Sociedad
Traducción de la literatura latinoamericana en China
2026-06-01    Fuente: Centro para las Américas    Autor: LOU YU*

DESDE que en enero de 1950 se editó la primera obra de la literatura latinoamericana en China, Que despierte el leñador, una antología de poemas de Pablo Neruda, hasta diciembre de 2019, se han publicado 1037 obras literarias latinoamericanas traducidas al chino. 

 

Edición en chino del año 1950 de Que despierte el leñador, la primera obra literaria latinoamericana introducida en China. 

Detrás de esta historia están los esfuerzos de traductores, editores y editoriales. La traducción y difusión de la literatura latinoamericana en China están estrechamente vinculadas con la historia cultural de la República Popular China (RPCh), con el desarrollo del intercambio cultural, con el progreso de la industria editorial, así como con la historia de las relaciones bilaterales entre ambas partes. 

Teniendo en cuenta estos antecedentes, se puede dividir la historia de la traducción de la literatura latinoamericana en China en tres periodos: desde la fundación de la RPCh hasta 1978; desde 1979, año en el que se inició la reforma y apertura, hasta 1999; y desde el año 2000 hasta 2019, que es el último del que se han recogido datos para este estudio, todo lo cual permite esbozar un panorama general de la literatura latinoamericana en China. 

 

Algunas de las versiones en chino de Cien años de soledad, la obra reimpresa la mayor cantidad de veces y con el mayor número de traducciones en China. 

1949-1978, entre la literatura y la política 

Tras la fundación de la RPCh en octubre de 1949, una serie de políticas culturales crearon las condiciones favorables para la traducción y publicación de literatura extranjera. Con el fin de terminar con el escollo diplomático con América Latina, la política de China consistió principalmente en promover la diplomacia cultural, por lo que un total de 85 obras de literatura latinoamericana fueron publicadas en dicha época. 

Pablo Neruda y el escritor brasileño Jorge Amado fueron los autores con más obras traducidas al chino durante aquellos años, representando un 16 % del total. Por aquel entonces, los intercambios culturales entre China y América Latina estaban relacionados con la URSS, por lo que muchos intelectuales de izquierdas aprovechaban sus viajes a la URSS y a los países socialistas de Europa para viajar hasta China. En septiembre de 1951 Pablo Neruda recibió un encargo del Comité de la Paz entre los Pueblos y viajó a Beijing para entregarle un galardón a Soong Ching-Ling, una importante política y fundadora de este medio. Más adelante, el poeta fue apodado por el primer ministro Zhou Enlai como “la primera golondrina en la primavera de la amistad sino-latinoamericana”. 

En lo que respecta al género literario, se tradujeron 47 libros –entre novelas y antologías de cuentos-, lo que representa un 55 % del total, seguido por obras de poesía y drama, que alcanzan 23 y 8, respectivamente. En aquella época, la literatura extranjera traducida al chino tenía un estilo relativamente monótono y con un fuerte matiz realista. Respecto a las obras latinoamericanas, los temas principales elegidos eran las historias antiimperialistas, anticoloniales y antihegemónicas del pueblo latinoamericano y su vida real, las que presentaban, entre líneas, la semejanza entre América Latina y China en su carácter de países del Tercer Mundo. Como el primer país latinoamericano en establecer relaciones con China, Cuba es la nación con mayor cantidad de obras traducidas: un total de 16 títulos, seguida por Brasil, Chile y Argentina. 

El primer departamento dedicado a la enseñanza del español fue fundado en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, en 1952. Por lo tanto, los primeros traductores de español en China no surgieron hasta la década de 1950, como Wang Yangle, Yi Qian, Wang Zhongnian o Wu Mingqi, entre otros. 

Las principales editoriales fueron People’s Literature Publishing House, China Writers Publishing House y Shanghai Literature and Art Publishing House. Asimismo, en 1956 se aprobó el Programa de Caracteres Chinos Simplificados, el cual dio paso a la sustitución de los caracteres tradicionales. Es decir, las primeras obras latinoamericanas en China fueron publicadas mediante el sistema tradicional y la escritura vertical. 

1979-1999, retorno al canon literario 

La III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido Comunista de China, celebrada en diciembre de 1978, supuso un significativo giro de trascendencia en la historia de la RPCh, al dar paso a un nuevo periodo con la reforma y apertura. En esta etapa se publicaron un total de 314 obras de literatura latinoamericana, distribuidas año a año de forma relativamente uniforme. Más de 100 escritores fueron traducidos al chino, siendo Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Jorge Amado los autores latinoamericanos con más traducciones al chino de la época, al representar un 21 % del total. 

En octubre de 1979 se fundó la Asociación China del Estudio de la Literatura Española, Portuguesa y Latinoamericana, una de las primeras sociedades dedicadas a la investigación de literatura extranjera en China. Gracias a los esfuerzos de diversos expertos, la selección de libros para su traducción se basó más en una orientación literaria que en consideraciones políticas e ideológicas, por lo que se prestó mayor atención a la calidad literaria. 

