Sociedad
China y México se unen bajo la misma luna
2026-10-13    Fuente: Centro para las Américas    Autor: CARMEN GONZÁLEZ

La expectación se siente en el aire. Decenas de personas acuden al recinto cultural más importante de la Ciudad de México, el Palacio de Bellas Artes. Algunos ya saben a lo que van, conocen el erhu (二胡), saben que se trata de un instrumento tradicional chino, están familiarizados con su sonido, que inmediatamente evoca al lejano oriente; otros, por el contrario, están a punto de descubrirlo, sabrán, por ejemplo, que aunque muchas veces se le llama el “violín chino”, difiere completamente de este instrumento occidental.

Con pasión y sensibilidad, Li Cangxiao interpreta cada una de las piezas.

Un poco de historia 

El erhu tiene su origen en la dinastía Tang (618 - 907 d.C.), un periodo de gran florecimiento de las artes en China. Luego fue evolucionando hasta como lo vemos hoy día, con una caja de resonancia pequeña, por lo general hexagonal u octagonal, hecha de maderas como el palo de rosa o el ébano, mientras que su parte frontal está cubierta con piel de pitón. El largo mástil, también de madera, no cuenta con trastes ni diapasón, a lo largo del cual se extienden dos únicas cuerdas metálicas (originalmente de seda), atadas a sendas clavijas en lo alto del mástil. El sonido se arranca con un arco hecho de caña de bambú y cerdas de cola de caballo, a través de las cuales pasan las cuerdas, por lo que el arco jamás se separa del instrumento, y se mueve hacia adentro o hacia afuera, para hacer sonar las cuerdas.  

Para este concierto en el Palacio de Bellas Artes, el erhu será interpretado por Li Cangxiao, una virtuosa de este instrumento, con licenciatura, maestría y doctorado en su ejecución, de hecho es la primera estudiante en haber obtenido un doctorado de tiempo completo en interpretación de erhu por parte del Conservatorio Central de Música de China. Lo que estamos a punto de escuchar es arte puro.  

Además de deleitar audiencias en diferentes países del mundo, Li Cangxiao es profesora y directora de maestría en el Conservatorio de Música de Sichuan e investigadora visitante de la Universidad de Beijing.

La audiencia está cautivada por la perfecta amalgama de sonidos orientales y occidentales.  Fotos de Juan Carlos

Virtuosismo en el aire 

La sala está a reventar, las luces se atenúan, indicando que el concierto está por comenzar. Dos jóvenes mujeres avanzan al centro del escenario mientras llueven los aplausos: Luan Jingxu va directo al piano de cola negro, mientras que Li Cangxiao, con un largo vestido morado y dorado, lleva en la mano su instrumento, el erhu.  

La velada comienza con la pieza Kangding capriccio, composición de la propia Li Cangxiao, en la que sobresale el erhu, que va de las notas más agudas a sonidos graves que imitan la voz humana. Basta cerrar los ojos para que, en cuestión de segundos, la música nos transporte hasta la majestuosa China.   

Para la segunda pieza se unen a las mujeres el Cuarteto Humboldt, que consta de dos violines, viola y violonchelo, y el percusionista Javier Pérez Casasola, para una energética interpretación del clásico mexicano Huapango, de José Pablo Moncayo.  

Después de cada pieza, el público se desborda en aplausos; algunos no pueden creer la belleza que resulta de la combinación de sonidos de cuerdas occidentales y el erhu, además de percusiones que se antojan autóctonas. Los minutos transcurren al compás de la música, para algunas piezas, el Cuarteto Humboldt ocupa el escenario; en otras, Li Cangxiao y Luan Jingxu , regresan al mismo, para llevarnos de viaje en notas musicales. 

Casi sin darnos cuenta estamos cerca del final. Nuevamente, todos los músicos, chinas y mexicanos, ocupan el escenario, esta vez para interpretar el Libertango, de Astor Piazzolla. Así, nos regalan una muestra de que la música es universal y no conoce de fronteras.  

La velada llega a su fin con el Danzón no. 2 de Arturo Márquez, una pieza en la que la energía y emoción de Li Cangxiao en el erhu no solo se escuchan, sino que se pueden ver; la piel se eriza al verla tocar con los ojos cerrados, con todo el cuerpo, sintiendo cada nota. Al finalizar, la ovación es de pie, los aplausos no cesan, Li Cangxiao debe regresar al escenario, y nos regala una pieza más, la clásica Sai Ma (Carrera de Caballos), que evoca el galope de los rocines en las estepas mongolas.  

Ha sido una noche del Festival del Medio Otoño espectacular, China estuvo presente en el aire con la música, y, al salir del recinto, la luna llena brilla para acompañar a todos en su camino de regreso a casa.

Sugerencias relacionadas
Quiénes somos Contáctanos
Socios: China.org.cn   |   China Today   |   China Pictorial   |   People's Daily Online   |   Women of China   |   Xinhua News Agency   |   China Daily
CGTN   |   China Tibet Online   |   China Radio International   |   Global Times   |   Qiushi Journal
Copyright Chinatoday Paper Subscriptions 京ICP备10041721号-4