| Sociedad |
| 23 años de “flores de primavera y frutos de otoño” | |
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EN 2007, un año antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Liu Peng, entonces director de la Administración General de Deportes de China y presidente del Comité Olímpico de China, publicó un texto titulado “50 años de flores primaverales y frutos otoñales: la amistad florece en los cinco continentes” en el que rememoraba los esfuerzos de cooperación diplomática en materia deportiva entre China y otros países del mundo. En 1957, a través de la Comisión Nacional de Deportes, había enviado el primer equipo de entrenadores chinos a Vietnam, iniciando un camino diplomático. Entre todos ellos, destacó especialmente el acuerdo de cooperación deportiva con México desde 2003 a 2008, y que incluyó a 36 entrenadores de 12 disciplinas, entre las que se encontraban gimnasia, tenis de mesa, bádminton y clavados, entre otros. El equipo representó el envío más grande hasta la fecha de una serie de embajadores deportivos destinados a un solo país de cara a 2008, sellando una amistad que ha durado hasta nuestros días. Concretamente, el 27 de abril, la Embajada de México en China organizó un familiar evento en el que la Selección Nacional de Clavados de México, recién llegada a la capital china, pudo reunirse con la comunidad mexicana residente en China para recibir su calidez y apoyo de cara a la Súper Final del Mundial de Clavados 2026, celebrada en Beijing entre el 1 y el 3 de mayo. En su discurso de recepción, el embajador mexicano Jesús Seade destacó el “importante papel que este deporte ha adquirido en la relación de amistad y cooperación entre México y China”, además de señalar el hecho de que los entrenadores chinos han sido “clave del éxito de México, además de ser una inspiración y una fuente invaluable de conocimiento para los clavadistas”.
28 de noviembre de 2025. Ma Jin (centro), entrenadora de clavados, asiste a la ceremonia de conmemoración del 50.º aniversario del Premio Nacional de Deportes, celebrada en la ciudad de México. VCG El encuentro de dos mundos Entre el equipo de jóvenes clavadistas que estuvieron conversando y firmando autógrafos junto a la comunidad mexicana de Beijing, sin lugar a dudas destacó la figura del medallista olímpico Osmar Olvera, que no perdió su amplia y contagiosa sonrisa durante todo el evento. A sus 21 años, Olvera cuenta con dos medallas olímpicas en su palmarés, ambas obtenidas en los Juegos de París 2024. Según relató el joven mexicano a China Hoy, “desde los dos años, cuando aprendí a nadar, siempre buscaba desde donde aventarme. Tengo una obsesión por saltar al agua desde que tengo memoria”. Tanto es así que, desde muy joven, dada su predisposición y talentos naturales, empezó a entrenar el arte del clavado. Al preguntarle la razón por la cual México se ha destacado históricamente en el deporte, Olvera cree que se debe a que “los mexicanos somos muy aventados en general, nos gusta esa adrenalina. Tenemos una gran tradición de clavadistas y eso, a su vez, ha motivado a muchos niños, yo mismo me motivé viendo a otros clavadistas”. La vida de Olvera es uno de los múltiples ejemplos que cristaliza la política china que busca generar vínculos de amistad y cooperación entre países compartiendo entrenadores deportivos. En el caso de México, se trata de una historia que comenzó en 2003 y que cumple 23 años en 2026. Si hubiese que destacar un nombre en esta historia, indudablemente uno de ellos sería el de Ma Jin, entrenadora china de clavados que ha ayudado a los atletas del equipo de México a mejorar sus marcas desde 2003. Recibida y condecorada por el Gobierno mexicano, Ma Jin es una figura conocida tanto en los medios chinos como mexicanos. Tras su llegada con la delegación de entrenadores de China a México, llevó a la atleta Paola Espinosa a ganar la medalla de bronce en la plataforma de 10 metros sincronizados en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Desde entonces, la veterana china no ha cesado en estos 23 años, ayudando a los jóvenes mexicanos a cosechar múltiples éxitos. “Yo acudí a México sin ponerme grandes metas de ganar medallas o tener mucho éxito. Los logros que hemos ido consiguiendo han sido gracias al esfuerzo y al trabajo de cada día, poco a poco”, explica la entrenadora oriunda de Beijing. “Han sido sobre todo los sentimientos y las emociones que he ido desarrollando por los jóvenes los que han hecho que me haya quedado tantos años en otro país. Estoy muy orgullosa de que Osmar saliese de mi equipo y estar junto a él me da vida, fuerza y energías para seguir trabajando por México”, añade con una sonrisa. Por su parte, el deportista mexicano comparte un sentimiento recíproco. “Ma Jin, para mí, es como una segunda mamá, estoy más tiempo con ella que con la mía. Tenemos una muy buena relación tanto dentro de la alberca como fuera de ella. Funcionamos muy bien porque ella es muy exigente y a mí me gusta que me exijan. Pero fuera de los entrenamientos también me ayuda y me aconseja en otras cosas relacionadas con la vida”, cuenta Olvera.
27 de abril de 2026. La Selección Nacional de Clavados de México visita la Embajada de México en China. Álvaro Lorite López Raíces en Beijing, frutos en México A pesar de su vínculo emocional con los jóvenes, en el equipo de atletas mexicanos no es ningún secreto que Ma Jin es muy estricta durante los entrenamientos. Ella misma experimentó en su cuerpo la disciplina necesaria para ser una competidora de élite, por lo que trata de aplicar lo mismo entre sus alumnos. “De chiquita yo empecé a hacer ballet y ahí aprendí de los entrenamientos duros y la disciplina”, narra Ma. Criada por su tía en Beijing, desde muy pequeña, Ma Jin demostró tener un gran talento para los deportes y un cuerpo prodigioso para las acrobacias, ya fuesen sobre el suelo o en el aire. Con apenas siete años, una entrenadora se fijó en su don natural, a partir de lo cual comenzó su andadura profesional. Tras toda una vida en China, llegar a México, un país tan distinto en el que se hablaba otra lengua, no fue fácil. “Lo más difícil fue el idioma. Yo tengo la técnica pero no sabía cómo transmitirla y enseñarla. Además, en los momentos en los que encuentras problemas, las dificultades de comunicación aumentan”, dice la entrenadora. Sin embargo, curtida en el campo de la determinación, Ma Jin no se dio por vencida y siguió esforzándose por cumplir su cometido, llevando su tarea más allá del mero aspecto deportivo. “Debido a mi forma de ser, yo también quería transmitir nuestro conocimiento, nuestra sabiduría y nuestra cultura. Todo lo que a mí me enseñó mi entrenadora yo también se lo quiero enseñar a los mexicanos”, añade. De esta forma, la entrenadora no solo ha cumplido la tarea encomendada hace 23 años, sino que también se ha convertido en un puente que conecta la vida de jóvenes mexicanos con China. |
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