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| Huellas rojas de la Gran Marcha en Sichuan | |
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¡Seguimos nuestro viaje en pos de las huellas del Ejército Rojo en su paso por Sichuan! A lo largo del camino nos hemos encontrado con algunos descendientes de los soldados que participaron en la Gran Marcha. Esta es una de esas historias. Xie Gongchan, quien recibió su nombre en honor al Partido Comunista de China (PCCh), nos recibe junto a las ruinas del templo Qiuji, en la prefectura autónoma de las etnias tibetana y qiang de Aba. “Nuestro padre, Xie Jinzhong, se unió al Ejército Rojo en 1933 en la base revolucionaria de Bazhong, en Sichuan, cuando tenía 18 años. Cuando las tropas del PCCh pasaron por su zona, fue uno de los que se unieron a la Gran Marcha. Nuestro padre era un pastor de yaks, así que su tarea era ofrecer bienes y alimentos en las situaciones de emergencia, además de proveer de carne de yak a las tropas y cocinarla”, relata Xie. “Tanto él como sus compañeros supervivientes contaban que jamás olvidarían los siete días de marcha por las praderas pantanosas, sin comida y expuestos a un clima feroz. Vio el dolor y la muerte de sus compañeros, pero también cómo aparecían modelos carismáticos que los animaban a seguir”. “Es difícil acceder a los recuerdos de mi padre, porque él fue apuñalado por una bayoneta en la cabeza y pasó muchos días inconsciente al borde de la muerte, lo cual afectó severamente a sus recuerdos”. Tras resultar heridos en las batallas, Xie Jinzhong y otros soldados fueron repartidos por distintas aldeas de la zona. Una familia tibetana cuidó de él. Más tarde, el soldado se casaría con una joven de la zona y formaría allí su familia, cerca del templo donde casi le arrebataron la vida. Tras recuperarse de sus heridas, él y otros soldados del Ejército Rojo decidieron agradecer a los pueblos tibetanos que les habían acogido y cuidado, por lo que empezaron a desarrollar y enseñar técnicas de agricultura de sus lugares natales para ampliar la variedad de vegetales de la zona. Hoy en día, las frutas y las verduras cultivadas en estas altas praderas siguen siendo una de las especialidades del área de Rongjiang, donde existen 55 cooperativas de frutas y vegetales que se venden en grandes ciudades como Chengdu y Chongqing. Xie Gongchan es parte de la memoria viva de la Gran Marcha, transmitida de forma oral, y hoy continúa este legado compartiendo la historia de su padre en escuelas, instituciones locales y ante los turistas que acuden cada vez en mayor número a empaparse de la cultura roja.
Xie Gongchan posa junto a los niños de la Guardería y Escuela Primera de la Esperanza en Rongjiang. Wei Yao
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