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Museo de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang
2026-06-02    Fuente: Centro para las Américas    Autor: MENG JIAXIN

 

30 de septiembre de 2025. Fachada del Museo de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang. VCG 

COMO un centro milenario que conectaba las civilizaciones de Oriente y Occidente, Xinjiang, en el noroeste de China, conserva un legado cultural diverso y abundante. Aquí, los visitantes pueden rastrear la formación y el desarrollo de China como una nación unificada y multiétnica, conocer cómo diversas religiones fueron introducidas en esta región y cómo se adaptaron al contexto chino, y explorar los intercambios y el aprendizaje mutuo entre distintas culturas. 

Desde su establecimiento en 1959, el Museo de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang ha servido como una importante ventana para dar a conocer la espléndida historia de Xinjiang, con una colección de 24.592 piezas o conjuntos de reliquias culturales. 

Entre sus tesoros más célebres se encuentran el brazalete protector de brocado de la dinastía Han (206 a. C.–220 d. C.), tejido con caracteres chinos que significan “cinco estrellas que se elevan en el este auguran prosperidad para las Llanuras Centrales”; una pintura sobre seda de Fuxi y Nüwa; una figura de madera pintada de un rey celestial pisoteando a un demonio; y una figura pintada de una dama de la dinastía Tang (618-907) montada a caballo con un sombrero con velo. Estas valiosas reliquias narran en silencio la brillante cultura que floreció en esta región fronteriza. 

Un brazalete con un buen augurio 

El brazalete de brocado de la dinastía Han tejido con caracteres chinos es una reliquia cultural de primer grado bajo protección estatal y también una de las 195 piezas chinas cuya exhibición fuera de China continental está prohibida. 

En octubre de 1995, un equipo arqueológico que trabajaba en las montañas Kunlun realizó un importante descubrimiento en las ruinas de Niya, correspondientes a la dinastía Han, en la prefectura de Hotan, al suroeste de Xinjiang. Allí se encontró un fragmento de brocado de vivos colores en el brazo derecho de los restos de un hombre. Entre sus intrincados patrones aparecían ocho caracteres chinos escritos en escritura de sello. 

Esta es la aparición más antigua conocida hasta la fecha de la palabra “Zhongguo” (que hoy significa China, pero que durante la dinastía Han se refería al Estado de las Llanuras Centrales) descubierta en Xinjiang. Las “cinco estrellas” aluden a Venus, Júpiter, Mercurio, Marte y Saturno, reflejando la antigua creencia cosmológica china de los Cinco Elementos: metal, madera, agua, fuego y tierra. En la antigüedad, la alineación de estos cinco cuerpos celestes era considerada un presagio extremadamente favorable. Según los estudiosos, la frase era una expresión ampliamente utilizada de las creencias astrológicas y las aspiraciones de prosperidad y buena fortuna durante las dinastías Han y Jin (265–420). 

El brazalete está hecho de brocado Shu, un lujoso tejido de seda descrito en su tiempo como “una pulgada de brocado vale una pulgada de oro”. De forma rectangular con esquinas redondeadas, mide 18,5 centímetros de largo y 12,5 centímetros de ancho. El brocado utiliza cinco colores correspondientes a los Cinco Elementos. Los ocho caracteres están tejidos entre motivos de criaturas auspiciosas como pavos reales, grullas y tigres, lo cual constituye una combinación extremadamente rara. 

Las ruinas de Niya se ubicaban en el antiguo Reino de Jingjue, uno de los Treinta y Seis Reinos de las Regiones Occidentales durante las dinastías Han y Jin, y una parada clave en el tramo sur de la Ruta de la Seda. Se cree que el brazalete fue elaborado por artesanos en la actual provincia de Sichuan para la corte imperial Han, pero terminó en manos de alguien a miles de kilómetros, en Xinjiang, lo que da cuenta de las estrechas conexiones que existieron entre el Reino de Jingjue y el Imperio Han. 

 

Brazalete protector de brocado tejido con caracteres chinos que significan “cinco estrellas que se elevan en el este auguran prosperidad para las Llanuras Centrales”. Wei Yao 

Deidades creadoras 

Fuxi y Nüwa son las deidades que crearon a la humanidad en la mitología china. La pintura sobre seda de ambos, desenterrada en 1965 en una tumba situada en la ciudad de Turpan, en el centro de Xinjiang, es una pieza imprescindible para los visitantes del museo. 

Las primeras referencias textuales a esta pareja se remontan al Periodo de los Estados Combatientes (475–221 a. C.). El mito de la creación de la humanidad por estos dos dioses ya se había difundido ampliamente en China antes de la dinastía Han. Durante esta dinastía, sus imágenes empezaron a aparecer con mayor frecuencia en ladrillos pintados y generalmente se les representaba con torso humano vestidos al estilo Han y largas colas serpentinas entrelazadas, simbolizando la creación de la humanidad. 

Numerosas representaciones de este tipo fueron halladas en tumbas de la dinastía Tang en la región de Turpan, lo que demuestra que para entonces los distintos grupos étnicos que habitaban la zona ya habían desarrollado una comprensión compartida de los orígenes ancestrales y del culto a los antepasados. 

