Análisis
“No a la guerra”
2026-04-27    Fuente: Centro para las Américas    Autor: ZHU RUI*

 

25 de marzo de 2026. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pronuncia un discurso en el Congreso de los Diputados, reafirmando la postura continua del Gobierno español en contra de la guerra en Medio Oriente. 

CON la declaración “No a la guerra”, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, captó de inmediato la atención de la comunidad internacional el 4 de marzo, al pronunciar un discurso para esclarecer la postura oficial de España respecto al caso de Irán. En un momento en que el riesgo de propagación del conflicto en Medio Oriente sigue escalando, amenazando gravemente la paz y el desarrollo globales, Sánchez se opuso firmemente a las acciones militares unilaterales que violan el derecho internacional. El mandatario ha asegurado que “no se puede responder a una ilegalidad con otra” y ha exigido el cese de las hostilidades y una resolución diplomática de este conflicto. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”, subrayó asimismo. El Gobierno del presidente Pedro Sánchez también se negó a permitir que Estados Unidos usara las bases militares que España posee para atacar a Irán. 

 

11 de marzo de 2026. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, denuncia los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán y las consiguientes pérdidas de miles de millones de euros a los ciudadanos europeos en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia. 

Dolor de la historia: las lecciones de 2003 aún permanecen frescas 

La firme postura antibélica de España está profundamente arraigada en las dolorosas lecciones de su propia historia. En 2003, el entonces Gobierno español anunció su apoyo y participación en la guerra de Irak, impulsada por Estados Unidos y sus aliados. Aquella decisión desató una intensa controversia interna, la cual no solo radicaba en que la acción militar se llevó a cabo al margen del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y carecía de una base jurídica internacional, sino también por el hecho de que contravenía frontalmente la opinión pública mayoritaria del país. Entre el 80% y el 90% de los ciudadanos españoles se oponían a la intervención, y millones de personas tomaron las calles en sucesivas manifestaciones masivas por la paz. Fue precisamente entonces cuando el lema “No a la guerra” se convirtió en el clamor que recorrió cada rincón del territorio nacional. 

En la mañana del 11 de marzo de 2004, Al Qaeda perpetró diez explosiones simultáneas en trenes de cercanías en Madrid, en represalia al apoyo del Gobierno español a la guerra de Irak. Este atentado, el más grave en la historia de España, cobró la vida de 193 personas y dejó más de 2000 heridos. La tragedia provocó un cambio inmediato de Gobierno, y el nuevo Ejecutivo anunció en mayo de ese mismo año la retirada total de militares desplegados en Irak. 

Hoy en día, la mayor parte de la sociedad española conserva aún en su memoria el trauma de esta lección histórica. La guerra de Irak desencadenó una grave crisis terrorista y una oleada de refugiados, generando un efecto bumerán desastroso tanto para España como para el conjunto de Europa. Este precedente explica por qué los sucesivos Gobiernos españoles, al criticar las intervenciones militares unilaterales, han mantenido con firmeza el principio del derecho internacional y la no intervención en conflictos que contravengan la voluntad popular. En sus declaraciones sobre la situación en Medio Oriente, Sánchez ha invocado en repetidas ocasiones este referente histórico de especial relevancia para el país, subrayando que el pueblo no desea ver más guerras ni un futuro lleno de incertidumbres. Asimismo, ha dejado claro que España no repetirá los errores del pasado ni “pagará la factura” de aventuras militares unilaterales e irreflexivas. 

 

9 de marzo de 2026. Varios vehículos hacen fila en una gasolinera de Madrid, capital de España. Debido al impacto del conflicto militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, los precios internacionales del petróleo y el gas se han disparado, con aumentos notables en varios países europeos. Fotos de Xinhua

Un consenso popular a favor de la paz 

En el actual panorama político europeo, el Gobierno de Sánchez se ha consolidado como el representante de vanguardia de las fuerzas progresistas de izquierda, manteniendo una línea diplomática basada en el progresismo y el pacifismo que se ha acentuado en los últimos años. Esta postura no solo sintoniza con la opinión pública mayoritaria en España —orientada hacia la paz y el progreso—, sino que también está estrechamente vinculada a la evolución de la percepción social en el marco del reajuste de las relaciones trasatlánticas. Según datos publicados en febrero de este año por la agencia Polling Europe, una empresa especializada en estudios de opinión pública y análisis de datos, centrada en encuestas y tendencias sociales en Europa, la imagen de Estados Unidos entre los europeos en 2025 ha sufrido un desplome histórico debido a los giros políticos internos de Washington y a sus acciones unilaterales. Casi la mitad de los encuestados atribuye las tensiones bilaterales a la figura del presidente Trump más que a contradicciones estructurales. En el caso de España, la valoración del presidente Trump es inferior a la media de la Unión Europea. Esta tendencia democrática constituye una base sólida para que el Gobierno español impulse una “diplomacia moral” sin seguidismos. 

