte, la Xingu Rio Transmissora de Energia (XRTE), una subsidiaria de State Grid Corporation of China (SGCC), para la construcción del segundo sistema de transmisión de energía de corriente continua de alto voltaje (HVDC) para conectar Belo Monte con Río de Janeiro, en el sudeste de Brasil. La tercera fase del proyecto es la planta fotovoltaica Panati, o Complejo Solar de Panati, que comenzó a operar en junio de 2024, localizada en el estado de Ceará, en el noreste de Brasil. El complejo alberga 446.000 paneles solares en un área total de 840 hectáreas. En diciembre de 2023, SGCC obtuvo los derechos de concesión para la transmisión de corriente continua de ultra alta tensión, que transportará fuentes de energía limpia, como energía eólica y solar, desde el noreste del país hasta la capital, Brasilia, y otras áreas. Por otro lado, State Power Investment Corp of China (SPICC) llegó a Brasil en 2017 y, desde entonces, ha invertido 14.000 millones de reales mediante la adquisición de Pacific Hydro. La SPICC comenzó sus actividades con 58 megavatios y hoy sus activos totalizan casi 4 gigavatios. La concesión para operar la Planta Hidroeléctrica de São Simão durante 30 años fue su primer gran proyecto, y desde 2019 más de 1.200 millones de reales han sido invertidos para modernizar las plantas, incluyendo el cambio del sistema de control de analógico a digital. En 2021, la empresa comenzó a participar en el proyecto Gás Natural Açu, en asociación con Prumo, BP, Siemens y Siemens Energy, y en el mes de junio invirtió 2.400 millones de reales en plantas solares en los estados de Ceará y Piauí. En noviembre del mismo año, SPICC anunció una asociación con el complejo solar Luiz Gonzaga, en Pernambuco, con una inversión potencial de 400 millones de reales, y ya mira hacia el futuro. Ahora contempla la posibilidad de producir, almacenar y transportar hidrógeno verde de fuentes eólicas offshore en puertos de Río de Janeiro y Ceará. Con la inversión y construcción de su filial brasileña, SPICC suministra energía limpia a más de 350.000 hogares locales al año. El proyecto promueve la transformación hacia una energía limpia y baja en carbono en Brasil, lo que impulsa el desarrollo económico y social del país, tal como prevé el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). En 1993, Brasil fue pionero en establecer una “asociación estratégica” con China y, en 2004, fue uno de los primeros países en reconocer a China como economía de mercado. Ya en 2012, Brasil fue el primer país de América Latina y el Caribe en firmar una “asociación estratégica integral” con el gigante asiático. En noviembre de 2024, China y Brasil elevaron sus lazos bilaterales de una “asociación estratégica integral” a una “comunidad de futuro compartido China-Brasil para un mundo más justo y un planeta más sostenible”, lo que en palabras del presidente chino, Xi Jinping, marca un nuevo punto de partida para los próximos “50 años dorados” de esta relación. La visita del presidente Xi Jinping a Brasil en noviembre de 2024 confirmó la firma de 37 acuerdos, entre ellos los memorandos de entendimiento para la cooperación en bioeconomía, para el intercambio y colaboración en tecnología y regulación de pesticidas, para el fortalecimiento de la cooperación en el área de desarrollo urbano, sobre cooperación en la industria fotovoltaica, sobre el establecimiento del laboratorio conjunto de mecanización e inteligencia artificial, para la agricultura familiar y para la promoción de la cooperación económica y comercial en micro, pequeñas y medianas empresas. También se firmaron el Acuerdo de Financiación entre el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y el Banco de Desarrollo de China (CDB), y el Plan de Acción entre el Ministerio de Salud de Brasil y la Comisión Nacional de Salud de China para los años 2024-2026. Asimismo, se aprobaron otros memorandos de entendimiento, como la cooperación para el desarrollo sostenible de la minería, la cooperación en turismo y el intercambio y la cooperación en el marco del desarrollo económico. China y Brasil también firmaron el plan de cooperación que unifica el Nuevo PAC, el Plan de la Nueva Industria Brasileña, el Plan de Transformación Ecológica, el Programa de Rutas de Integración Sudamericana y la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR). Uno de los grandes desafíos que enfrentan China y Brasil es su vasto tamaño territorial, que exige infraestructura tecnológica innovadora