Sociedad
China en 2049
2026-07-31    Fuente: Centro para las Américas    Autor: AYMARA GERDEL*

 

1 de febrero de 2025. Empleados chinos y namibios participan en el juego de lanzamiento de arcos en el lugar de la III fase del proyecto de carreteras del Aeropuerto Internacional de Hosea Kutako de Namibia.

Nací en Jiaxing, en la provincia de Zhejiang”, respondió Li Miao cuando le pregunté en clase por su ciudad de nacimiento. Lo dijo orgullosa. Y enseguida añadió, como si fuera un dato más: “Allí se declaró la fundación del Partido Comunista de China (PCCh), profesora”. 

Li Miao fue mi estudiante. Es brillante, estudia economía internacional y habla tres idiomas, recita poesía en español y chino, se define como latinoamericanista y conoce la historia de China y de América Latina con la misma precisión. Era la estudiante más responsable de la clase. Cuidaba de todos. Y aunque nunca me lo dijo, sabía que formaba parte de la juventud del PCCh. 

Soy profesora venezolana y he vivido y estudiado en China desde 2018. 

Un ejemplo común 

En otra ocasión, después de clases, Li Miao me contó algo más. Su abuelo había sido un campesino en Zhejiang y no sabía leer, ni escribir, mientras que sus padres habían tenido que emigrar a Shenzhen, en la provincia de Guangdong, donde trabajaron durante la reforma y apertura, por lo que ambos habían tenido que hacer un gran sacrificio para que ella pudiera estudiar en la universidad. 

Pero la historia de Li Miao no es un caso aislado. El sacrificio de sus abuelos y de sus padres no fue la excepción en un proceso que ayudó a encarrilar al país hacia la modernización y el desarrollo, sino más bien, algo común. En China, hay millones de jóvenes como Li Miao en cada rincón del país, y todos ellos representan el rostro vivo del PCCh. 

Tras 105 años desde su fundación en 1921, el PCCh ha logrado implementar lo que pocos partidos en el mundo han podido alcanzar: un sistema de gobierno exitoso que ha creado un modelo de desarrollo que sacó a 800 millones de personas de la pobreza y ha sido capaz de convertir a la nieta de un campesino analfabeto en una joven universitaria que habla tres idiomas y es capaz de recitar poesía latinoamericana.

9 de junio de 2026. Alumnos practican sus habilidades lectoras en una escuela primaria del poblado de Jiuzhou, distrito de Lingshan, región autónoma de la etnia zhuang de Guangxi. Fotos de Xinhua

La nueva generación del PCCh 

El PCCh hoy cuenta con más de 101,2 millones de miembros, de los cuales aproximadamente 20 millones tienen menos de 35 años (una cifra que crece cada año), y 31,5 % son mujeres, con una presencia cada vez mayor en puestos de liderazgo y formación académica. 

Según el “Boletín Estadístico de la Militancia del Partido Comunista de China”, más de 59,76 millones de miembros del PCCh tienen títulos universitarios o superiores, lo que representa el 59 % del total. Y entre sus militantes, más de 2,53 millones son jóvenes estudiantes. 

Li Miao es una de ellas: pertenece a una nueva generación de jóvenes, y es heredera de una civilización antigua y de un país en desarrollo y socialista, que mediante gestas heroicas, logró materializar la fundación de la República Popular China. 

Es precisamente esta nueva generación de jóvenes la que tendrá que asumir la noble tarea de llevar a cabo la modernización socialista en 2035 y la revitalización de China para convertirse en una gran sociedad socialista moderna para 2049. 

Pero este cometido deberá ser cumplido en un mundo donde el orden internacional se ha ido desmoronando y hundiendo en el caos, a raíz del fin de la era unipolar y el nacimiento de un nuevo orden multipolar, fragmentado y en disputa, que ya no se escribe en Occidente sino en Asia. En medio de dicho escenario, la disputa por el control de productos estratégicos como chips, inteligencia artificial, finanzas, robótica, tierras raras, soja, gas, petróleo, armas y fertilizantes será determinante en lo que resta del siglo XXI. 

Conceptos centrales de la IGG 

En ese contexto, China ha propuesto un nuevo modelo de gobernanza global, plasmado en el libro blanco “Una gobernanza global más justa y equitativa: Principios, propuestas y acciones de China”. El documento presenta la Iniciativa para la Gobernanza Global (IGG), basada en cinco conceptos centrales: la igualdad soberana, el Estado de derecho internacional, el multilateralismo, un enfoque centrado en el pueblo y la acción real. La igualdad soberana está consagrada en la Carta de la ONU como el primero de todos los principios y la norma suprema que rige las relaciones entre Estados. Los países, sean grandes o pequeños, fuertes o débiles, desarrollados o en desarrollo, tienen el mismo grado de igualdad en la comunidad internacional. Según el libro blanco, la soberanía y la dignidad de cada nación deben ser respetadas, y todas tienen el mismo derecho a participar, deliberar y beneficiarse de la gobernanza global. El Estado de derecho internacional es la garantía fundamental de la gobernanza global, añade el documento. Solo un sistema de gobernanza global basado en la ley puede proporcionar a todos los países un entorno de desarrollo justo, lograr un equilibrio entre derechos y obligaciones, y hacer que el orden internacional sea más justo y equitativo. El multilateralismo surgió a favor de la paz y el desarrollo, y los mecanismos multilaterales son vitales para abordar los problemas globales. Ningún país puede lograr el desarrollo al margen del sistema de gobernanza global, ni asegurar su futuro sin participar en la cooperación internacional. El libro blanco subraya que no se trata de si lo elegimos o no; el multilateralismo es el único camino viable. El bienestar de la población es una preocupación central de la gobernanza global. Los pueblos de todos los países del mundo son los participantes esenciales y los beneficiarios directos de la gobernanza global. Solo sirviendo al interés público, fortaleciendo la confianza popular y satisfaciendo las expectativas de la ciudadanía, puede el sistema de gobernanza global ganar un apoyo amplio y funcionar con eficacia, indica el texto. De acuerdo con el libro blanco, la gobernanza global tiene su fuente de vitalidad en la práctica, depende de la acción y se verifica mediante su efectividad. 

Lejos de ser una mera declaración burocrática, el documento constituye una hoja de ruta que muestra a los países del Sur Global cómo construir colectivamente un nuevo sistema internacional donde el hegemonismo resulta inaceptable. 

El caso de Li Miao no es solo la historia de una joven china, sino un ejemplo vivo del camino chino, y de lo que este es capaz de ofrecer a otras naciones del mundo en desarrollo: igualdad, soberanía, un mundo multipolar y un nuevo tipo de relaciones internacionales, con un enfoque centrado en las personas y acciones reales de cara a la construcción de un futuro compartido y sostenible para la humanidad. 

Miao significa “retoño”, lo cual encaja perfectamente con la vida de la joven estudiante. Li Miao es el fiel reflejo de una semilla que su abuelo, un campesino analfabeto, sembró en pos de la materialización del sueño de la gran revitalización por parte del pueblo chino.

*Aymara Gerdel es directora del Centro Venezolano de Estudio sobre China (CVEC) y del Centro de Investigación Comunidad de Futuro Compartido China-Venezuela, así como profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de la Universidad de Comercio y Economía Internacional (UIBE). 

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