Según distintas investigaciones, la pintura, de 220 centímetros de alto y 116,5 centímetros de ancho, data de la dinastía Tang. En la obra, Nüwa, con un moño alto, luce rubor en las mejillas y un adorno floral en la frente, mientras sostiene un compás en su mano derecha. A su lado, Fuxi lleva un peinado recogido con una larga horquilla y sostiene una escuadra en su mano izquierda. 

Ambos están rodeados por el vasto cosmos. Sobre ellos brilla un sol ardiente, mientras que bajo sus colas entrelazadas aparece una luna resplandeciente. El sol y la luna están rodeados por once grandes estrellas cada uno, con otras estrellas dispersas alrededor, lo que indica la profunda conexión entre el origen humano y el universo. 

 

Figura de madera pintada de un rey celestial pisoteando a un demonio. Wei Yao 

Guardianes funerarios 

En 1973, otra valiosa reliquia fue desenterrada en tumbas situadas en la ciudad de Turpan: una figura de madera pintada de la dinastía Tang que representa a un rey celestial pisoteando a un demonio. Este servía como guardián funerario, protegiendo en el más allá al general Zhang Xiong, del Reino de Gaochang, y a su esposa. 

Al momento de su excavación, los colores se encontraban bien conservados. La mirada penetrante del rey celestial le otorga a la figura una presencia casi real. Estos guardianes eran objetos funerarios creados para intimidar a los espíritus malignos y proteger el alma del difunto. 

La figura está revestida con una armadura típica de la dinastía Tang, similar a la de un oficial militar de Chang’an, entonces capital del imperio. Sin embargo, los puños y las perneras presentan motivos característicos de las Regiones Occidentales, lo que sugiere que las costumbres funerarias de las Llanuras Centrales se difundieron hacia el oeste y se fusionaron con las tradiciones locales. 

La construcción de la figura es sumamente elaborada. Sus extremidades están unidas mediante ensamblajes de mortaja y espiga, lo que permite cierto movimiento, pero lo que resulta más sorprendente aún, es que incluso los dientes pueden retirarse. 

El pie derecho del rey celestial, tallado en forma de espiga, encaja perfectamente en una mortaja en el abdomen del demonio bajo él. El demonio está esculpido con una simplicidad impactante: salvo los rasgos faciales delineados en tinta negra y un pequeño gorro rojo, el cuerpo conserva el color natural de la madera, creando un fuerte contraste con la figura ricamente decorada del rey celestial. 

 

El público visita la réplica restaurada de la gruta N.o 171 de las cuevas de Kizil, en el Museo de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang. Wei Yao 

Una dama a caballo con sombrero velado 

La figura pintada de una dama montada a caballo con sombrero velado aporta un aire de feminidad a la colección del museo. Desenterrada en 1972 en una tumba antigua de Turpan, representa a una noble de la dinastía Tang mientras daba un paseo. Sosteniendo las riendas con la mano izquierda, se sienta con una expresión relajada, como si recorriera un paisaje primaveral. 

Viste una blusa corta rosa y una falda larga verde con motivos florales, lo que otorga a su atuendo un toque fresco y elegante. En la cabeza lleva un sombrero velado de moda en la época, que completa el conjunto. La estructura del sombrero solía ser de ratán, cubierta con tela, con un velo ligero sujeto al ala. Este estilo, introducido a través de la Ruta de la Seda, se fusionó con la estética local. El velo translúcido deja entrever sutilmente el refinado maquillaje. Además de su valor estético, el sombrero protegía del sol, el viento y la arena, lo que lo convertía en un accesorio esencial para las mujeres al salir. 

Incluso su compañero de viaje —el caballo— está ricamente adornado. La silla, las riendas y el adorno frontal presentan elaborados diseños que crean una atmósfera de elegancia. Para muchas mujeres de la dinastía Tang, montar a caballo era una actividad de ocio popular y un medio esencial para paseos y excursiones. 

 

24 de septiembre de 2025. Pintura sobre seda de Fuxi y Nüwa de la dinastía Tang. Wei Yao 

Dando vida a las reliquias culturales 

Hoy en día, el museo está empleando nuevas tecnologías y programas creativos para ayudar a los visitantes a comprender mejor la historia y la cultura de Xinjiang. 

En el cuarto piso, una sala de experiencias digitales utiliza realidad virtual e interacción con sensores de movimiento para recrear el cementerio de Xiaohe —un sitio funerario de la Edad del Bronce en el sureste de Xinjiang— en una vista panorámica completa, brindando una experiencia inmersiva. Los visitantes también pueden explorar otros sitios históricos de manera digital como las cuevas de Kizil, las ruinas de Niya y la antigua ciudad de Loulan, todos de gran valor histórico. 

Xinjiang es ampliamente conocida por su tradición musical y dancística. Desde 2022, el museo ha presentado una obra de teatro temática, en la que cada capítulo se inspira en una reliquia destacada. Así, mientras disfrutan de melodías y danzas características de Xinjiang, los espectadores entablan un diálogo con el patrimonio cultural que trasciende milenios. 

Además, programas educativos como “Dibujando reliquias culturales en el museo” y “Pequeños conservadores de artefactos” permiten a los estudiantes aprender sobre la historia de Xinjiang, mientras adquieren una mayor conciencia sobre la protección del patrimonio. Durante festividades como la Fiesta de la Primavera y la Fiesta del Sacrificio, el museo también invita a visitantes de distintos grupos étnicos a participar en actividades relacionadas al patrimonio cultural inmaterial, como recorte de papel, bordado y música y danza tradicionales.

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