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18 de agosto de 2019. Fachada del Museo de Sichuan. VCG LA provincia de Sichuan, conocida como Shu en la antigua China, posee una larga historia, con registros de actividad humana que se remontan a hace dos millones de años. La región alberga un rico patrimonio cultural, que incluye la espléndida cultura Bashu y la célebre cultura de los Tres Reinos. Especialmente notable es la misteriosa civilización del antiguo Shu, representada por los yacimientos arqueológicos de Sanxingdui y Jinsha. Ubicado en la capital provincial, Chengdu, el Museo de Sichuan alberga más de 360.000 reliquias culturales, entre ellas 1318 piezas históricas de primera categoría bajo protección estatal. Entre sus obras más destacadas se encuentran: un colgante de jade neolítico con rostro humano, una vasija de bronce con escenas de batallas terrestres y navales, una estela del Shu Posterior (934-965) grabada con inscripciones del Clásico de poesía, y una cítara de siete cuerdas de la dinastía Tang titulada “Golpeando el hielo en un arroyo de montaña”. Un “emoji” antiguo El colgante de jade neolítico con rostro humano fue desenterrado en 1959 en la tumba de un niño, perteneciente a un sitio arqueológico de la cultura Daxi. Con una antigüedad aproximada de 6000 años, este objeto ofrece una visión excepcional de los símbolos y misterios de las primeras civilizaciones. Los arqueólogos han determinado que tiene entre 5000 y 6000 años de antigüedad, correspondiente al período tardío de la cultura Daxi. Este hallazgo constituye la primera representación conocida de un rostro humano tallado en piedra en la China neolítica, proporcionando un valioso testimonio material para el estudio de la artesanía del jade y del simbolismo cultural de aquella época. Se trata de un objeto negro, de forma ovalada y tamaño similar a un huevo, elaborado en toba volcánica de textura fina. Mide 6 centímetros de largo, 3,6 centímetros de ancho y 1,6 centímetros de grosor. Su rasgo más distintivo son los rostros humanos cuidadosamente tallados en ambas caras, cada uno con una expresión ligeramente enigmática. Una de las caras presenta un rostro lleno y redondeado, mientras que la otra es más delgada y angular. El puente nasal es alto, los ojos están muy abiertos y la boca forma una “O”. Alrededor del rostro se aprecian marcas irregulares del proceso de talla. A pesar de su estilo sencillo y primitivo, la pieza transmite una notable vivacidad. Según Yin Hong, curadora del Museo de Sichuan, este rostro de jade probablemente formaba parte de un adorno colgante. “En la parte superior presenta dos perforaciones, lo que indica que era suspendido; por ello, se ha identificado como un colgante de jade”, explicó. En cuanto a su función, los expertos han ofrecido distintas interpretaciones: algunos consideran que pudo haber sido un juguete primitivo, mientras que otros sugieren que cumplía una función de amuleto.
12 de abril de 2025. Cítara de siete cuerdas “Golpeando el hielo en un arroyo de montaña”, en el Museo de Sichuan. VCG Vasija de bronce con escenas de batallas terrestres y navales Otro tesoro del museo es la vasija de bronce con escenas de batallas terrestres y navales, la cual se remonta al Período de los Estados Combatientes (475-221 a. C.). Debido al correr de los siglos, algunas de las imágenes grabadas en su superficie se han desvanecido. Sin embargo, gracias a reconstrucciones visuales en paneles expositivos y videos explicativos, los visitantes pueden apreciar escenas de guerra y de la vida cotidiana en el antiguo Estado de Shu. La vasija mide 40 centímetros de altura, con una boca de 13,4 centímetros de diámetro y un cuerpo de 26,5 centímetros. Las figuras grabadas se organizan en cuatro franjas separadas por tres anillos, representando a más de 200 personajes involucrados en actividades como la caza, la recolección de hojas de morera, banquetes y combates tanto terrestres como navales. A diferencia de los patrones misteriosos y simbólicos típicos de las dinastías Shang (1600–1046 a. C.) y Zhou (1046–256 a. C.), las imágenes aquí reflejan escenas de la vida cotidiana, marcando una transición desde temas mitológicos hacia una representación más realista de la sociedad humana. Las fuerzas navales comenzaron a desarrollarse en China hacia finales del Período de Primavera y Otoño (475-221 a. C.), especialmente en regiones cercanas a ríos y mares. Dado que se han encontrado muy pocos artefactos relacionados con la guerra naval de esa época, las representaciones en esta vasija resultan de un valor histórico incalculable. Asimismo, la pieza revela el desarrollo de la sericultura (producción de seda) en el antiguo Shu. Una escena muestra a personas recolectando hojas de morera: dos árboles frondosos ocupan la parte superior, mientras que los recolectores recogen hojas y otros las transportan en cestas. Otra figura canta y baila para animar a los trabajadores. Esta representación constituye una evidencia visual del floreciente sector sedero en la región de Sichuan.
