Muy recomendado |
Manos a la obra | |
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NO podíamos comenzar este texto sin expresar nuestro más sincero pesar por el terremoto de 6,8 grados de magnitud que sacudió el distrito de Dingri, en la región autónoma de Xizang (Tíbet), el 7 de enero. Nuestros pensamientos están con las víctimas y los damnificados del sismo, mientras las arduas labores de rescate y alivio continúan en nuestro país. Es en momentos como este que la solidaridad, la empatía y el trabajo conjunto de nuestra sociedad se hacen también presentes. Si bien los terremotos son desastres naturales que lamentablemente ocurren sin previo aviso, hay otros desastres que sí son provocados por el ser humano y que hoy se traducen en derretimiento de los glaciares, aumento del nivel del mar, temperaturas más cálidas, sequías o incendios forestales, como desafortunadamente ha ocurrido en Los Ángeles. Es sobre este asunto al que va dirigida nuestra edición de este mes: la preservación de nuestro planeta no puede esperar. El 2 de enero, un informe del Centro Nacional de China reveló que la temperatura promedio en nuestro país el año pasado fue la más alta desde 1961, cuando China comenzó a llevar registros de observación meteorológica completos. El registro promedio nacional en 2024 se situó en 10,9 °C, es decir 1,01 °C por encima del promedio anual, rompiendo así la marca anterior registrada en 2023 de 10,71 °C. Y esta alerta no solo se ha dado en China. Brasil, la mayor economía de América Latina, también vivió en 2024 su año más caluroso desde que existen registros. Más aún, 2024 fue el año más cálido documentado a nivel mundial y el primero en el que el planeta supera el umbral de 1,5 °C por encima de los niveles del periodo preindustrial (1850-1900), según el observatorio europeo Copernicus. Como apuntamos en China Hoy, el Ártico y la Antártida no se cansan de lanzarnos advertencias sobre la hecatombe que significará para la humanidad si no unimos esfuerzos en torno a la protección de nuestro único hogar, la Tierra. Por ello, como ha señalado la Cancillería china, nos genera preocupación el anuncio de Estados Unidos de retirarse del Acuerdo de París. El cambio climático es un desafío común al que nos enfrentamos todos. Este grave panorama explica por qué la civilización ecológica ocupa un lugar preponderante y estratégico dentro del proceso de modernización china. Cabe recordar que nuestro país viene apuntalando la necesidad de alcanzar un desarrollo de alta calidad, y el desarrollo verde o ecológico es uno de los aspectos más relevantes de esta nueva concepción. De nada nos sirve crecer a altas tasas si reducimos el tiempo de vida de las próximas generaciones. Que el desarrollo verde se haya convertido en una característica prominente de la modernización china no es un mero eslogan. Entre 2012 y 2023, China mantuvo su crecimiento económico promedio anual por encima del 6 %, pero su intensidad de consumo energético cayó un 26,4 % acumulativo. Esto convierte a China en uno de los países con la disminución más rápida en la intensidad de dicho consumo, sin olvidar nuestra ambiciosa meta de alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060. Como subrayamos en esta edición, China ha logrado una significativa mejora en la protección de su biodiversidad. Incluso Beijing, cuya enorme población y altos edificios le podrían dar una imagen muy alejada de la lucha ecológica, ha hecho tal cantidad de progresos que actualmente alberga un total de 136 grupos de ecosistemas y 6895 especies. El avance chino en materia ecológica ha ido de la mano con el mundo, en particular con los países del Sur Global. Así como China, la cuestión ambiental está hoy en el centro del activismo diplomático latinoamericano, una región que acoge los ecosistemas más ricos del mundo, como el bosque amazónico. La cooperación con China se ha venido profundizando en los últimos años gracias a mecanismos como el Foro China-CELAC, a través del cual se ha establecido el Foro de Cooperación en Infraestructura China-América Latina y el Caribe, que también viene promoviendo la colaboración en energías renovables. No tenemos más tiempo. Ha llegado la hora de dejar los discursos y ponernos manos a la obra. Que el calor que emita nuestro planeta sea por el arduo esfuerzo de todos y no por la elevación de temperaturas. |
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