| Análisis |
| Lucha contra la pobreza y transferencia tecnológica | |
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El plan quinquenal para el siguiente lustro propuesto por China nos ofrece vías de desarrollo y cooperación para consolidar las cadenas globales de suministro, valor y producción. En esta encrucijada histórica en la que nos encontramos, China no solo supone un referente de innovación científica y tecnológica, aparece también como una nación defensora de la paz”. Con estas palabras abría Martin Charles, embajador de Dominica, la V Convención de Embajadores de América Latina y el Caribe, hospedada en la Universidad Tsinghua, en Beijing, el 25 de marzo. En este marco, diplomáticos, políticos y académicos se reunieron para discutir el XV Plan Quinquenal de China y las nuevas rutas de cooperación que se pueden impulsar entre el país asiático y sus contrapartes latinoamericanas. Representantes diplomáticos de varios países como Perú, Argentina, Barbados, Uruguay, Cuba y Brasil, entre otros, participaron en una mesa redonda en la que expusieron sus preguntas y puntos de vista respecto a las futuras transformaciones que el Gobierno chino proyecta con este nuevo plan. Charles, uno de los moderadores de la conversación, hizo énfasis además en el interés de colaboración en áreas como el desarrollo de infraestructura 5G y las logísticas inteligentes como aquellas áreas en las que los países de ALC se muestran “como importantes receptores de transferencia tecnológica”.
Chen Taotao, directora del Centro de América Latina de la Universidad Tsinghua, expone los proyectos de alivio de pobreza, llevados a cabo en conjunto por jóvenes chinos y latinoamericanos. Álvaro Lorite López Jóvenes innovando contra la pobreza Además de atender a las preguntas de los diplomáticos, Chen Taotao, docente y directora del Centro de América Latina de la Universidad Tsinghua, presentó los avances del proyecto “Desafío de reducción de la pobreza 2025: jóvenes de China y América Latina responden a los desafíos globales”. “Nuestro objetivo es fomentar una generación de jóvenes que vean las luchas de los demás como propias. Algunos estudiantes de Tsinghua ya han establecido asociaciones con estudiantes de países de ALC”, relató Chen en una entrevista a China Hoy. “Quieren compartir las experiencias de China en la reducción de la pobreza y convertirse en un puente entre las regiones empobrecidas de estos países y los programas de ayuda relevantes de China”. La iniciativa reúne a estudiantes de China y de tres países de ALC (Brasil, Chile y Perú) en aras de intercambiar experiencias e información que permitan “tomar conciencia de los retos globales y trabajar juntos para hacerles frente. Por ello, elegimos la reducción de la pobreza como el primer reto específico en este programa”, relató la profesora durante el evento. Chen ha hecho inspecciones en terreno de más de 50 proyectos a lo largo de América Latina, por lo que sabe que su implementación no puede ser calcada de forma exacta; se requiere de un detallado conocimiento del entorno y adaptación de medidas a las condiciones locales. Con el objetivo de desglosar las lógicas de lucha contra la pobreza para facilitar el aprendizaje mutuo y la transferencia, se han desarrollado una serie de herramientas de análisis profundo. “He escuchado que mucha gente siente que para los países de ALC es muy difícil aplicar las experiencias de China, debido a las particularidades del Gobierno chino. Sin embargo, encontramos fenómenos similares de aplicación de medidas para la superación de la pobreza en las que el rol de un gobierno puede ser ejecutado por otro tipo de entidades como empresas o agencias no gubernamentales, que pueden jugar un papel similar en diferentes puntos. El alivio de la pobreza no puede ejecutarse solo desde un tipo de institución, necesitamos los esfuerzos de Gobiernos, empresas y universidades”. El estudio de modelos teóricos, la composición de equipos de discusión transnacionales, el trabajo de campo y seminarios de formación son algunos de los ejes que componen este proyecto. Hasta la fecha, se ha logrado reunir a más de 300 estudiantes de distintos países que formaron más de 100 equipos, 39 de ellos transnacionales. El sistema funciona mediante concursos. Los equipos que ganan reciben premios y la oportunidad de hacer trabajo real de campo poniendo en práctica su proyecto. Al igual que en el ámbito comercial, la competición es uno de los motores que bombea la sangre de esta iniciativa. En 2025, los estudiantes de Tsinghua que superaron las rondas preliminares de la competición tuvieron la oportunidad de viajar a Chile y Brasil para entrar en contacto con proyectos que ya estaban en marcha. De la misma forma, en enero de 2026, estudiantes de Brasil, Chile y Perú pudieron visitar varias provincias en China donde se estaban ejecutando proyectos contra la pobreza. “Los fenómenos relacionados con la pobreza se encuentran muy diversificados, por lo tanto, nuestros equipos tocan un amplio rango de temas, incluyendo la agricultura, la seguridad alimentaria, la educación, la inclusión social, la sanidad, la energía o la minería, entre otros”, explica la profesora Chen. El proyecto es una prueba viva que constata que las diferencias culturales entre civilizaciones no solo no tienen por qué ser un motivo de conflicto, sino que brindan nuevas oportunidades y horizontes para el desarrollo común.
