Sociedad
Shanghai: la nueva capital de la IA del Sur Global
2026-09-29    Fuente: Centro para las Américas    Autor: DANA BURTON*

FUE un honor formar parte de la histórica Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial 2026 (WAIC, siglas en inglés) y de su Foro Ganar-Ganar BRICS, celebrado aquí mismo, en Shanghai. Para alguien como yo, que lleva más de 25 años viviendo y trabajando en China, presenciar cómo esta ciudad se ha transformado de una potencia manufacturera en el innegable epicentro del futuro multipolar de la inteligencia artificial (IA) ha sido una experiencia muy especial. Esto no fue simplemente otra feria tecnológica. Fue un movimiento estratégico de gran alcance para institucionalizar un ecosistema alternativo de gobernanza y desarrollo de la IA fuera del orden liderado por Occidente. 

China no se limitó a hablar de ello. Construyó el escenario, invitó a los protagonistas y comenzó a materializar la visión.

 

19 de julio de 2026. Visitantes se detienen ante el stand de Huawei en la WAIC 2026 para observar Atlas 950 SuperPoD. 

De declaraciones a acciones tangibles 

El BRICS —un grupo de economías emergentes que cooperan para promover y defender los intereses del Sur Global— ha evolucionado rápidamente. El grupo original se amplió en 2024 para incorporar a Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Irán, Egipto y otros países, los cuales son importantes actores del Sur Global dotados de capital, energía, mercados y peso estratégico. Lo que comenzó con el Grupo de Estudio de IA y el marco de cooperación de 2024 ha pasado ahora de declaraciones conjuntas bien intencionadas a una práctica concreta. 

En la WAIC de este año, el Foro Ganar-Ganar BRICS puso de manifiesto ese cambio. Hablamos de nubes informáticas conjuntas, modelos fundacionales de código abierto compartidos y adaptados a los distintos idiomas y necesidades de los países del BRICS, así como de entornos de prueba de data sandboxes (herramientas que nos proporcionan entornos donde poder probar nuevas prácticas y tecnologías relacionadas) transfronterizos que respetan la soberanía al tiempo que permiten la colaboración. Este es el tipo de infraestructura práctica que realmente puede marcar la diferencia para los países que han quedado excluidos o han tenido que pagar precios excesivos debido al sistema monopolizado por Estados Unidos y la Unión Europea. 

El discurso inaugural del presidente Xi Jinping, el primero que pronuncia en la WAIC, reforzó este planteamiento. China se comprometió a ofrecer a países en desarrollo 5000 oportunidades de programas de capacitación y seminarios sobre la IA durante los próximos cinco años y prometió construir centros internacionales de cooperación para la aplicación de la IA con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la Liga de Estados Árabes, la Unión Africana, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Organización de Cooperación de Shanghai y el BRICS. Asimismo, el presidente chino habló de la IA como una tecnología que debiese estar al servicio de toda la humanidad. La Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, creada con 29 países fundadores y con sede en Shanghai, institucionaliza este enfoque. 

En tanto, Shanghai es ahora oficialmente la capital de la IA del Sur Global. No hay debate al respecto.

 

17 de julio de 2026. Algunos participantes conversan momentos antes de la ceremonia de apertura de la Conferencia Mundial de IA y la Reunión de Alto Nivel sobre Gobernanza Global de la IA 2026 en Shanghai. Fotos de Xinhua 

Contrarrestando el monopolio occidental 

La consigna “Hacer de la IA un bien público internacional en beneficio de toda la humanidad” no es simplemente retórica. Representa una narrativa diferente a la del modelo estadounidense y europeo, que se presenta como “IA democrática”, pero que puede parecer demasiado semejante a un control monopolístico revestido de un lenguaje sofisticado. 

Pensemos en ello: los controles estadounidenses a las exportaciones de chips y la Ley CHIPS tenían como objetivo frenar el avance de China en materia de IA. Sin embargo, en lugar de ello, aceleraron el impulso chino hacia alternativas nacionales, como los chips Ascend de Huawei, y favorecieron el desarrollo de un próspero ecosistema de código abierto. La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea va mucho más allá de Europa mediante sus normas de aplicación extraterritorial. Las grandes empresas tecnológicas —Nvidia, OpenAI, Google y Microsoft— dominan la infraestructura tecnológica, fijan los precios y, con frecuencia, vienen acompañadas de condiciones políticas o exigencias relacionadas con los datos que muchas naciones soberanas consideran inaceptables. 

China está ofreciendo algo diferente: la IA como un servicio de utilidad pública. No es coercitiva. Es respetuosa de la soberanía y asequible, así como lo suficientemente abierta para que todos los países puedan adaptarla a sus propios idiomas, culturas, industrias y valores. Ese mensaje está calando con fuerza entre las naciones cansadas de que se les diga que deben elegir entre una tecnología occidental costosa y sometida a sanciones, o quedarse sin alternativas. 

