| Sociedad |
| Una mina para el bienestar | |
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Sede de la Planta de Tratamiento de Aguas Ácidas del Túnel Kingsmill. Antes de que nos mudáramos a la Nueva Ciudad de Morococha, el agua que bebíamos era de mala calidad y solo podíamos obtenerla por unas horas en fuentes públicas. Ahora, el agua proviene de una planta moderna y, por fin, tenemos acceso a agua limpia, algo que antes ni siquiera podíamos imaginar, disponible las 24 horas del día”, cuenta Víctor Chávez, un minero jubilado de 66 años, mientras abre el grifo que transporta el agua potable durante todo el año. Sin embargo, antes de 2007, la zona sufría problemas de contaminación del agua y un suministro limitado. El cambio comenzó ese año, cuando la empresa Aluminum Corporation of China (Chinalco) adquirió el proyecto de cobre Toromocho. Frente a los pasivos ambientales históricos y las expectativas de la comunidad, Minera Chinalco Perú se ha adherido al principio de “respetar los recursos, el país anfitrión y a las comunidades de la zona minera”. A lo largo de 19 años, las aguas residuales se han transformado en corrientes limpias, especies en peligro han regresado a su hábitat, ha surgido una ciudad moderna y la vida de los residentes ha mejorado progresivamente. De este modo, Minera Chinalco Perú ha trazado un camino de desarrollo sostenible que comenzó con la explotación recursos y ha culminado en la creación de valores compartidos.
Septiembre de 2023. La Minera Chinalco Perú proporciona becas a estudiantes locales. Protegiendo el verde de los Andes El proyecto de cobre Toromocho se ubica en la provincia de Yauli, en la parte central de la cordillera de los Andes, una zona rica en recursos minerales, pero que también arrastra una pesada carga ambiental debido a la explotación minera a gran escala llevada a cabo en el siglo XX. Tras asumir el proyecto en 2007, Minera Chinalco Perú se encargó de la restauración ambiental de la zona, situando la recuperación ecológica y la operación verde como pilares fundamentales de su desarrollo. Para mitigar de manera significativa el problema de la contaminación del agua que afectaba a la región desde hacía más de 80 años, Minera Chinalco Perú, incluso antes de que su propio proyecto entrara en funcionamiento y bajo un compromiso de vertido cero de aguas residuales, invirtió 70 millones de dólares en la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Ácidas del Túnel Kingsmill. Esta planta, además de tratar las aguas contaminadas históricas, depura también las aguas residuales generadas por otras actividades mineras de menor escala en la región. Tras su tratamiento, el agua se convierte en caudales limpios que son utilizados ampliamente para la irrigación agrícola y la ganadería, lo cual ha mejorado tanto el entorno como las condiciones de vida de la población local y beneficiado a cientos de miles de residentes aguas abajo. El compromiso ambiental de Minera Chinalco Perú no se limita a saldar los pasivos históricos. La cordillera de los Andes es uno de los principales focos de biodiversidad del mundo, y la empresa ha delimitado de manera proactiva una “reserva de vida” de más de 860 hectáreas en la zona norte del proyecto: el área de conservación San Antonio-Sierra Nevada. La minera busca maximizar la conservación de la biodiversidad mediante las tecnologías de monitoreo y protección. En noviembre de 2020, el gato andino —una especie en peligro de extinción con menos de 2500 ejemplares en el mundo— fue avistado en la reserva; la población del churrete de vientre blanco, un ave emblemática a nivel nacional, aumentó de 15 ejemplares en 2011 a 75 en la actualidad; y nueve especies de plantas en peligro, como Didymodon michiganensis, han sido reintroducidas en su hábitat natural tras su cultivo artificial. Todos estos logros constituyen una prueba clara del compromiso de la empresa con la protección de la biodiversidad. Para hacer más transparente esta labor de conservación, Minera Chinalco Perú también ha invitado a los residentes locales a formar un comité de supervisión, que actúa como un “vigilante ambiental”, con el fin de promover la coexistencia entre la industria y la naturaleza.
