El rápido ascenso tecnológico de China en la última década no es un accidente. Es el resultado de una inversión sostenida y a gran escala en innovación. Desde 2007, China ha aumentado continuamente su gasto en I+D, transformándose de una potencia manufacturera en un líder global en innovación. Según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el gasto total de China en I+D ha crecido más de cinco veces, pasando de 136.000 millones de dólares en 2007 a alrededor de 781.000 millones de dólares en 2023, superando a la Unión Europea y Japón y reduciendo significativamente la brecha con Estados Unidos.