Sociedad
Trabajando hacia un mismo objetivo
2026-07-31    Fuente: Centro para las Américas    Autor: CHEN ZHIGANG*

LA modernización es el producto del desarrollo de las fuerzas productivas hasta una etapa determinada, un signo distintivo del desarrollo y progreso de la civilización humana, y una meta común perseguida con perseverancia por todos los países del mundo. Bajo el liderazgo del Partido Comunista de China (PCCh), el pueblo chino completó en poco más de 70 años el proceso de industrialización que a los países desarrollados les tomó entre 200 y 300 años. Esto dio lugar al camino de la modernización china, derribando el mito de que “modernización equivale a occidentalización”. De este modo, no solo se enriqueció y desarrolló la teoría de la modernización humana, sino que también se proporcionó una importante referencia metodológica para que los países en vías de desarrollo avancen hacia la modernización.

 

27 de abril de 2026. Una campesina cosecha tomates en un invernadero en la base de cultivo de hortalizas del poblado de Mujing, en el distrito de Lulong, provincia de Hebei.

Conexión entre historia y realidad 

Uno de los primeros puntos que cabe destacar es la adhesión entre la historia y la realidad, así como la exploración de manera independiente de un camino propio hacia la modernización, partiendo de las condiciones nacionales, la herencia cultural y la etapa de desarrollo económico. La modernización china comparte las características comunes de la modernización de todos los países y se ajusta a las leyes universales de dicho desarrollo; al mismo tiempo, se basa firmemente en su propia herencia histórica y sus condiciones nacionales particulares, siguiendo inquebrantablemente su propio camino. El tipo de sistema de gobernanza que elige un país está determinado por su legado histórico, sus tradiciones culturales, su nivel de desarrollo económico y social, y, en última instancia, por su pueblo. En esa línea, el sistema de gobernanza actual de China es el resultado de un desarrollo a largo plazo, una mejora gradual y una evolución endógena cimentada en la historia, la cultura y el desarrollo de la nación. 

La práctica ha demostrado que el socialismo con peculiaridades chinas y el sistema de gobernanza del país gozan de una fuerte vitalidad y de enormes ventajas al estar guiados por el marxismo, estar arraigados en suelo chino y poseer profundas raíces culturales tradicionales. Solo cuando las raíces son profundas, el follaje es exuberante. Los países en vías de desarrollo solo podrán avanzar con firmeza y estabilidad a largo plazo si exploran de forma independiente sus propios caminos partiendo de su historia, cultura, naturaleza social y nivel de desarrollo económico, en lugar de copiar mecánicamente los modelos de otros países.

 

8 de julio de 2026. Un trabajador utiliza un microscopio industrial para inspeccionar un dispositivo de fijación en el taller de pruebas de productos terminados de la Plataforma de Servicios Públicos de Pruebas de Chips de Zhangjiang, ubicada en la incubadora Zhangjiang Hi-Tech, en la Nueva Área de Pudong, Shanghai. Fotos de Xinhua

Una garantía fundamental 

Un segundo aspecto vital tiene que ver con la relación entre la salvaguardia de la autoridad central y la estimulación de la iniciativa y creatividad del pueblo para garantizar el avance de la modernización a paso firme. Cuando los que están en la cima y los que están abajo se unen bajo un mismo propósito, su fuerza es capaz de cortar el metal. Por un lado, solo salvaguardando la autoridad central se puede proporcionar un entorno político estable para la modernización y concentrar las fuerzas de todas las partes. El liderazgo del PCCh es la característica más esencial del socialismo con peculiaridades chinas y la mayor ventaja de este sistema. El liderazgo del Partido determina la naturaleza socialista de la modernización china, asegura el avance continuo hacia sus objetivos de lucha y concentra una fuerza colosal para superar las dificultades y obstáculos que se presenten en el camino. Esta ventaja institucional basada en el liderazgo del Partido es la garantía política de dos grandes milagros: el rápido desarrollo económico y la estabilidad social a largo plazo. 

Por otro lado, el país se ha adherido al concepto de desarrollo centrado en el pueblo, salvaguardando en todo momento los intereses fundamentales de las masas. Esto le ha dado a la modernización el respaldo de la gran mayoría del pueblo, estimulando su vitalidad creativa e innovadora. Dado que los países en desarrollo suelen tener economías débiles y tecnologías rezagadas, lograr la modernización requiere tanto de despliegues y decisiones verticales (de arriba hacia abajo) por parte de partidos políticos y Gobiernos firmes, como del fuerte apoyo horizontal (de abajo hacia arriba) de las masas populares, siendo esta combinación la garantía fundamental para que la modernización avance de manera sostenible. 