para distribuir la energía producida en el norte y noreste (en el caso de Brasil) y en el noroeste (en el caso de China) hacia los grandes centros urbanos, como el sudeste de Brasil y las regiones del este y del centro-sur del país asiático. Ligado al tema del tamaño territorial, está la preocupación por las energías verdes, menos contaminantes, que se han popularizado como "carreteras" eléctricas que recorren Brasil, al igual que sucede en China, que aún enfrenta desafíos relacionados con terrenos formados por mesetas, montañas y desiertos. Es precisamente por sus experiencias técnicas que China y Brasil se han alineado. Brasil tiene una larga experiencia en el desarrollo de energía hidroeléctrica, como la de Itaipú2 (construida en 1984), mientras que China lidera en áreas como la energía solar y eólica y la transmisión de electricidad. La colaboración entre ambos países tiene una importancia significativa para el avance del desarrollo sostenible global. El objetivo es garantizar un suministro constante de energía limpia, especialmente en zonas con baja densidad poblacional, gran potencial de crecimiento y alto interés en la preservación socioambiental. La presencia de China es especialmente notable en los sectores de energía e infraestructura de Brasil, con diversificación y complementariedad de las fuentes energéticas. En 2023, las inversiones chinas en Brasil alcanzaron la marca de 1.730 millones de dólares, un aumento del 33% en comparación con 2022. De los 29 proyectos programados, poco más del 70% se destinaron a la energía verde y sectores relacionados3. La materialización de las inversiones chinas en Brasil aumentó significativamente en términos de proyectos realizados, al pasar del 27% al 88% entre 2022 y 2023. La cooperación China-Brasil también pone sobre la mesa otra discusión: la sustitución del dólar, principalmente entre los países miembros del BRICS Plus, por el renminbi/yuan (CNY). Dado que Brasil tiene un superávit en moneda china, el CNY podría utilizarse en transacciones comerciales respaldadas por el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), lo que podría aumentar la capacidad de Brasil para reinvertir en otros mercados. En la meta de reducir las emisiones de carbono y fomentar la energía verde, en los primeros nueve meses de 2024 se vendieron más de 120.000 vehículos eléctricos ligeros, un aumento del 113% en comparación con el año anterior. El fabricante chino BYD tiene una unidad de producción de baterías de fosfato de hierro-litio en Manaos, Amazonas. Esto significa que Brasil puede ensamblar y producir baterías localmente, y de esta forma promover la adopción y aplicación de tecnologías verdes, acelerar la electrificación del transporte público e impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías energéticas locales con la consiguiente reducción de costos. II. Construcción de una comunidad de futuro compartido entre China y América LatinaActualmente el unilateralismo está en aumento en la comunidad internacional y el multilateralismo enfrenta desafíos. China promueve la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad y defiende firmemente el multilateralismo. Los países deben trabajar en estrecha colaboración para lograr en última instancia un nuevo orden internacional, en el que el Sur Global desempeñará un papel más importante. Las inversiones chinas de 2024 muestran una reducción en los países desarrollados como Estados Unidos (disminución del 36%), Australia (-57%), la Unión Europea y el Reino Unido (-4,2%), todas en comparación con el año 2023. En contrapartida, aumentaron en Brasil y en otros países de América Latina como Perú, Bolivia, Chile y El Salvador. China es la protagonista central y emblemática de la nueva realidad internacional, al ser al mismo tiempo una nueva potencia económica, una referencia esencial en la política internacional y el centro de atención en la política regional4. En 2018, América Latina y el Caribe fueron incluidas en la Iniciativa de la Franja y la Ruta con el objetivo de ampliar la red de carreteras y ferrocarriles, construir puertos y ejecutar otras obras de infraestructura. Desde entonces, Chile, Perú, México y Brasil han sido los principales destinos de las inversiones chinas entre 2018 y 2023. En Chile a partir de 2016, las empresas chinas comenzaron a invertir miles de millones de dólares en la exploración del litio, incluyendo la adquisición del 25% de