Las traducciones de los escritores representantes del boom latinoamericano se convirtieron en el tema central de las décadas de 1980 y 1990. Las publicaciones de seis de sus representantes suman 71 libros, que representan el 23 % del total. A partir de la década de los 90 del siglo XX, las obras traducidas registraron un estilo aún más variado y multicolor. Los escritos de Borges causaron especial conmoción en los lectores chinos. Las obras del argentino, alejadas de la realidad social, creaban otras realidades con numerosos referentes y alusiones literarias y filosóficas que proporcionaron otro paradigma para la creación. Mientras tanto, las obras de los representantes del boom latinoamericano empezaron a impulsar otro boom de lectura en China. 

Mo Yan, ganador del Premio Nobel de Literatura 2012 ha mencionado en repetidas ocasiones cómo Cien años de soledad supuso una gran fuente de inspiración. En un artículo publicado en 1986, Mo Yan confesó que algunas novelas y cuentos escritos en 1985 “recibieron, indudablemente, influencias trascendentales de la literatura extranjera, tanto en el planteamiento como en las técnicas narrativas”. 

Según Yan Lianke, uno de los mejores escritores contemporáneos chinos, la literatura latinoamericana sirvió como catalizador de la literatura china contemporánea. “El peso de su influencia tal vez haya sobrepasado la influencia de cualquier otra escuela, corriente o grupo literario de cualquier periodo, el impacto que ha causado en la literatura china ha sido prácticamente igual al de un terremoto o una erupción volcánica”, señaló en una oportunidad. 

Desde 1987, con la colaboración de la Asociación China del Estudio de la Literatura Española, Portuguesa y Latinoamericana, Yunnan People’s Publishing House ha editado sucesivamente cerca de 70 títulos bajo la “Colección de Literatura Latinoamericana”, destacando sobre el resto de editoriales, que oscilan entre los 6 y los 18 ejemplares. 

En 1992 China se adhirió oficialmente al Tratado Internacional de Derechos de Autor y comenzó a implementar el Convenio de Berna para la protección de derechos de autor. A partir de ese momento, la concienciación sobre los derechos de autor en el mundo editorial se fue reforzando gradualmente, con lo cual una serie de políticas y normativas pertinentes fueron estandarizándose cada vez más. Sin embargo, no fue hasta principios del siglo XXI que se regularon finalmente los derechos sobre las traducciones al chino de la literatura latinoamericana. 

2000-2019, de la homogeneidad al pluralismo 

En este periodo se publicaron un total de 638 obras latinoamericanas de 200 autores, incluyendo reediciones y distintas traducciones de una misma obra. Entre ellas, 373 libros salieron a la luz de 2013 a 2019, lo que representa el 58 % del total. Desde 2013, las relaciones entre China y América Latina ingresaron en un nuevo periodo de desarrollo integral, con una cooperación bilateral en continua mejora y un profundo desarrollo del intercambio cultural. 

Durante estos años, hubo una tendencia a adoptar criterios más diversos y amplios para la selección de obras. Junto con la visión de profesionales y expertos en literatura latinoamericana en China, la planificación y las decisiones editoriales se convirtieron en un factor importante. Escritores clásicos como Borges, García Márquez, Vargas Llosa y Cortázar siguieron ocupando un lugar destacado. Sin embargo, también llegaron a formar parte de esta lista aquellos autores exitosos en el mercado editorial de Europa y Estados Unidos, entre ellos el brasileño Paulo Coelho, el chileno Roberto Bolaño o la colombiana Ángela Posada Swafford. La obra con mayor número de reediciones y traducciones sigue siendo Cien años de soledad, con 16 ediciones de 14 traductores. 

A partir de 2013 hubo un esfuerzo consciente por traducir y publicar “escritores nuevos”; es decir, autores nuevos o desconocidos con muy poca obra editada o bien traducida por primera vez. Así, Eduardo Galeano y Roberto Bolaño se convirtieron en los escritores latinoamericanos emergentes más populares de los últimos años, cada uno con más de diez obras traducidas al chino. Entre estas, Las venas abiertas de América Latina y la trilogía Memoria del fuego de Galeano, junto con 2666 y Los detectives salvajes de Bolaño, recibieron muy buena acogida en China. 

La versión en chino de la obra Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.

 

La versión china de la última obra publicada de Roberto Bolaño, 2666

 

La Colección de cuentos de Borges, publicada en 1983. Fotos de cortesía 

Entre los años 2000 y 2019, el número de departamentos universitarios de español y portugués había crecido velozmente, lo cual favoreció la formación de traductores profesionales. Además de los respetados profesionales veteranos, la mitad de los traductores de este periodo corresponde a jóvenes nacidos en las décadas de 1970 y 1980 como Fan Ye o Xuan Le. Un total de 102 editoriales participaron en las traducciones, de modo que la industria editorial experimentó un desarrollo considerable, con un mecanismo de funcionamiento más sistemático, estandarizado e internacionalizado. También se aceleró significativamente el ritmo de introducción de libros extranjeros al mercado chino. 

Al observar las tendencias de los tres periodos, se puede deducir una tendencia creciente de publicaciones, un abanico de autores más diverso, un predominio de la novela respecto a otros géneros, una concentración de determinados países (como Argentina, Chile, México y Brasil), un incremento continuo de traductores y un desarrollo del sector editorial, todo lo cual apunta a un creciente interés y desarrollo por la literatura latinoamericana por parte del público chino.  

*Lou Yu es doctora en Literatura Hispanoamericana e investigadora asociada de la Academia China de Ciencias Sociales. 

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