La celebración del foro en el marco de la WAIC, en Shanghai, fue un evento brillante. Los delegados pudieron observar de cerca el hardware y el software chinos de IA —incluidos los clústeres de Huawei, nuevos modelos fundacionales y aplicaciones de IA incorporada— mientras coordinaban formas concretas de compartir capacidad de cómputo, talento y capacidad de fabricación. Esto reviste especial importancia para miembros sometidos a sanciones, como Rusia e Irán, así como para la propia China, que continúa enfrentándose a restricciones estadounidenses, gracias a lo cual se está incorporando una creciente resiliencia al sistema. 

Desacoplamiento lento y soberanía digital 

Una de las cosas que más me llamó la atención fue el impulso para mancomunar recursos financieros soberanos, especialmente procedentes del Golfo, y talento técnico procedente de India, Rusia, Brasil y otros países del BRICS ampliado, para incorporarlos a megaproyectos liderados por China. Esto no es accidental. Redirige capital que, de otro modo, podría fluir hacia Silicon Valley o quedar atrapado en los mecanismos estadounidenses de supervisión de inversiones. 

China está creando una infraestructura paralela de IA: desde los chips —con el ecosistema Ascend de Huawei— hasta los modelos —grandes modelos de lenguaje (LLM) chinos de código abierto— y la infraestructura —nubes compartidas y marcos de datos—, los países pueden integrarse en este sistema sin tener que aceptar el paquete tecnológico occidental en su totalidad ni exponerse al riesgo de sanciones secundarias. 

Analistas a los que sigo de cerca, como Ben Norton, a quien tuve la oportunidad de conocer recientemente después de su contundente conferencia en la Universidad Fudan, llevan tiempo señalando esta tendencia. Las grandes empresas tecnológicas occidentales, construidas sobre expectativas exageradas, ecosistemas cerrados y valoraciones gigantescas, serán vulnerables una vez que la competencia real de código abierto procedente de China alcance una escala significativa. La burbuja no solo es posible: parece cada vez más probable, a medida que el resto del mundo desarrolla alternativas que no requieren suplicar por GPU ni cumplir normas de alcance extraterritorial. 

George Galloway y otras voces destacadas del ámbito geopolítico llevan mucho tiempo señalando que el poder cambia de manos cuando la mayoría de la humanidad deja de regirse por normas redactadas en Washington o Bruselas. Y estamos viendo justamente cómo aquello se está desarrollando en tiempo real en el ámbito de la IA. 

Un panorama más amplio y multipolar

Estamos avanzando hacia una nueva era caracterizada por un mundo genuinamente multipolar. La hegemonía occidental en el ámbito tecnológico —y, en términos más generales, en el orden mundial— está agotada. La burbuja tecnológica estadounidense de la IA, inflada por expectativas exageradas, sanciones que han terminado siendo contraproducentes y una incapacidad para proteger su supuesta superioridad tecnológica, se encamina hacia un ajuste de cuentas. Si la tecnología estadounidense estuviera realmente tan adelantada y fuera imposible de igualar, ¿por qué China ha sido capaz de reproducir, mejorar y ampliar alternativas con tanta eficacia? ¿Por qué cada vez más países están optando por el camino de China? 

Mi mejor consejo para cualquier amigo o ser querido que haya invertido grandes cantidades en acciones y empresas occidentales de IA —Nvidia, los grandes proveedores de servicios en la nube y las compañías de modelos cerrados— es salirse lo antes posible. 

El dinero inteligente ya se está reposicionando hacia el Sur Global y el emergente orden multipolar. Hay que centrarse en oportunidades relacionadas con el BRICS, los ecosistemas chinos de código abierto, las infraestructuras del Golfo y de los mercados emergentes, así como en proyectos que realmente proporcionen una IA que pueda ser utilizada por miles de millones de personas que anteriormente no podían permitírsela o que habían quedado excluidas por motivos políticos. 

Esto no consiste en elegir un bando dentro de una dicotomía infantil. Se trata de reconocer la realidad. La mayoría de la humanidad ha seguido adelante. Quiere una IA que funcione en favor de sus objetivos de desarrollo, que respete su soberanía y que no venga acompañada de sermones ni costes ocultos. China y sus socios del BRICS están proporcionando ese marco de manera pragmática, a gran escala y con una filosofía de “beneficio mutuo” que realmente tiene significado sobre el terreno. 

Shanghai no se limitó a albergar una conferencia. Fue escenario del nacimiento de un nuevo orden de la IA en el que el Sur Global ha dejado de ser un mercado pasivo y una fuente de datos baratos para convertirse en un cocreador y copropietario. 

La ola ya está aquí y más vale subirse a ella.

*Dana Burton es fundadora de Iron Mic y de Dana Culture Media Co.

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