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HACE 105 años, cuando se fundó el Partido Comunista de China (PCCh), apenas contaba con poco más de 50 miembros. En la actualidad, se ha convertido en el partido gobernante más grande del mundo, con más de 100 millones de miembros.
1 de julio de 2026. Celebración solemne con motivo del 105.° aniversario de la fundación del Partido Comunista de China en el Gran Salón del Pueblo en Beijing. Xinhua Esta extraordinaria expansión, desde un pequeño grupo revolucionario hasta un pilar fundamental de un país grande, no es simplemente una historia en la que ha aumentado el número de miembros, sino un testimonio de la capacidad del Partido para adaptarse, innovar y mantenerse conectado con las aspiraciones del pueblo chino. Durante más de un siglo, el PCCh ha dirigido al país en medio de guerras, reformas y una transformación económica sin precedentes, consolidando continuamente su legitimidad en los avances tangibles de la nación y en el bienestar del pueblo. En un acto de conmemoración por el 105.° aniversario de la fundación del PCCh en Beijing el 1 de julio, Xi Jinping, secretario general del Comité Central del PCCh, señaló que el Partido, mediante esfuerzos incansables, ha guiado al pueblo chino para escribir la más grandiosa epopeya de la milenaria historia de la nación china.
9 de junio de 2026. Wu Yaqin (tercera de la der.), secretaria del Partido de la comunidad de Changshan Huayuan en el distrito de Kuancheng, ciudad de Changchun, provincia de Jilin, conversa con algunos residentes. Xinhua El pueblo primero Después de la Revolución de 1911, que derrocó a la dinastía Qing (1616-1911), se hicieron numerosos intentos para introducir modelos políticos occidentales que, según algunos, pudieran salvar al país de la decadencia de su antigua civilización. Entre ellos se encontraban el sistema parlamentario, el sistema multipartidista y el sistema presidencial, pero ninguno de ellos trajo paz ni estabilidad al caos que reinaba en el país. Fue en este contexto que nació el PCCh en 1921. El Partido propuso una nueva visión al combinar el marxismo, una teoría revolucionaria que, según los progresistas, podía ofrecer una nueva solución a los problemas de China, junto con la realidad nacional del país y las filosofías tradicionales chinas sobre la gobernanza. De este modo, en 1949, se fundó la República Popular China, con el PCCh como partido gobernante. Desde su fundación, el PCCh asumió como misión la búsqueda de la felicidad del pueblo chino y la revitalización de la nación china, siendo este un compromiso que ha permanecido en el centro de su filosofía de gobierno. “Las aspiraciones del pueblo de vivir una vida mejor deben ser siempre el objetivo de nuestro trabajo”, declaró Xi en una ocasión. Asimismo, ha instado a todos los miembros del Partido a tener siempre presente la idea de que “el país es el pueblo, y el pueblo es el país”. Esta filosofía, que pone al pueblo en primer lugar, se refleja en políticas concretas que han transformado directamente la vida de millones de personas, siendo la lucha contra la pobreza un ejemplo claro de ello. “En los últimos cuarenta años, el número de personas en China con ingresos inferiores a 1,9 dólares al día –el umbral internacional de la pobreza definido por el Banco Mundial para medir la pobreza extrema a escala mundial– se ha reducido en cerca de 800 millones. Gracias a ello, China ha contribuido a casi el 75 % de la reducción mundial del número de personas que viven en situación de pobreza extrema”, señala el informe “Cuatro Décadas de Reducción de la Pobreza en China”, elaborado conjuntamente por el Banco Mundial y el Centro de Investigación para el Desarrollo del Consejo de Estado de China que fue publicado en 2022.