Población local recibe asistencia médica gratuita gracias al apoyo de la Minera Chinalco Perú. Construyendo una comunidad armoniosa Cuando las aguas cristalinas y las montañas verdes vuelven a hacerse realidad, surge una nueva cuestión clave: cómo lograr que el valor generado por la actividad minera y los frutos del desarrollo beneficien verdaderamente a la población local. El distrito de Morococha se encontraba al pie del monte Toromocho. Para resolver los problemas de vivienda que durante mucho tiempo afectaron a sus habitantes, Minera Chinalco Perú se adentró en la comunidad para conocer y escuchar las necesidades de los habitantes. A través de minuciosos estudios, planes de acción y la recolección de diversas opiniones, la minera decidió finalmente implementar un proyecto de reasentamiento en coordinación con el Gobierno local. De este modo, se puso en marcha en 2008 el primer proyecto en la historia minera de Perú destinado a reubicar de manera integral a toda una comunidad y construir una nueva ciudad. Desde el inicio, la empresa buscó garantizar plenamente los derechos e intereses legítimos de los residentes reasentados. En 2012 se completó la construcción de la Nueva Ciudad de Morococha, con 1050 viviendas de alta calidad, así como más de 30 instalaciones públicas como escuelas, hospitales, iglesias, un edificio municipal, un estadio y un relleno sanitario. Más de mil familias, con más de 5000 residentes, se trasladaron con éxito a sus nuevos hogares, iniciando así una nueva etapa en sus vidas. Contar con una vivienda digna es solo el comienzo, ya que también es fundamental disponer de oportunidades de empleo. En este sentido, Minera Chinalco Perú ofrece cada año asistencia técnica y formación profesional a los residentes de las comunidades locales en 15 ámbitos, como textilería, panadería, electricidad, artesanía y conducción. En 2025, la empresa organizó una serie de programas de capacitación de carácter social dirigidos a jóvenes, docentes, estudiantes y otros grupos, con la participación de más de 20.000 personas. “En los talleres de tejido, aprendí técnicas de tejido manual, redes y acabados con calidad de exportación. Este año, con el apoyo de Minera Chinalco Perú, nuestros productos artesanales han logrado venderse en ferias además de otros puntos de venta en diversas regiones, con buenos comentarios de los clientes”, comenta Marta Rosales, quien gracias a la capacitación en tejido adquirió nuevas habilidades para generar ingresos y encontró un nuevo sentido a su vida. Desde la formación hasta la práctica, los medios de subsistencia han quedado en manos de los propios residentes, lo cual ha servido para activar la fuerza endógena del desarrollo comunitario. La educación también ha sido otro de los pilares fundamentales del desarrollo. Solo en 2025, Minera Chinalco Perú invirtió aproximadamente 2.964.000 soles (878.233 dólares) en las zonas de Morococha y Yauli para llevar a cabo diversos proyectos, como el establecimiento de becas, la organización de programas de apoyo educativo, la adquisición de materiales didácticos, la capacitación docente y la mejora de las infraestructuras escolares, brindando un apoyo integral al desarrollo educativo local. A comienzos de 2025, Yelvin Nonalaya, beneficiario de una beca de la minera, logró ingresar a la Universidad Nacional del Centro del Perú, haciendo realidad su sueño y siendo un claro reflejo de los fructíferos resultados del apoyo de la empresa a la educación en la comunidad local.
Monitoreo ambiental en el área de conservación San Antonio-Sierra Nevada gracias al respaldo de la Minera Chinalco Perú. Consolidando las bases de la gobernanza El desarrollo sostenible del medio ambiente y de la comunidad no puede lograrse sin un sistema de gobernanza que integre una visión preventiva de riesgos, enfoques innovadores y una profunda sensibilidad humana. A lo largo de 19 años, “el respeto, la integridad, la cooperación, la responsabilidad, la innovación y la buena vecindad” han sido los principales valores que han guiado la labor de la minera. En materia de capacitación, la empresa organiza cada año programas y talleres para la mejora de habilidades, la gestión del cumplimiento y el intercambio intercultural, promoviendo el aprendizaje continuo de todos sus empleados. En cuanto al desarrollo profesional, ha establecido un sistema de promoción centrado en las competencias técnicas y la especialización, complementado con una doble vía de crecimiento —tanto en gestión como en el ámbito profesional—que ha permitido que 321 jóvenes hayan logrado desempeñarse en puestos acordes a sus capacidades, desarrollar su potencial y aportar valor, así como inyectar nueva vitalidad al desarrollo de la empresa. En términos de retribución y bienestar, la compañía ofrece salarios y beneficios competitivos alineados con estándares internacionales, junto con un sistema integral de gestión de la salud y de seguridad laboral que brinda un sólido respaldo a cada trabajador. Por otro lado, en 2025, la proporción de empleados locales alcanzó el 98 %. El equipo chino se centra en la dirección estratégica y la transferencia de tecnología y de modelos de gestión, mientras que el equipo local está a cargo de las operaciones diarias de la minera. Este modelo de colaboración, que ha sido aplaudido por su eficiencia e integración cultural, también ha sido ampliamente valorado por el Gobierno peruano. “Aquí, pasé de ser un trabajador común a convertirme en un referente en la gestión, obteniendo respeto y logros. Ser parte de Chinalco me llena de orgullo al contribuir al desarrollo de mi comunidad. Somos de Chinalco, somos parte de un mismo equipo”, comenta el joven empelado Sven Liberato, quien se desempeña como parte del personal de gestión y se siente profundamente identificado con la cultura de Minera Chinalco Perú. A su juicio, la empresa ha servido como una guardiana del entorno ecológico, una promotora de la prosperidad comunitaria y un puente para el intercambio intercultural.
Vista aérea de la Nueva Cuidad de Morococha. Fotos de cortesía |
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