Mesa redonda de los profesores Chen Taotao y Bai Chong’en junto a Martin Charles, embajador de Dominica en China, en la Universidad Tsinghua. Foto cortesía del organizador Profundizando en el XV Plan Quinquenal Indudablemente, una de las principales diferencias entre las formas de gobernanza entre ALC y China es la existencia de los planes quinquenales, que han acompañado a la República Popular China desde 1953, cuatro años después de su fundación. Tanto para las instituciones públicas como para las empresas latinoamericanas, entender el funcionamiento y la implementación de estos planes es imperativo de cara a estructurar un marco de cooperación. Pero entender estos planes va más allá de su mera aplicación pragmática: ofrece la oportunidad de entender en profundidad la naturaleza y el funcionamiento de la economía en China. “La principal diferencia entre el XV Plan Quinquenal y el plan anterior es que la transformación de la industria ha pasado a un primer plano frente a la innovación tecnológica, que era la prioridad antes”, explicó ante la audiencia el profesor Bai Chong’en, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Tsinghua. En su exposición, Bai explicó que el nuevo plan no dicta un crecimiento muy concreto para los próximos años, porque es parte de la base de las complejidades subyacentes a los mercados. La economía no es una bola de cristal que predice el futuro y los análisis han de ser comedidos, a partir de los datos disponibles. “No tenemos explicaciones certeras para los fenómenos de cambios de consumo. Las perspectivas varían mucho en pocos años. Cuando el estatus de las mujeres se eleva, las nuevas generaciones vienen con nuevas ideas y esto también afecta a la economía”, ejemplificó el profesor Bai, señalando así que las predicciones concretas de crecimiento económico se formulan año a año y no en los propios planes quinquenales. “Tenemos que tener paciencia, no se pueden logar todas las metas de una sola vez”, añadió. “Entre los objetivos también está el desarrollo de las condiciones de vida. Podemos establecer un sistema de pensiones, pero no podemos estimular el consumo de esta manera para siempre”, advirtió mediante otro ejemplo de dos temas que fueron abordados en las recientes Dos Sesiones: el aumento del consumo interno y las pensiones. Esta es la razón por la cual, según el decano de la Universidad Tsinghua, para llegar a estos objetivos a corto plazo es sustancial priorizar la transformación industrial, tecnológica y económica a largo plazo. Y aquí es dónde los países, empresas e instituciones de ALC pueden encontrar líneas de colaboración. Dos de los ejes principales en los que se plantea el trabajo a futuro son la transición a energías verdes y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) como infraestructura logística, y al servicio de la gobernanza y la mejora de las condiciones de vida.
Qiu Yong, secretario del Comité de la Universidad Tsinghua del Partido Comunista de China, en el evento. Foto cortesía del organizador Asimismo, Bai destacó que una de las mayores fortalezas de la economía china es la innovación, ofreciendo datos sobre el aumento del PIB en relación con la incesante aparición de patentes. “Las empresas chinas son muy aficionadas a la innovación. Podemos ofrecer muchos ejemplos en áreas de baterías, paneles solares, automóviles electrónicos, entre otros”. Este impulso de innovaciones constante es lo que el decano denomina como “el gimnasio chino”: un sistema de competición constante en aras de encontrar nuevos caminos en los mercados. En un discurso reciente, el primer ministro Li Qiang puso como ejemplo de eficiencia la cadena de valor y suministro que se da en el campo de los vehículos eléctricos en el delta del río Yangtsé, donde los vehículos cuentan con una cadena de suministro de no más de cuatro horas, lo cual genera entornos industriales que facilitan la innovación. “De momento, todo esto es solo posible en China, gracias a un entorno político favorable, pero a través de la cooperación, se pueden fortalecer la inversión en las cadenas de suministros de países en vías de desarrollo”, relató Bai. De esta forma, China también podría beneficiarse en el futuro de las innovaciones derivadas de sus socios comerciales, creando un ecosistema mucho más fructífero. Pero, según el profesor, para ello es necesario “transformar el modelo de crecimiento tecnológico y establecer una base de energías verdes”. Para Chen, “el problema de la pobreza en América Latina puede guardar algunas similitudes con la China de hace 20 años, por lo que, si se identifican, pueden mejorarse ciertas áreas, ciertos temas o la calidad de vida de la gente de forma sustancial”. En la misma línea, Bai insistió en que la diferencia de sistemas políticos no es sustancial en este caso. “En China, el Gobierno puede administrar todo el proceso de planificación, pero en otros países otro tipo de instituciones pueden hacer la elaboración, implementación y evaluación. Lo importante es satisfacer las aspiraciones del pueblo”, aseguró. Ese sentimiento fue reforzado por Zhang Run, director general del Departamento de Asuntos de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, quien ofreció un encuadre geopolítico más amplio durante el evento. Zhang enfatizó que la cooperación entre China y América Latina es fundamentalmente una forma de colaboración Sur-Sur. |
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