17 de julio de 2026. Una mujer promociona algunos productos agrícolas mediante una transmisión en vivo en una zona de cultivo de peras en el poblado de Luniao, en la ciudad de Hangzhou, provincia de Zhejiang. Xinhua En particular, entre 2012 y finales de 2020, China sacó de la pobreza a casi 100 millones de habitantes de las zonas rurales, una cifra superior a la población total de Alemania. Mediante medidas específicas, como el traslado a nuevas viviendas, la capacitación profesional, programas de microcrédito y mecanismos de apoyo entre miembros del Partido en las ciudades y las comunidades rurales, la campaña contra la pobreza fue capaz de llegar hasta remotas aldeas en medio de las montañas y regiones habitadas por minorías étnicas. A finales de 2020, los 832 distritos que habían sido catalogados como pobres lograron superar oficialmente la línea de la pobreza, marcando la primera vez en la historia de China que la pobreza absoluta había sido erradicada a escala nacional. Sin embargo, esta lucha no terminó allí. Dado que la pobreza puede reaparecer con la misma rapidez con la que desaparece, el Partido estableció un sistema integral de seguimiento y asistencia con el fin de evitar que la población rural volviera a caer en la pobreza a gran escala. Un sistema nacional de alerta temprana rastrea los hogares cuyos ingresos descienden por debajo del umbral establecido como consecuencia de enfermedades, desastres naturales y cambios repentinos en el empleo. Cuando una familia es identificada como vulnerable, recibe apoyo según sus necesidades, que puede incluir fondos de ayuda de emergencia, intermediación laboral o subsidios sanitarios. Este mecanismo dinámico garantiza que ninguna familia vuelva a caer en la pobreza extrema una vez superada. Más allá de la prevención inmediata de la pobreza, la visión a largo plazo es la vigorización rural, concebida como una estrategia integral para transformar el campo chino en comunidades más prósperas, más bellas y más habitables. A diferencia de la campaña del alivio de la pobreza, cuyo objetivo principal era garantizar un nivel mínimo de vida, la vigorización rural busca reducir la brecha entre las zonas urbanas y las rurales mediante la modernización de la agricultura, la mejora de las infraestructuras y la creación de oportunidades de empleo no agrícola en las aldeas. Entre las principales iniciativas destacan las subvenciones destinadas a facilitar el regreso de los graduados universitarios a sus lugares de origen, el impulso de plataformas de comercio electrónico que conectan directamente los productos agrícolas con los consumidores urbanos y la preservación del patrimonio cultural tradicional como recurso turístico. Desde terrazas de arroz en la provincia de Yunnan hasta huertos de manzanos en la provincia de Shaanxi, estas políticas están convirtiendo regiones anteriormente empobrecidas en nuevos polos de dinamismo económico. El objetivo final no es únicamente garantizar la supervivencia, sino ofrecer dignidad, oportunidades y un futuro en el que todo el pueblo, ya sea que viva en una gran metrópoli o en una pequeña aldea en medio de la montaña, pueda compartir los frutos de la prosperidad nacional. La aldea de Gulu, en la provincia de Sichuan, es un ejemplo. Situada sobre un escarpado acantilado a la entrada del Gran Cañón del río Dadu, esta aldea de la etnia yi solía ser conocida como la “aldea de las escaleras al cielo”, ya que sus habitantes debían trepar escaleras hechas de madera y lianas solo para salir de sus hogares, en un recorrido que tomaba medio día. En 2018, como parte de la campaña nacional de alivio de la pobreza y la vigorización rural, se construyó un teleférico de 750 metros para conectar la aldea con el exterior. Desde entonces, se puede realizar el trayecto en apenas unos minutos, toda vez que los hogares hoy cuentan con agua corriente, electricidad y redes de telecomunicaciones. Junto con la mejora de la calidad de vida, hoy en día los habitantes de Gulu tienen la posibilidad de explorar el mundo más allá de su aldea y gozar de mayores ingresos. Para 2024, la cobertura de redes 4G y 5G ya había llegado a la aldea, de modo que los habitantes locales pueden realizar transmisiones en vivo desde los patios de sus casas, los turistas pueden pagar a través de un simple código QR y productos como el cerdo marinado y las nueces llegan a consumidores de todo el país. Zheng Wangchun, director del comité de aldeanos y secretario de la célula del PCCh de la aldea de Gulu, afirmó que aún queda un largo camino por recorrer. “Nuestro trabajo está lejos de haber terminado. Debemos seguir mejorando la atención a las personas mayores y las condiciones de vivienda de quienes no pueden valerse por sí mismos, de tal modo que cada habitante de la aldea, y no solo los jóvenes y quienes tienen la capacidad de trabajar, pueda gozar de los frutos de la prosperidad,” declaró al semanario Beijing Review. Josef Gregory Mahoney, profesor de política y relaciones internacionales de la Universidad Normal del Este de China, afirmó que el Partido formula sus políticas reuniendo las ideas y la sabiduría del pueblo. “Posteriormente, utiliza esa sabiduría para formular políticas, combinando a menudo las aportaciones de las organizaciones populares y las conferencias consultivas, y trabaja junto con estos grupos y con el pueblo para ponerlas en práctica”, indicó a Beijing Review.