Unidad entre Gobierno y mercado 

En tercer lugar, es menester la unidad entre un Gobierno competente y un mercado eficiente para asegurar la eficiencia y equidad de la modernización, así como su vitalidad y orden. La combinación del socialismo con la economía de mercado y el papel de las “dos manos” (el Gobierno y el mercado) constituye un gran avance teórico y práctico del PCCh, gracias a lo cual se ha logrado una doble tracción de cara hacia la modernización china. En esa línea, para alcanzar la modernización los países en desarrollo no solo deben permitir que el capital desempeñe un papel decisivo en la asignación de recursos para estimular la vitalidad y la eficiencia, sino que también deben fortalecer la planificación, la regulación y la supervisión gubernamentales. Es necesario regular y contener el capital para evitar su crecimiento desmedido, garantizando así la equidad y el orden, los cuales constituyen condiciones indispensables para lograr un desarrollo económico sano y rápido. 

Independencia y apertura 

En cuarto lugar, es necesario mantener la independencia y la apertura hacia el exterior para lograr una interacción dinámica entre el plano nacional e internacional, aprovechando al máximo los recursos de ambas partes. La modernización china ha resuelto el dilema entre la independencia y el desarrollo. Por un lado, China ha mantenido una política estratégica de independencia y autosuficiencia, estimulando su motor endógeno, oponiéndose resueltamente al hegemonismo y salvaguardando con firmeza la integridad e independencia de la soberanía nacional. Por otro lado, se ha adaptado activamente a la tendencia de la globalización económica, elevando continuamente el alcance, la intensidad y el nivel de su apertura al exterior, y asimilando los logros destacados de la civilización humana. 

Las lecciones de la historia nos enseñan que el aislamiento y el hecho de apartarse del camino principal de desarrollo de la civilización humana conducen al rezago y a la vulnerabilidad, pero que también la dependencia excesiva del extranjero expone al país a ser asfixiado, dificultando su desarrollo. No se puede depender de otros países en lo que respecta a las tecnologías angulares que sostienen el ciclo vital del desarrollo nacional, por lo que es imprescindible persistir en la innovación de forma independiente. Para los países en desarrollo, es crucial fortalecer y expandir sus industrias con características distintivas al igual que sus ventajas competitivas para elevar su nivel tecnológico, al tiempo que se integran a la globalización económica bajo los principios de desarrollo abierto y cooperación en base a ganancias compartidas. 

Unificación de metas 

Por último, hay que adherirse a la unidad entre los objetivos a largo plazo y las metas a corto plazo e impulsar la modernización de manera gradual y escalonada. Alcanzar la modernización no es una tarea de un solo día. Debido a ciertos atrasos económicos y culturales, no se puede pretender alcanzar la modernización de la noche a la mañana, sino que esta requiere de una lucha continua y un progreso escalonado. Esta es una ley del desarrollo de la modernización que aplica para todos los países, y se manifiesta de forma aún más evidente en el caso de China. En base a los objetivos estratégicos a largo plazo de la modernización así como planes y programas a corto plazo (como los planes quinquenales), se ha acelerado el paso en una carrera de relevos consecutiva, creando un milagro en la historia del desarrollo de la modernización humana. 

Los países en vías de desarrollo, cuyas bases económicas suelen ser débiles, deben defenderse de las intromisiones externas y luchar firmemente por sus objetivos de modernización a largo plazo. Al mismo tiempo, deben basarse en la realidad, ajustar sus políticas con moderación conforme avanza la práctica y adherirse a un progreso gradual. Así, con pequeñas victorias de cara a un gran triunfo, se podrá lograr un salto cualitativo. 

El éxito de la modernización china radica en la capacidad que ha tenido el país para profundizar y desarrollar su comprensión de las leyes del desarrollo de la sociedad humana, gestionando adecuadamente una serie de relaciones fundamentales. Debido a las diferencias en las condiciones nacionales, la historia y la cultura de cada país, la modernización china no puede ofrecer una fórmula prefabricada que pueda ser replicada de la misma forma en aquellos países en vías de desarrollo. China no ha importado modelos extranjeros ni tampoco pretende exportar su propio modelo, pero lo que los países en desarrollo sí pueden hacer es tomar a China como una valiosa referencia en el plano metodológico.

*Chen Zhigang es vicepresidente e investigador de segundo nivel del Instituto de Marxismo de la Academia China de Ciencias Sociales.

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