Históricamente, Estados Unidos ha mantenido una presencia militar constante en las bases de Rota y Morón, en el sur de España, pilares esenciales del sistema defensivo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el flanco sur de Europa. No obstante, los tratados de defensa vigentes entre España y Estados Unidos imponen limitaciones legales al uso de estas instalaciones. Las acciones militares unilaterales contra Irán no solo carecen de mandato del Consejo de la Seguridad de la ONU, sino que son ajenas a la defensa colectiva de la OTAN y a la cooperación bilateral establecida. Al mantenerse firme en sus principios y exigir “cesar inmediatamente las hostilidades y apostar por el diálogo y la diplomacia”, España no emite un mensaje aislado; envía una señal clave del despertar de la autonomía estratégica europea y del anhelo compartido de las naciones del continente en pos de la defensa del derecho internacional, el multilateralismo y la estabilidad global. 

Autonomía estratégica: la elección común de Europa para la defensa de la paz 

Cabe destacar que la elección de España ha tenido una amplia resonancia en toda Europa. Líderes de instituciones de la UE, como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y mandatarios de Estados miembros clave, como el presidente francés Emmanuel Macron, han mantenido conversaciones con Sánchez para expresar su apoyo político al justo clamor de España. La opinión pública internacional no ha tardado en comparar a Sánchez con el expresidente francés Jacques Chirac, que se opuso a la guerra de Irak en 2003, considerándolo un ejemplo del multilateralismo europeo en la práctica. 

Al mismo tiempo, la cuestión del uso de las bases militares ha generado controversia social en varios países. Medios rumanos señalan que el uso de sus bases por parte de Estados Unidos sin consulta previa podría involucrar indirectamente a Rumanía en conflictos regionales. Portugal enfrenta una situación similar; gran parte de su ciudadanía rechaza que sus instalaciones brinden apoyo logístico a intervenciones unilaterales. Existe una preocupación generalizada en la opinión pública lusa de que, si el Gobierno prioriza las alianzas sobre una diplomacia independiente, la soberanía nacional caiga en la trampa del vaciamiento. Diversos medios advierten del riesgo de que Portugal se convierta pasivamente en cómplice de violaciones del derecho internacional, contraviniendo el principio constitucional de no involucrarse en guerras de agresión. 

Ante las amenazas de interrumpir el comercio con España por parte de Estados Unidos, el Gobierno español se ha mostrado capaz de responder, confiando en la coordinación y la acción conjunta de la UE. Como señaló Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, el comercio no debe ser instrumentalizado ni utilizado como arma; una declaración que los medios españoles han destacado como un sólido respaldo de China a España. El diálogo entre Sánchez y Von der Leyen y Macron, junto con el énfasis de António Costa, presidente del Consejo Europeo, en que “la UE siempre garantizará que los intereses de sus Estados miembros estén plenamente protegidos”, subraya la urgencia de que Europa hable con una sola voz, algo crucial para la estabilidad regional y la paz mundial. 

En un mundo asolado por la guerra y la fragmentación, las voces a favor de la razón y la moderación son más necesarias que nunca. Sánchez ha afirmado con contundencia que es ingenuo pensar que practicar “un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar”. Cuanto más severo es el entorno externo, más relevante resulta la diplomacia independiente de España. La integración europea ha demostrado que solo mediante la unidad interna podrá Europa defender sus valores y los principios del derecho internacional, decidiendo su postura en conflictos globales con autonomía. La comunidad internacional espera que la UE y sus Estados miembros abandonen el seguidismo. Como ha dicho Sánchez, España está “con la Constitución, con la UE, con la ONU y con el derecho internacional”, impulsando el retorno de la paz a Medio Oriente y aportando estabilidad a un mundo convulso.

* Zhu Rui es secretario general del Centro de Estudios de España de la Academia China de Ciencias Sociales. 

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