4 de diciembre de 2021. Una vasija de bronce con escenas de batallas terrestres y navales, en el Museo de Sichuan. Cnsphoto Un libro de texto confuciano en piedra Otra pieza imprescindible son los fragmentos de la estela del Shu Posterior grabada con los “Cantos de Zhou” y los “Cantos de Lu” del Clásico de poesía. Las estelas del Shu Posterior con clásicos confucianos pueden considerarse uno de los primeros libros de texto de China. Durante el período de las Cinco Dinastías (907–960), el emperador Meng Chang promovió la cultura y la educación mediante un ambicioso proyecto de grabado de textos confucianos en tablillas de piedra. Las inscripciones contienen más de 1,4 millones de caracteres, lo que las convierte en el conjunto más extenso de clásicos tallados en piedra en la historia china. Originalmente, estas tablillas se ubicaban en la Academia de Chengdu, la principal institución educativa de la región y la primera escuela pública local de China, hoy conocida como la Escuela Secundaria Shishi de Chengdu. Los estudiantes estudiaban y copiaban los textos directamente a partir de estas inscripciones. Tras la dinastía Song (960–1279), estas estelas se convirtieron en referencia autorizada para la publicación de los clásicos confucianos y sirvieron como manuales en escuelas oficiales de todo el país. También contribuyeron a establecer la estructura básica del sistema clásico confuciano. Fueron las primeras inscripciones en piedra en incluir el texto de Mencio y las primeras en reunir lo que más tarde se conocería como los Trece Clásicos en una sola colección, ejerciendo una influencia profunda y duradera en la historia cultural china. Además, incorporaban comentarios junto a los textos originales, facilitando su estudio e interpretación, lo que supuso una innovación en la difusión del pensamiento confuciano. Actualmente, el Museo de Sichuan conserva seis fragmentos de estas estelas, con inscripciones del Clásico de poesía, el I Ching, el Clásico de historia, entre otros. La pieza expuesta incluye textos del Clásico de poesía: en una cara figuran diez líneas de los “Cantos de Zhou”, y en la otra, los “Cantos de Lu”.
27 de enero de 2022. Una estela de Shu Posterior grabada con inscripciones del Clásico de poesía. Cnsphoto Una cítara de la dinastía Tang En la cultura tradicional china, el guqin ocupa el primer lugar entre las cuatro artes del erudito: música (guqin), ajedrez, caligrafía y pintura. Hoy en día, solo sobreviven alrededor de 20 instrumentos guqin de la dinastía Tang (618–907) en todo el mundo. El instrumento de siete cuerdas “Shi Jian Qiao Bing”, o “Golpeando el hielo en un arroyo de montaña”, conservado en el Museo de Sichuan, es considerado una joya suprema por su excelente estado y su sonido profundo y resonante. Mide 122,7 centímetros de largo, con una cabeza más ancha y una cola más estrecha, formando líneas suaves y elegantes que encarnan el estilo clásico de la artesanía Tang. La tabla armónica, ligeramente curvada, está decorada con trece marcadores circulares de nácar, que simbolizan la relación entre los tonos musicales y los patrones celestes. En su parte inferior hay dos orificios acústicos conocidos como el “Estanque del Dragón” y el “Estanque del Fénix”, símbolos de la armonía entre el cielo y la tierra, y que reflejan la filosofía china de la unidad entre el ser humano y la naturaleza. Los cuatro caracteres “石涧敲冰” (Shi Jian Qiao Bing), grabados en escritura cursiva, evocan un sonido comparable al de jade o metal golpeando hielo. Las grietas naturales en el barniz evidencian su antigüedad y la técnica tradicional utilizada en la dinastía Tang. Históricamente, la región de Sichuan fue célebre por producir algunos de los mejores qin de China. Este instrumento representa la cúspide de dicha tradición artesanal y ha pasado por las manos de coleccionistas desde la dinastía Liao (907–1125) hasta la dinastía Qing (1616–1911), lo que incrementa su valor histórico y cultural. Educación pública El Museo de Sichuan también ha cumplido activamente su misión educativa. Se han puesto en marcha diversos programas, como un instituto de investigación en educación museística, un museo móvil y una alianza entre escuelas y museos, con el fin de crear nuevos modelos de cooperación cultural y educativa, y construir un sistema inclusivo para personas de todas las edades, regiones y comunidades. En los últimos años, el museo ha llevado a cabo más de 200 cursos educativos y más de 20 rutas de estudio, además de formar a 916 jóvenes guías voluntarios. El programa del museo móvil ha llevado exposiciones directamente a las comunidades, transformando los barrios en espacios museísticos accesibles. Con 71 instituciones participantes a nivel nacional, la iniciativa ha alcanzado a más de dos millones de visitantes, acercando recursos culturales de alta calidad a la población. Asimismo, el museo ha establecido 17 laboratorios de conservación y restauración, que abarcan una superficie de 1600 metros cuadrados. Estas instalaciones se encargan de más del 70 % de la planificación y ejecución de la conservación de bienes culturales muebles en la provincia de Sichuan, desempeñando un papel fundamental en la protección del patrimonio cultural local. |
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