la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM) por parte de Tianqi Lithium. En Perú, el aumento de las inversiones se concentra en el sector minero, pero principalmente al proyecto de 3.000 millones de dólares del puerto de Chancay, inaugurado en noviembre de 2024. En el caso de México, se destacan los sectores de tecnología de la información y manufactura de alto nivel. La relevancia de América Latina fue subrayada en la primera Reunión Ministerial del Foro China-CELAC en 2015, celebrada en Beijing, así como la importancia de la IFR fue resaltada en la Declaración de Santiago, redactada a principios de 2018. La falta de infraestructura adecuada es una deficiencia para la región al limitar las inversiones económicas y el acceso al mercado. Esta es una nueva oportunidad para que los países de América Latina y el Caribe impulsen sus políticas de bienestar social y de reducción de la pobreza con avances científicos y tecnológicos. China y Brasil han fortalecido sectores donde ya existía cooperación, como la energía eléctrica, las inversiones en tecnología y el parque industrial. El número de proyectos se mantiene en un nivel elevado, con prioridad para el agronegocio, la minería, el comercio minorista y la industria de petróleo y gas, aunque las áreas de investigación e innovación necesitan más incentivos5. El amplio campo de las energías renovables y todos los aportes necesarios para su producción y distribución aún tienen un gran potencial de crecimiento. Prueba de ello es que el sector de la electricidad lideró la atracción de inversiones chinas en Brasil en 2023, con una participación del 39% en términos del valor y del 66% en número de proyectos. El sector automotriz alcanzó el 33% del valor invertido, un aumento de cinco puntos porcentuales en comparación con el año anterior y, desde 2021, todos los proyectos chinos en Brasil se han orientado a vehículos 100% eléctricos o híbridos. Brasil posee una de las matrices energéticas más limpias y renovables del planeta, con la mayor disponibilidad de agua dulce del mundo, la capacidad de satisfacer el 22% de la demanda del mercado global de carbono y grandes reservas minerales esenciales para la transición energética. El compromiso chino con la inversión en nuevas infraestructuras en el extranjero favorece a Brasil, que tiene como uno de sus principales desafíos precisamente la transición energética. El compromiso de Beijing de alcanzar la neutralidad de carbono para 2060, como parte de su apoyo a la lucha contra el cambio climático, coloca a los proyectos brasileños entre las principales prioridades de China. Como destacó el presidente Xi Jinping durante su visita oficial a Brasil en 2024, año en el que se celebraron los 50 años de relaciones diplomáticas entre ambos países: "Los próximos 50 años marcarán los años dorados en la relación China- Brasil". *Tatiana Molina es profesora de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Suroeste de China y miembro del Centro de Estudios Latinoamericanos y Caribeños (CECLA) en Sichuan, China. Además, es vicecoordinadora del Centro de Estudios sobre China y Asia Contemporáneas - CEA/NEA, en la Universidad Federal Fluminense. 1. Fuente: INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales) http://www.cbers.inpe.br/hotsite/arquivos/Folder_CBERS.pdf. 2. Pedone, Luiz: State Autonomy, Political Power and Public Policy: a study of Brazilian development (The cases of Itaipu and Tucurui power dams). Tesis doctoral, Universidad de Massachusetts Amherst, 1989. https://scholarworks.umass.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=2769&context=dissertations. 3. Cariello, Tulio. Inversiones chinas en Brasil 2023. Nuevas tendencias en energías verdes y asociaciones sostenibles. Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC). 2024. https://www.cebc.org.br/2024/08/28/proximo-evento-lancamento-do-estudo-investimentos-chineses- no- brasil/ 4. Jaguaribe, Anna. 2011. China: estrategias alternativas de modernización. Desarrollo a debate. Vol. 2, n.º 2, 39-49. https://inctpped.ie.ufrj.br/desenvolvimentoemdebate/pdf/revista_dd_v2_n2.pdf#page=39. 5. Cariello,Tulio. Inversiones chinas en Brasil 2023. Nuevas tendencias en energías verdes y asociaciones sostenibles. asociaciones. Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC). Septiembre, 2024. https://www.cebc.org.br/2024/08/28/proximo-evento-lancamento-do- estudo-investimentos-chineses- no-brasil/. |
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