7 de julio de 2026. Turistas visitan un centro provincial de enseñanza y transmisión del arte thangka, en la aldea de Xisuo en la prefectura autónoma de las etnias tibetana y qiang de Aba, provincia de Sichuan. Wei Yao Una referencia para el mundo El modelo de desarrollo de China no ha pasado desapercibido más allá de sus fronteras. Mientras el país traza su propio rumbo arraigado en su contexto histórico y cultural único, está ofreciendo una alternativa a quienes alguna vez creyeron que la modernización debía seguir un camino único definido por los países de Occidente. Ali Yousif Ahmed, ex ministro de Relaciones Exteriores de Sudán y secretario general de la Liga de Asociaciones de la Amistad Árabe-China, observó que el PCCh ha guiado al país por una senda de desarrollo adaptada a sus condiciones nacionales, proporcionando “una importante referencia para los países en desarrollo que buscan una trayectoria de desarrollo independiente.” Entre diciembre de 2012 y mayo de 2021, los órganos de inspección disciplinaria y supervisión del PCCh investigaron a 392 funcionarios a nivel provincial y ministerial o superior, así como a aproximadamente 22.000 funcionarios a nivel departamental y de oficina. Durante el período, se impusieron sanciones por más de 626.500 violaciones a las normas de conducta del Partido. Una encuesta realizada por la Oficina Nacional de Estadísticas en 2022 mostró que la satisfacción pública con la lucha contra la corrupción había alcanzado el 97,4 %, 22,4 puntos porcentuales más que en 2012. Según Yousif, estas reformas internas han fortalecido significativamente la capacidad de gobernanza y el desempeño de los funcionarios del Partido, convirtiendo la experiencia del PCCh en una valiosa referencia para los países que buscan construir instituciones eficaces y responsables. En lugar de promover un modelo único aplicable a todos, China ha puesto énfasis en los intercambios y el aprendizaje mutuo a través de plataformas como la Reunión de Alto Nivel del PCCh en Diálogo con Partidos Políticos Mundiales y la publicación de Xi Jinping: La gobernación y administración de China en múltiples idiomas. “Al promover activamente el diálogo y la cooperación entre los partidos políticos de todo el mundo, el PCCh está desempeñando un papel constructivo y con visión de futuro en el enriquecimiento de las prácticas de gobernanza global y en la aportación de valiosos bienes públicos a la comunidad internacional,” declaró Adhere Cavince, un experto keniano en relaciones internacionales a la agencia de noticias Xinhua. “En una era de incertidumbre a nivel mundial, las acciones del PCCh sirven como un puente vital para fomentar la confianza, reducir los malentendidos y amplificar la voz de los países en desarrollo en los asuntos internacionales,” añadió. En medio de profundos cambios sin precedentes en un siglo, el mundo ha entrado en un nuevo período de turbulencia y transformación, con la humanidad nuevamente en una encrucijada de decisiones, sostuvo Xi en un discurso pronunciado el 1 de julio. “Debemos promover continuamente la construcción de la comunidad de futuro compartido de la humanidad”, añadió el mandatario chino. |
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